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Bonos argentinos: tras la fuerte caída, qué señales abren la puerta a un rebote

El índice de riesgo país volvió a superar los 500 puntos básicos, pero la mejora en las valuaciones y cierto alivio en el mercado de pesos empiezan a equilibrar la relación entre retorno y certeza de pago

Después de varias semanas de corrección, las valuaciones comienzan a ofrecer una relación más equilibrada entre los retornos potenciales y los riesgos del crédito argentino (Foto: Jaime Olivos)

Los bonos soberanos argentinos atravesaron agosto bajo una presión vendedora. El deterioro llevó al índice de riesgo país nuevamente por encima de los 500 puntos básicos y devolvió los rendimientos de buena parte de los soberanos en dólares bajo ley extranjera a niveles de doble dígito.

Sin embargo, después de varias semanas de corrección, las valuaciones comienzan a ofrecer una relación más equilibrada entre los retornos potenciales y los riesgos del crédito argentino. En este contexto, algunas señales recientes abren la puerta a preguntarse si el castigo podría estar acercándose a una pausa.

El escenario internacional aportó parte de la presión. El recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán impulsó al petróleo y presionó al alza las tasas largas de los bonos del Tesoro estadounidense, deteriorando el apetito por los activos emergentes.

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El recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán impulsó al petróleo y presionó al alza las tasas largas de los bonos del Tesoro estadounidense

No obstante, el contexto externo no alcanza para explicar por completo el desempeño argentino. Los Globales amplificaron los movimientos de sus pares emergentes durante buena parte de agosto y deshicieron casi por completo el “sobredesempeño” obtenido en junio tras la mejora de calificación de S&P Global. Desde el pago de deuda de julio, el índice de riesgo país acumuló un incremento superior a los 120 puntos básicos y regresó a niveles de mediados de mayo.

Una forma adicional de observar este deterioro es a través de los Credit Default Swaps (CDS), instrumentos que funcionan como un seguro frente al riesgo de default. Durante agosto, la probabilidad acumulada de default implícita a un año aumentó apenas 30 puntos básicos, un movimiento relativamente acotado.

Durante agosto, la probabilidad acumulada de default implícita a un año aumentó apenas 30 puntos básicos, un movimiento relativamente acotado

La película cambia hacia plazos más largos: las probabilidades acumuladas a cuatro y diez años aumentaron 400 y 510 puntos básicos, respectivamente. Así, el deterioro en la percepción de riesgo se concentró principalmente en horizontes más largos, donde persisten mayores interrogantes sobre la capacidad de sostener la historia de crédito en el tiempo.

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La contracara de este deterioro empieza a aparecer en las valuaciones. Con buena parte de los Globales nuevamente ofreciendo rendimientos de doble dígito, los retornos potenciales bajo distintos escenarios comienzan a lucir más acordes con los riesgos. En otras palabras, el castigo de las últimas semanas dejó valuaciones más atractivas para capturar un eventual rebote. Esto no implica que haya aparecido un catalizador capaz de impulsar una recuperación sostenida, pero sí que la ecuación riesgo-retorno luce hoy más equilibrada.

Se sumaron señales de alivio en el mercado de pesos. Hacia el cierre de la semana, la caución a un día cayó 150 puntos básicos hasta 26,7% Tasa Nominal Anual (Imagen Ilustrativa Infobae)

A esto se sumaron señales de alivio en el mercado de pesos. Hacia el cierre de la semana, la caución a un día cayó 150 puntos básicos hasta 26,7% Tasa Nominal Anual (TNA), mientras que el repo interbancario retrocedió casi 200 puntos básicos hasta 26,5%. En paralelo, las curvas en pesos rebotaron luego del castigo de las ruedas previas.

Que tanto la deuda en dólares como el mercado de pesos encuentren cierto respiro podría representar una primera señal de estabilización. De hecho, este viernes la deuda soberana en dólares rebotó cerca del 1%, mientras que las curvas en pesos extendieron el buen humor del jueves.

¿Puede la macro ayudar? Hay algunos matices que vale la pena resaltar. Por un lado, la confianza del consumidor cayó 1,1% mensual en agosto y acumuló su segundo retroceso consecutivo. Sin embargo, los últimos datos de actividad y comercio exterior dejaron una lectura más favorable: luego de dos caídas mensuales, el EMAE rebotó 0,75% desestacionalizado en junio, mientras que julio registró un sólido superávit comercial de USD 2.120 millones.

Al cierre del primer trimestre, los residentes concentraban el 23,7% del stock de deuda argentina bajo legislación de Nueva York

Estos datos cobran mayor relevancia considerando que los flujos domésticos habrían explicado buena parte de la presión vendedora reciente sobre los Globales. Al cierre del primer trimestre, los residentes concentraban el 23,7% del stock de deuda argentina bajo legislación de Nueva York. En este contexto, una seguidilla de datos macroeconómicos favorables podría contribuir a moderar el desarme de posiciones locales.

Finanzas deberá enfrentar vencimientos por alrededor de $14 billones y, después de varios meses privilegiando instrumentos más largos, esperamos un menú inclinado hacia alternativas cortas (Foto: Reuters)

El próximo test llegará con la licitación del Tesoro. Finanzas deberá enfrentar vencimientos por alrededor de $14 billones y, después de varios meses privilegiando instrumentos más largos, esperamos un menú inclinado hacia alternativas cortas. Dada la reticencia de las autoridades a sumar presión sobre el mercado cambiario, la relación de refinanciamiento podría ubicarse cerca del 100%, especialmente considerando el importante vencimiento de deuda dollar-linked, cuyo tipo de cambio de pago se fijará este martes.

¿Qué podemos esperar hacia adelante? Aunque todavía cuesta identificar un catalizador claro, comienzan a aparecer argumentos para pensar en una pausa o incluso un rebote en la renta fija. Después del fuerte ajuste de las últimas semanas, las valuaciones lucen más atractivas, el mercado de pesos mostró señales de alivio y algunos datos macroeconómicos algo más favorables podrían contribuir a moderar la presión de los jugadores locales.

Esto no implica un camino exento de volatilidad: de cara a las elecciones de 2027, el recorrido probablemente seguirá siendo largo y sinuoso, con todavía 14 meses por delante.

La autora es Analista de Research de PPI (Portfolio Personal Inversiones)

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