La posible incorporación de la vacuna contra el dengue al esquema nacional de inmunización se mantiene en análisis, mientras el Ministerio de Salud (Minsa) de Panamá prioriza la revisión técnica y científica liderada por la Comisión Nacional Asesora de Prácticas de Inmunización (CONAPI).
Aunque la expectativa ciudadana es alta, las autoridades señalan que la eventual decisión dependerá tanto de la evidencia científica acumulada en otros países como de la experiencia internacional sobre la efectividad del inmunizante.
Desde el Minsa, se ratifica que el tema será evaluado a mediano y largo plazo, pues la decisión no se limitará a la información disponible en la actualidad, sino que contemplará además las recomendaciones emanadas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la sostenibilidad de la medida.
En este sentido, la adquisición de la posible vacuna solo sería factible si se logra a través del Fondo Rotatorio de la OPS, con lo cual Panamá podría acceder a precios más favorables mediante compras conjuntas, garantizando así la sostenibilidad financiera en el tiempo, de acuerdo con Itzel de Hewitt, coordinadora del Programa Ampliado de Inmunización (PAI), citada por medios oficiales.
Yelkys Gill, directora general de Salud Pública, detalló que los equipos técnicos de Epidemiología y el PAI estudian los resultados de impacto observados en naciones que ya introdujeron la vacuna. El análisis se centra en la efectividad, seguridad y pertinencia de la vacuna dentro del contexto epidemiológico panameño antes de tomar cualquier decisión de política pública.
Gill explicó que este proceso implica una revisión exhaustiva de la evidencia disponible y de las directrices que debe emitir la CONAPI para una eventual adopción en el país, según declaraciones reproducidas por medios oficiales.
Mientras tanto, el Ministerio de Salud mantiene como prioridad la consolidación de las estrategias integrales de prevención, remarcando que la eliminación de los criaderos del mosquito Aedes aegypti continúa siendo la principal y más eficaz medida para combatir el dengue. La institución reitera: “La eliminación de criaderos sigue siendo la principal medida de prevención contra el dengue”, y subraya la necesidad de mantener acciones comunitarias y en el entorno doméstico para interrumpir el ciclo de reproducción del mosquito transmisor.
El ministerio insiste en que cualquier integración de la vacuna al esquema nacional dependerá de que se cuente con recursos financieros apropiados y se logre el respaldo técnico. Hasta que no concluya el proceso de análisis y se disponga de dictámenes firmes, la prevención vectorial sigue siendo el eje central de la política sanitaria nacional.
Sobre el dengue
Aproximadamente la mitad de la población mundial se encuentra actualmente expuesta al riesgo de contraer dengue, una infección viral transmitida por mosquitos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada año, se registran entre 100 y 400 millones de infecciones en zonas urbanas y semiurbanas de climas tropicales y subtropicales, donde la enfermedad es endémica y puede cobrar incluso vidas. Aunque la mayoría de los casos resulta asintomática o se limita a síntomas leves, en ocasiones el dengue evoluciona a formas graves capaces de causar la muerte.
La OMS explica que no existe un tratamiento específico y que la única medida efectiva para frenar la transmisión es el control vectorial: es imprescindible limitar la población de mosquitos y reducir su contacto con los humanos. En las infecciones más severas, la detección temprana y una atención médica rápida son decisivas, ya que pueden reducir de forma considerable la mortalidad asociada al dengue grave.
El virus del dengue es conocido también como “fiebre rompehuesos” por la intensidad de los dolores que puede provocar. Su transmisión requiere la picadura de un mosquito infectado, y el mayor riesgo persiste durante las horas diurnas, lo que subraya la necesidad de extremar las precauciones en esos lapsos.
Según la organización internacional, quienes contraen la enfermedad pueden vivir desde un cuadro sin síntomas hasta padecimientos que duran entre una y dos semanas. Los síntomas comunes comienzan normalmente entre cuatro y diez días después de la picadura. Incluyen fiebre alta (40 ℃/104 ℉), dolor de cabeza intenso, molestias detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, inflamación de ganglios y erupciones cutáneas. Más del 50 % de los afectados no desarrollan signos evidentes, y aquellos que sí los muestran suelen recuperar la salud en una o dos semanas.
Un elemento de riesgo añadido lo constituye la reinfección: quienes contraen el dengue por segunda vez presentan mayores probabilidades de evolucionar hacia formas graves. En estos casos, los síntomas alarmantes suelen surgir cuando la fiebre deja de estar presente y pueden incluir dolor abdominal severo, vómitos persistentes, respiración acelerada, sangrado nasal o de encías, sensación de debilidad, inquietud, sangre en el vómito o las heces, piel fría y pálida, intensa sed y profundo agotamiento.