El Aeropuerto Internacional de Tocumen y el consorcio PYCRAT ya iniciaron las pruebas técnicas para determinar con precisión los materiales y especificaciones que se utilizarán en la próxima rehabilitación de sus dos pistas de aterrizaje, obras consideradas urgentes por las evidentes señales de deterioro que amenazan la seguridad y la operatividad del principal hub aéreo de Panamá.
Tocumen es uno de los pocos aeropuertos de la región que cuenta con dos pistas de aterrizaje, una condición que le da flexibilidad operativa y ayuda a sostener la continuidad de los vuelos cuando se requiere intervenir una de ellas.
Sin embargo, esa ventaja se ha ido debilitando por el deterioro acumulado. Las superficies de rodadura presentan señales de desgaste que obligan a un monitoreo permanente y a reparaciones puntuales para mantener los estándares de seguridad, un escenario que, con el volumen actual de operaciones, ya no se resuelve solo con mantenimiento rutinario.
La urgencia se explica por un factor simple: el tráfico. En 2025, Tocumen manejó casi 21 millones de pasajeros, una cifra que confirma el peso del aeropuerto en el movimiento regional y la presión constante sobre su infraestructura.
A mayor cantidad de despegues y aterrizajes, más exigencia para el pavimento, especialmente con aeronaves de fuselaje ancho y con operaciones nocturnas que no se detienen.
En ese contexto, las fallas típicas del envejecimiento del pavimento, como fisuras, desprendimientos y deformaciones superficiales, pasan de ser un problema de mantenimiento a un riesgo operativo si no se atienden con una rehabilitación profunda.
Ante esta situación, Tocumen adjudicó un contrato por 56.9 millones de dólares al consorcio PYCRAT, formado por las empresas MOTA-ENGIL, Engenharia e Construção, S.A. y la costarricense Constructora MECO, S.A., para llevar a cabo la rehabilitación integral y el mantenimiento de ambas pistas y de las calles de rodaje adyacentes.
El acuerdo contempla un periodo total de cuatro años de obras y dos años adicionales de mantenimiento, con el objetivo de extender la vida útil de estas infraestructuras críticas por al menos dos décadas más.
Los trabajos incluirán estudios y diseños de ingeniería, así como la reconstrucción de las capas de pavimento donde se detecten fallas severas, la reposición y mejora de sistemas de señalización horizontal y otras labores técnicas especializadas.
Además, se espera que se implementen prácticas de mantenimiento preventivo y correctivo que permitan sostener las condiciones operativas de las pistas una vez concluida la intervención principal.
Un punto clave es que los trabajos se realizarán principalmente en horario nocturno, entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana, para evitar afectaciones a las operaciones diarias del aeropuerto, que soporta más de 450 movimientos aéreos al día y conecta Panamá con más de 90 destinos internacionales.
Esta organización del cronograma permite que el aeropuerto siga funcionando sin cierres prolongados durante el periodo de obras.
La magnitud de la intervención no solo responde a la urgencia por la seguridad operacional, sino también a una visión de mediano y largo plazo para mantener a Tocumen competitivo como hub logístico y de pasajeros.
La rehabilitación de las pistas se ve como una pieza clave dentro de un conjunto de inversiones que buscan preservar y reforzar la conectividad de Panamá con el resto del mundo, en un contexto donde la competencia regional por atraer vuelos, carga y servicios de mantenimiento aeronáutico es cada vez más intensa.
Para las autoridades de Tocumen, la rehabilitación de las pistas representa una oportunidad para consolidar los estándares de seguridad aeronáutica y mejorar la experiencia de las aerolíneas y pasajeros.
El gerente general del aeropuerto, José Ruiz, ha destacado que estos avances no solo reducen riesgos técnicos, sino que también proyectan una imagen de confiabilidad para operadores internacionales que buscan rutas eficientes y servicios de calidad en la región.
La rehabilitación también apunta a proteger el atractivo del país como centro regional. Panamá compite con otros aeropuertos que están ampliando capacidad, modernizando infraestructura y ofreciendo mejores tiempos de conexión.
Si Tocumen pierde desempeño por infraestructura deteriorada, el impacto no se limita a la aviación: se resiente el turismo, se complica la logística de carga aérea y se encarecen operaciones relacionadas con mantenimiento, abastecimiento y servicios. Dicho de forma simple: una pista confiable es un activo económico.
Ruiz, ha señalado que el aeropuerto ejecutará este año proyectos de mejora en infraestructura en ambas terminales de pasajeros, así como en las plataformas de rodaje para reducir el tiempo de espera de entrada y salida de las aeronaves.