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La economía de los servicios frente a la desindustrialización

El cuidado, la salud, la educación, la logística, el turismo y la tecnología concentran opciones de expansión en el área metropolitana de Buenos Aires, donde viven más de 16 millones de personas

la política macroeconómica enfocada en el equilibrio fiscal y las políticas monetaria y cambiaria encaradas favorecen al sector primario de la minería, la energía y el agro competitivo a nivel internacional, mientras queda desfavorecido el sector secundario o manufacturero (Foto: EFE)

En los primeros cursos de economía se aprende una tipología de los sectores socioproductivos que se desagregan en sector primario, secundario y terciario. En el primero se describen los relacionados con la naturaleza, en el segundo los manufacturados y en el tercero los servicios.

Muchos autores han considerado positivo que, en la medida de lo posible, estos tres sectores estén presentes en los distintos países y bien articulados como cadena de valor. Sin embargo, distintas situaciones han hecho dificultoso o imposible esta aspiración. Ellas han ido desde las limitaciones de dotación de factores y escala hasta que las ventajas competitivas se han impuesto en una determinada división del trabajo internacional, pasando por el impacto de las políticas macroeconómicas y las políticas sectoriales y territoriales que cada país se ha dado.

En la Argentina actual, el eje importa ahora porque la política macroeconómica enfocada en el equilibrio fiscal y las políticas monetaria y cambiaria encaradas favorecen al sector primario de la minería, la energía y el agro competitivo a nivel internacional, mientras queda desfavorecido el sector secundario o manufacturero.

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Está creciendo el sector de servicios financieros (de bajo impacto en el empleo) y, en menor medida -pero relevante-, el sector de la economía del conocimiento vinculado a plataformas tecnológicas

En el panorama que se ha venido describiendo, sí ha venido teniendo un crecimiento el sector de servicios financieros (de bajo impacto en el empleo) y, en menor medida -pero relevante-, el sector de la economía del conocimiento vinculado a plataformas tecnológicas con distintas finalidades (desde el comercio y la distribución, hasta el desarrollo de diferentes aplicaciones para gestión, educación, salud, etc.).

Surgen dos preguntas: ¿este modelo productivo es viable y sostenible social y políticamente en el tiempo?, y ¿qué rol puede tener “la economía de los servicios” frente a esta realidad?. La primera pregunta es para los politólogos y analistas de la opinión pública, y la segunda es para economistas preocupados por la grave situación que genera el fenómeno de la desindustrialización en general y en particular en conurbanos como el bonaerense.

Área Metropolitana de Buenos Aires

Trataremos de reflexionar sobre esto último, en el marco de la región metropolitana de Buenos Aires (más de 16 millones de habitantes) y -por lo tanto- de la incidencia positiva de la Ciudad capital. Ello se puede extrapolar -con las adaptaciones necesarias- al Gran Rosario, Gran Córdoba, Gran Mendoza y otras ciudades capitales del interior de nuestro país, con sus características específicas.

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La política macroeconómica enfocada en el equilibrio fiscal y las políticas monetaria y cambiaria encaradas favorecen a algunos sectores y afecta a otros (Foto: Reuters)

Tipos de actividades posibles de expandirse:

  • Servicios de cuidado: para la primera infancia (en declinación por la baja de la tasa de natalidad), para adultos mayores (en crecimiento dado el aumento de la longevidad), para personas con discapacidad, para situaciones de salud mental, así como para la naturaleza en cuanto a su mantenimiento, regeneración y ampliación.
  • Servicios de salud y educación de calidad. Una buena dotación de recursos, tanto para atender las enormes carencias de la población en situación de pobreza como para los sectores medios y altos de la región, del país e internacional (turismo médico o sanitario), un sector que es fundamental desarrollar.
  • Reparación, mantenimiento y mejora del hábitat urbano. Además del poder adquisitivo de los sectores medios altos y altos de CABA que requieren servicios de calidad que pueden pagar, cabe destacar que el parque habitacional del conurbano es enorme, antiguo y deteriorado. Millones de viviendas requieren reparaciones, ampliaciones y mejoras de eficiencia energética. Este es un mercado que existe, pero está mayoritariamente en la informalidad: los “changarines” y pequeños contratistas que realizan estas tareas raramente están registrados, no emiten comprobantes y no acceden a crédito para capital de trabajo o herramientas.
  • Infraestructura y logística. Abarca el transporte de personas en rutas, puertos y aeropuertos de larga, media y corta distancia, hasta la de bienes o mercancías.
  • Gastronomía, turismo urbano, recreación e identidad territorial. La región metropolitana de Buenos Aires tiene una gran riqueza cultural y gastronómica que podría desarrollarse mucho más.
  • Tecnología, software y servicios digitales. En la región metropolitana en general, y el conurbano en particular, tienen presencia creciente universidades nacionales y centros de educación terciarios con orientación tecnológica. Estas instituciones son el núcleo potencial de más polos tecnológicos locales, siempre que se construya el ecosistema de educación de calidad, empresas, inversores y espacios de trabajo que permita retener a los egresados en el territorio, en lugar de expulsarlos hacia el exterior.
La Argentina ha sido caracterizada, en algún momento, como “granero del mundo” (Foto: Reuters)

La Argentina ha sido caracterizada, en algún momento, como “granero del mundo” y su impacto territorial en la región pampeana y en los puertos en la costa este (fluviales y marítimos). Hoy, Vaca Muerta y la minería muestran un potencial de desarrollo en el oeste del país y en la “economía de la ruta 40”. Los servicios, en uno y otro caso, se han ido adaptando y creciendo como pudieron (muchas veces de manera desordenada, en especial en lo territorial).

En el pensamiento económico también han prevalecido los sectores que se consideraban generadores de valor, con la equivalencia errónea de limitar esa condición al primario y al secundario, pero no al terciario. Es hora de revalorizar y generar políticas de desarrollo que lo potencien en sus distintas dimensiones, y particularmente en lo educativo.

En el pensamiento económico también han prevalecido los sectores que se consideraban generadores de valor, con la equivalencia errónea de limitar esa condición al primario y al secundario

Si del Estado nacional no se puede esperar nada o casi nada, ¿los estados locales podrán generar iniciativas positivas? Los sectores de ingresos altos ¿podrán invertir parte de sus ahorros en el desarrollo de la economía de los servicios?

El autor es Economista, presidente del Club Político Argentino

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