La ley de pasantías sancionada recientemente por el gobierno panameño para ofrecer durante un máximo de un año de empleo a jóvenes de entre 18 a 25 años “no es una solución mágica”, advierten desde la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá.
A través de su presidente, Juan Arias, el gremio alaba la iniciativa, pero indica que esta depende de que las empresas abran espacios para apostar a la formación de talentos.
La Ley 513 crea el programa de pasantía remunerada dirigido a jóvenes entre los 18 a 25 años en formación académica o completa, lo que les permitirá recibir mensualmente $450.
Mediante una jornada hasta de 40 horas semanales, la legislación explica que el pago a recibir se considera un subsidio, por lo que no es un salario y por lo tanto no estará sujeto a deducciones fiscales ni de seguridad social.
Las empresas participantes podrán integrar pasantes de acuerdo con su capacidad operativa, garantizando que no se sustituyan plazas de empleo existentes y promoviendo una formación responsable.
“Aquí no se trata de vender ilusiones, se trata de las cosas pasen”, manifestó el presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá.
“Los jóvenes no necesitan promesas, sino oportunidades reales y por eso esta ley representa un paso de justicia para que puedan prepararse y adquirir experiencia en el ámbito laboral”, había declarado con anterioridad la ministra de Trabajo y Desarrollo Laboral, Jackeline Muñoz.
En agosto de 2024 el gobierno anunció el programa Mi primer Empleo, un proyecto de intermediación laboral que busca facilitar la primera experiencia de trabajo a jóvenes bachilleres, universitarios, de escuelas vocacionales o con formación técnica, entre 17 a 24 años de edad.
Mediante el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Social el gobierno se comprometía a pagar mensualmente $300, mientras que la empresa contratante pagaría la diferencia del salario base.
El dirigente de los comerciantes e industriales explicó que durante años se ha tenido el mismo problema de jóvenes con ganas de trabajar, pero sin experiencia, mientras que las empresas necesitan personas con experiencia para contratarlos.
Esto se convierte en un círculo cerrado que dejaba a muchos por fuera, pero “hoy empezamos a romper ese círculo”, afirmó Arias en su mensaje semanal.
Amplió que esta vez hay un cambio importante, pues no solo se trata de experiencia, ya que también hay un reconocimiento económico al esfuerzo del joven, acompañado de una póliza de riesgo y, muy importante, sin reemplazar empleos formales.
En su opinión, esto manda una señal clara: la experiencia importa, pero también el valor del trabajo.
Las pasantías vienen a ampliar ese camino y llegan en un momento en que el país también empieza, siempre según Arias, a ordenar la casa.
Panamá creció 4.4% en 2025, con una inflación baja y una mayor estabilidad, mientras el desempleo cerró el año con una tasa de 9.5%.
La buena noticia, de acuerdo con el gremio empresarial, es que hoy ambos elementos están moviéndose en la misma dirección y se encuentra con una economía que busca estabilidad y herramientas concretas para insertar a los jóvenes en el mercado laboral.
En clara alusión a la ley, sostuvo que eso es lo que el país necesita, puentes entre la educación y el trabajo, entre el talento y la oportunidad, y entre las ganas y la experiencia.
“Si hacemos esto bien, y lo hacemos con responsabilidad, el impacto puede ser significativo, no duda en afirmar el representante de los empresarios panameños.