El Municipio de Panamá puso en marcha un plan que permitirá utilizar agua tratada para el riego de áreas verdes, marcando un cambio en la forma en que la ciudad gestiona sus recursos hídricos.
La iniciativa, que involucra al Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), el Ministerio de Salud, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), y el Programa de Saneamiento, busca aprovechar agua que tradicionalmente era descargada en la bahía, incorporándola a un modelo de economía circular que reduce el uso de agua potable y optimiza el ciclo del recurso.
El proyecto se sustenta en la operación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Juan Díaz, una infraestructura clave dentro del Programa de Saneamiento de Panamá, que durante décadas ha tenido como objetivo canalizar y tratar las aguas residuales de la provincia de Panamá y Panamá Oeste.
Esta planta procesa más de 270 millones de litros diarios provenientes de más de 236 barrios, contribuyendo a disminuir la carga contaminante que llega a la Bahía de Panamá, uno de los ecosistemas más sensibles del país.
Durante años, el agua tratada generada por este sistema ha sido descargada al mar tras cumplir con los estándares establecidos. Sin embargo, el nuevo enfoque plantea reutilizar ese recurso en actividades urbanas, especialmente en el riego de parques, jardines y espacios públicos.
Este cambio representa una evolución en la gestión del saneamiento, al pasar de un modelo lineal a uno donde el agua es recuperada y reincorporada al entorno urbano.
El convenio de cooperación técnica firmado entre las instituciones establece los lineamientos para asegurar que el uso de esta agua se realice bajo criterios técnicos y sanitarios.
En este proceso, los laboratorios de calidad de agua de MiAMBIENTE, ubicados en Altos de Curundú y Divisa, cumplen un rol clave al verificar parámetros físicos, químicos y biológicos que determinan la seguridad del recurso antes de su reutilización.
Entre los análisis que se realizan se incluyen mediciones de pH, turbiedad, sólidos suspendidos y disueltos, oxígeno disuelto, nutrientes y bacterias, así como la evaluación de la demanda bioquímica y química de oxígeno, indicadores fundamentales para determinar la calidad del agua.
Estos estudios permiten confirmar que el líquido tratado cumple con las condiciones necesarias para su uso en actividades como el riego, sin representar riesgos para la salud ni para el ambiente.
El uso de agua tratada en áreas verdes estará regulado por normativas como el reglamento técnico DGNTI-COPANIT 24-99, que establece los parámetros para su reutilización. De acuerdo con las autoridades, este marco garantiza que el agua utilizada cumpla con estándares específicos antes de ser aplicada en espacios públicos, lo que es fundamental para evitar impactos negativos en la población o en los ecosistemas urbanos.
El ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro, explicó que se trata de agua que ha sido tratada bajo los procesos del saneamiento de la Bahía de Panamá, y que, tras cumplir con los estándares establecidos, puede ser utilizada de forma segura.
Además, destacó que esta medida permitirá ahorrar agua potable, especialmente en periodos de alta demanda, como la temporada seca, cuando el recurso se vuelve más limitado.
Se estima que el plan permitirá reutilizar más de un millón quinientos mil galones de agua tratada por temporada seca, una cifra que refleja el potencial de esta estrategia para reducir la presión sobre las fuentes tradicionales de abastecimiento.
Este volumen será destinado principalmente al mantenimiento de áreas verdes municipales, contribuyendo también al embellecimiento urbano y a la sostenibilidad ambiental.
Más allá del impacto inmediato, la iniciativa abre la puerta a una transformación en la forma en que Panamá gestiona sus aguas residuales.
El proyecto de saneamiento, que comenzó hace más de tres décadas, ha logrado avances significativos en la reducción de la contaminación, pero ahora enfrenta el reto de maximizar el valor del agua tratada, integrándola a nuevos usos que generen beneficios económicos y ambientales.
En ese sentido, el enfoque de economía circular cobra relevancia, al promover el aprovechamiento de recursos que anteriormente se consideraban desechos. La reutilización del agua tratada no solo reduce la demanda de agua potable, sino que también contribuye a una gestión más eficiente y sostenible del sistema hídrico en su conjunto.
Las autoridades han señalado que este es solo el primer paso, y que en el futuro podrían evaluarse otros usos para el agua tratada, siempre que se garantice el cumplimiento de las normas sanitarias y ambientales. La experiencia en el Municipio de Panamá servirá como base para determinar la viabilidad de ampliar este modelo a otras regiones del país.
Con esta iniciativa, Panamá avanza hacia un modelo más integrado de gestión del agua, donde el saneamiento no solo se enfoca en eliminar la contaminación, sino también en recuperar y reutilizar el recurso, cerrando el ciclo y reduciendo el impacto ambiental en la Bahía de Panamá.