La Lotería Nacional de Beneficencia (LNB) confirmó que el martes 21 de abril de 2026 se realizó el último sorteo de la lotería electrónica en Panamá, tras un fallo de la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia que declaró ilegal la adenda que sustentaba la operación de estos juegos. La decisión marca el fin de productos como Lotto y Pega 3, que durante años formaron parte del portafolio digital de la entidad.
El comunicado oficial establece que el cese de operaciones responde a la nulidad de la Adenda No. 5 del contrato firmado con Scientific Games LLC, lo que obligó a suspender de inmediato la comercialización de estos productos.
La LNB indicó que la medida entró en vigor una vez concluido el sorteo correspondiente, cerrando así un ciclo de operaciones que había generado ingresos relevantes dentro del segmento de juegos electrónicos.
Durante la jornada previa al último sorteo, se observaron filas en distintos puntos de venta, con usuarios que acudieron a participar por última vez en esta modalidad. La reacción reflejó el nivel de penetración que había alcanzado el producto en el mercado, especialmente entre jugadores que migraron desde los sorteos tradicionales hacia plataformas más rápidas y digitales.
El fallo de la Corte Suprema, contenido en el edicto judicial, determinó que la adenda que permitía la operación del contrato era nula por ilegal, lo que deja sin sustento jurídico la relación con la empresa operadora. Esta decisión impacta directamente un modelo de negocio que se había consolidado en los últimos años dentro de la oferta de la LNB.
Poco después de asumir las riendas del país en julio de 2024, el presidente José Raúl Mulino colocó la lotería electrónica entre los primeros temas de su agenda. Entonces ordenó comenzar el proceso para cerrarla, al sostener que ese esquema no era rentable para el Estado y favorecía a terceros vinculados al negocio.
“El problema no es solo quién gana, sino cuánto deja de ganar la Lotería Nacional de Beneficencia”, señaló Mulino en ese momento, al destacar que estas operaciones generaban una venta bruta semanal cercana a $900 mil, lo que proyectaba ingresos anuales de aproximadamente $46 millones, sin que ese volumen se tradujera en beneficios proporcionales para la institución.
Las cifras de la Contraloría General de la República confirman el crecimiento sostenido de los juegos digitales. En 2024, los juegos de azar a través de Internet generaron $322.4 millones en apuestas brutas, con un incremento significativo frente a años anteriores . Para 2025, esa cifra escaló a $587.7 millones, consolidándose como uno de los segmentos de mayor dinamismo dentro del mercado de apuestas.
El comportamiento se mantuvo en 2026, donde solo entre enero y febrero las apuestas en este segmento alcanzaron $107.4 millones, lo que representa un crecimiento interanual de más del 57% . Estos datos reflejan que, pese a cuestionamientos regulatorios, la lotería electrónica se había convertido en uno de los principales motores de ingresos dentro del ecosistema de juegos de azar.
Sin embargo, el Gobierno ha sostenido que el modelo afectaba la estructura tradicional de la LNB, incluyendo a los 13,500 billeteros que dependen de la venta física de productos. Mulino también cuestionó los niveles de devolución y las comisiones involucradas, señalando que la operación generaba una merma en la eficiencia institucional.
Con la suspensión de estos productos, la LNB deberá concentrarse nuevamente en sus sorteos tradicionales como el Gordito del Zodiaco, el Miércolito y el Dominguito, en línea con la política definida por el Ejecutivo. La entidad también reiteró su compromiso de garantizar el pago de premios pendientes y mantener la continuidad de sus operaciones bajo criterios de legalidad y transparencia.
La decisión abre un nuevo escenario para la industria de juegos de azar en Panamá, en un contexto donde la regulación, la rentabilidad y el control institucional vuelven a estar en el centro del debate público.