Una radiografía del endeudamiento público de Panamá al cierre de enero de 2026 refleja un incremento moderado del saldo total, impulsado principalmente por desembolsos asociados a financiamiento externo con garantías multilaterales, así como por pagos relevantes de capital e intereses que marcaron la dinámica del primer mes del año.
El saldo de la deuda pública acumulada se ubicó en $59,758.87 millones, lo que representó un aumento de $409.59 millones frente a diciembre de 2025, comportamiento explicado por el desembolso de $1,381.67 millones proveniente de banca comercial, específicamente vinculado a un préstamo estructurado con respaldo del Banco Mundial mediante garantías del IBRD y MIGA. Esta operación permitió optimizar condiciones financieras y generar ahorros en costos de interés, consolidándose como el principal factor que explicó el movimiento del saldo.
Durante enero, la actividad financiera del Estado combinó ingresos por financiamiento y pagos significativos del servicio de deuda, evidenciando la estrategia de administración activa del portafolio. En términos agregados, el sector público registró desembolsos por $1,381.67 millones, mientras que el pago total del servicio de deuda alcanzó $1,461.71 millones, incluyendo amortizaciones de capital, intereses y comisiones.
El detalle del servicio de deuda muestra que $1,071.64 millones correspondieron a pagos de capital, reflejando el peso de la amortización de bonos globales y compromisos multilaterales, mientras que $347.92 millones se destinaron al pago de intereses y $42.14 millones a comisiones asociadas a operaciones financieras. Este comportamiento confirma que, pese al incremento del saldo, el país mantuvo un flujo importante de cancelaciones de obligaciones, elemento clave en la sostenibilidad del perfil de deuda.
En la deuda externa, que alcanzó $49,090.34 millones, el principal movimiento estuvo asociado a bonos y financiamiento bancario directo, con pagos de $980 millones en amortización de bonos globales, además de cancelaciones multilaterales por $90.62 millones y bilaterales por $1.02 millones. En paralelo, los intereses externos ascendieron a $307.06 millones, destacando la carga financiera que aún representan los instrumentos internacionales.
Por tipo de acreedor, el portafolio evidencia una alta concentración en bonos soberanos, que sumaron $31,301.44 millones, seguidos por organismos multilaterales con $9,631.05 millones, banca comercial directa con $7,535.07 millones y créditos bilaterales por $622.79 millones. Esta estructura confirma el predominio del financiamiento vía mercado de capitales, aunque con un peso relevante de fuentes multilaterales que aportan condiciones más favorables y mayor estabilidad.
En el componente interno, la deuda se situó en $10,668.53 millones, con pagos de intereses por $40.86 millones, concentrados principalmente en bonos del Tesoro y otros instrumentos domésticos. Este segmento mantiene una participación menor dentro del portafolio total, pero cumple un rol estratégico en la diversificación de fuentes y manejo de liquidez del Estado.
El préstamo con garantías multilaterales se convirtió en el evento financiero más relevante del mes, no solo por su impacto en el saldo sino por la reducción del costo financiero implícito, estimada en 2.27% de ahorro en intereses. La operación se estructuró como un financiamiento respaldado por organismos internacionales, mecanismo que permite a Panamá acceder a condiciones más competitivas en el mercado, reducir riesgos y extender plazos de repago.
En el mercado internacional, el desempeño de los títulos soberanos reflejó un ligero deterioro en precios, asociado a un incremento promedio de 7 puntos básicos en rendimientos, en línea con el comportamiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, cuya curva subió aproximadamente 5 puntos básicos. Este contexto evidenció un entorno financiero más exigente, con impacto en el costo de financiamiento para economías emergentes.
A pesar de este escenario, el perfil de la deuda panameña mostró estabilidad en indicadores de riesgo, incluyendo el diferencial de spreads y la percepción del mercado, lo que sugiere que la estrategia de financiamiento respaldada por garantías multilaterales contribuyó a mitigar presiones sobre el costo del endeudamiento.
