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Después de la estabilización, el desafío es sostener 20 años de crecimiento

El Coloquio de IDEA de este año planteará que la previsibilidad macroeconómica es una condición inicial, pero no suficiente, para impulsar inversión, productividad y empleo formal con una estrategia de desarrollo que trascienda los ciclos políticos

Uno de lo paneles del Coloquio de IDEA 2025

Durante décadas, en la Argentina discutimos cómo salir de la última crisis. Cuando la crisis parecía superarse, se discutía cuál sería la siguiente crisis. Por supuesto, entre esas discusiones, no había inversión, ni crecimiento, ni generación de empleo.

En la urgencia, es difícil mirar más allá del corto plazo: la inflación, el déficit fiscal, el tipo de cambio o la deuda concentraron buena parte de la agenda pública.

Sin embargo, hay un momento donde un país necesita empezar a hacerse otras preguntas. No cómo superar la actual turbulencia o cómo evitar la siguiente, sino cómo construir las condiciones para sostener el crecimiento durante los próximos veinte años.

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Ese cambio de perspectiva es el que inspira el próximo 62° Coloquio de IDEA, que este año llevará como lema “Invirtiendo la historia. 20 años: de promesa a potencia”. Elegimos ese título porque creemos que la necesidad de Argentina ya no pasa únicamente por alcanzar la estabilidad macroeconómica, sino por transformarla en un proceso sostenido de desarrollo.

Hay un momento donde un país necesita empezar a hacerse otras preguntas

La estabilidad no es un punto de llegada. Es el punto de partida.

Recuperar previsibilidad es un avance indispensable, una condición necesaria. Aunque, por sí sola, no garantiza inversiones, innovación, generación de empleo ni mejoras permanentes en la calidad de vida. Para que eso ocurra hacen falta instituciones sólidas, reglas claras, competitividad, talento y una visión compartida que trascienda los ciclos políticos y económicos.

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Pensar en veinte años puede parecer ambicioso para un país acostumbrado a administrar urgencias. Sin embargo, tener esa mirada es lo que permite transformar estructuralmente una economía. Es el tiempo necesario para consolidar inversiones, desarrollar infraestructura, mejorar la productividad, fortalecer el sistema educativo y generar las capacidades que demanda una economía cada vez más integrada al mundo.

La estabilidad no es un punto de llegada. Es el punto de partida

Cuando observamos las experiencias de países que lograron dar ese salto, encontramos trayectorias diferentes, pero también denominadores comunes. Irlanda, Polonia, Australia, Chile o Israel construyeron procesos de crecimiento sostenido apoyados en una macroeconomía estable, instituciones sólidas y confiables, apertura al mundo, inversión en capital humano y políticas capaces de sostenerse más allá de un Gobierno. Ninguno encontró una solución mágica ni una reforma aislada. Todos mantuvieron un rumbo durante muchos años. Todos ellos generaron prosperidad para su población.

Naturalmente, la Argentina tiene su propia historia y sus propios desafíos. Pero lo que intentaremos rescatar en el Coloquio son las condiciones que permitieron que otros países dejaran atrás ciclos de inestabilidad para construir un desarrollo duradero.

Al mismo tiempo, el contexto internacional está cambiando a una velocidad inédita. La inteligencia artificial, el acceso a recursos naturales, la reconfiguración geopolítica y las nuevas dinámicas del comercio global están redefiniendo la manera en que los países compiten por inversiones, talento y oportunidades.

En ese escenario, la competitividad ya no depende únicamente de los recursos naturales o del tamaño de una economía. También depende de la capacidad para innovar, formar personas, generar confianza y adaptarse a un mundo en transformación.

Ese será uno de los ejes centrales del Coloquio. Porque la discusión sobre el desarrollo también involucra a la educación, infraestructura, logística, sistema tributario, productividad, empleo formal, financiamiento e inserción internacional.

Los próximos años pondrán a prueba nuestra capacidad para construir acuerdos, sostener instituciones, invertir, innovar y pensar más allá de la coyuntura

Si la Argentina lograra crecer durante veinte años consecutivos, probablemente enfrentaría un problema muy distinto al actual: la demanda de trabajadores calificados podría superar la oferta disponible. Habría que formar más técnicos y profesionales preparados para una economía mucho más dinámica. Sería un desafío enorme, pero también una excelente noticia. Significaría que el país dejó atrás la lógica de administrar la escasez para concentrarse en cómo acompañar el crecimiento.

Desde el sector empresario también tenemos responsabilidades en ese proceso. Nos corresponde invertir, innovar, desarrollar talento, aumentar la productividad y contribuir a la conversación pública.

Durante demasiado tiempo la Argentina vivió pendiente del próximo sobresalto.

Los próximos años pondrán a prueba nuestra capacidad para construir acuerdos, sostener instituciones, invertir, innovar y pensar más allá de la coyuntura.

Dentro de dos décadas habrá una sola pregunta verdaderamente importante: si aprovechamos esta oportunidad para cambiar nuestra historia o si volvimos a dejarla pasar.

Ese es el cambio de conversación que proponemos. Porque un país no se transforma en un mandato presidencial ni en un ciclo económico favorable. Se transforma cuando es capaz de sostener durante décadas un proyecto compartido de desarrollo.

Esperamos que este sea el momento de empezar a discutir, entre todos, cómo queremos que sea la Argentina de los próximos veinte años.

El auto es CEO del Grupo Galicia y presidente del 62° Coloquio de IDEA

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