Con una tasa de desempleo de 10.4% y cerca de 785 mil personas en la informalidad, o sea, prácticamente uno de cada dos trabajadores, el empleo continúa siendo uno de los temas más urgentes en Panamá, no solo por su impacto en la economía, sino por lo que significa para la estabilidad de las familias panameñas.
Esto lo asegura el nuevo presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, Aurelio Barría Pino, para quien la percepción ciudadana confirma que conseguir trabajo continúa entre las principales preocupaciones nacionales.
Cifras de septiembre de 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República revelan que la tasa de desempleo en el país se ubicó en 10.4%, un incremento de 0.7 puntos porcentuales frente al 9.7% registrado en igual mes de 2024.
Entre octubre de 2024 a septiembre de 2025 la población desocupada alcanzó a 227,302 personas, reflejando 17,922 desempleados más en comparación con el periodo anterior, cuando sumaron 209,380. Las mujeres fueron las menos favorecidas con un empleo, al registrar 127,488 desocupadas, frente a 99,814 hombres.
“Más que cifras, esto define la magnitud del desafío y la urgencia de actuar con enfoque”, afirmó el recién entrenado presidente de la Cámara de Comercio panameña, para quien “el empleo no se genera en el vacío”.
El empleo, argumentó, depende directamente del dinamismo de los sectores productivos como la construcción, el Canal, la minería, el turismo y el comercio, que continúan siendo los principales motores de ocupación.
“Cuando estos sectores avanzan, el empleo crece; cuando se frenan, el empleo se resiente”, acotó.
En Panamá hablar de empleo es hablar de inversión, de ejecución y de crecimiento del sector privado, por lo que el empresario advirtió que no hay empleo sostenible sin empresas que inviertan, operen y se expandan, por lo que dinamizar la economía es, en la práctica, la política más efectiva de generación de empleo.
Dentro de este reto general resalta un foco crítico, donde jóvenes y mujeres enfrentan mayores barreras para acceder al empleo formal, toda vez que ante la falta de experiencia y las brechas estructurales continúa limitándose su inserción en el mercado laboral.
El problema no es solo la falta de empleo, sino la dificultad de acceder a él, y es allí donde el empresario puntualiza que se deben dar las soluciones más precisas, ya que no basta con generar plazas de empleo, “hay que habilitar el acceso”.
Barría Pino se refirió a la recién creada Ley de Pasantías, que en su opinión apunta en la dirección correcta, “porque ataca directamente esa brecha”, además de que “conecta la formación con la experiencia laboral real. Su valor, dijo, está en transformar la primera oportunidad en una puerta de entrada, no en un obstáculo.
Sancionada en marzo de este año, la Ley de Pasantías establece que las pasantías tendrán carácter voluntario, no constituirán una relación laboral formal y que cada pasante recibirá una asignación mensual de $450, además de contar con una póliza de riesgo privada, sin generar costos para el Estado.
Las empresas participantes podrán integrar pasantes de acuerdo con su capacidad operativa, garantizando que no se sustituyan plazas de empleo existentes y promoviendo una formación responsable, de acuerdo con el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral.
Pero, pese a sus consideraciones, el empresario expresó que el éxito de esta legislación no está garantizado por la ley en sí misma, sino por su ejecución.