El análisis del movimiento por cartera revela que el saldo de diciembre de 2025, de $59,349.28 millones, evolucionó tras el desembolso principal y las amortizaciones hasta alcanzar el saldo de enero, reflejando una gestión equilibrada entre financiamiento nuevo y reducción de obligaciones existentes. Este patrón coincide con la política gubernamental de reperfilamiento de deuda y manejo activo del portafolio.
Hacia el cierre del período, la composición del servicio de deuda mostró que los bonos globales concentraron el mayor peso en pagos, tanto en capital como en intereses, seguidos por multilaterales y banca comercial, confirmando la relevancia de estos instrumentos en el calendario financiero del Estado.
Finalmente, las autoridades adelantaron que en febrero Panamá realizó una operación de recompra de deuda financiada mediante nueva emisión, estrategia orientada a reducir costos de interés y mejorar el perfil de vencimientos. Este movimiento tendrá impacto directo en el saldo y en la estructura del portafolio, en línea con la política de optimización del endeudamiento y manejo activo del riesgo financiero, que busca contener presiones fiscales en el mediano plazo.
Desde 2020, el rumbo de la deuda pública en Panamá cambió de forma clara. En la antesala de la pandemia, el saldo se ubicaba alrededor de $27,000 millones, pero la emergencia sanitaria alteró el cuadro fiscal: hubo una caída de ingresos, se ampliaron los programas de apoyo, creció el gasto social y se mantuvo el financiamiento de obras e iniciativas públicas. Ese mix empujó el endeudamiento al alza durante los años siguientes y dejó una tendencia que se fue consolidando mes a mes.
En el período de Laurentino Cortizo (2019–2024), el aumento acumulado fue superior a $22,000 millones, marcando un giro de fondo en el perfil fiscal del país. Para diciembre de 2024, el saldo ya rebasaba los $53,700 millones y la relación deuda/PIB se movía cerca del 60%, una proporción alta para los estándares históricos recientes de Panamá y un indicador que pasó a ocupar un lugar central en el debate sobre finanzas públicas.
Desde la llegada de la administración de José Raúl Mulino, la estrategia de financiamiento del Estado ha priorizado la diversificación de fuentes, reduciendo el ritmo de emisiones en los mercados internacionales y aumentando el uso de instrumentos domésticos como letras y notas del Tesoro, junto con la firma de préstamos bancarios de gran tamaño.
Este enfoque buscó contener el costo del endeudamiento en un entorno externo más exigente, aunque el saldo continuó creciendo: entre julio de 2024 y enero de 2026 la deuda pública aumentó en aproximadamente $6,000 millones, reflejando la necesidad de cubrir obligaciones heredadas, financiar el déficit fiscal y sostener el programa de inversiones públicas.
En febrero el Gobierno volvió a los mercados internacionales con una nueva emisión de bonos y la usó como pieza central de una operación de manejo de pasivos para recomprar deuda en circulación.
El objetivo fue retirar bonos próximos a vencer, reducir el pago de intereses y ordenar el perfil de vencimientos, en una transacción que, según lo adelantado oficialmente, podía alcanzar hasta $6,000 millones en el componente de recompra, dependiendo de las condiciones de mercado y la respuesta de los tenedores.
En el balance posterior divulgado sobre la transacción, las autoridades informaron que la operación permitió reducir el saldo de la deuda pública en $204 millones y generar ahorros anuales en intereses por $30 millones.
La recompra recibió propuestas por $8,900 millones, mientras la nueva emisión registró una demanda superior a $13,000 millones; finalmente, Panamá aceptó aproximadamente $2,970 millones en bonos en circulación y colocó nuevos títulos con vencimientos en 2034 y 2038, movimiento que —según el MEF— tendrá impacto en el saldo y la trayectoria de la deuda a partir de los próximos reportes.