
Las explicaciones que han dado los especialistas y las autoridades pertinentes sobre la invasión de mosquitos se centran en el aumento de la temperatura ambiente, las lluvias y las tormentas que crean el ecosistema ideal para que el insecto se reproduzca y multiplique.
Pero existe una variante del insecto que está vinculada con la transmisión en mamíferos del virus de la encefalitis equina del oeste, del cual está habiendo un brote en caballos en toda la zona centro y norte de la Argentina.
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Claramente el aumento de los mosquitos y su relación con enfermedades como el dengue afecta tanto a nivel sanitario como económico la realidad del país, de diversas formas:
- Reducir las salidas. Muchas personas prefieren quedarse en casa, con ventanas cerradas a dar un paseo o comer afuera. Esto afecta la economía en espacios de recreación, entretenimiento y deportes.
- Gastos en repelentes. La sociedad recurre al uso de un paliativo para reducir las picaduras. Si bien cada vez parecen menos efectivos, no hay muchas opciones. El aumento en la demanda de estos productos ha llevado al desabastecimiento y, probablemente en algunos casos, a la especulación de fabricantes y comerciantes.
- Aumentos de precios en productos considerados sustitutos. Se ha difundido que el uso de la esencia de vainilla diluida en agua sirve para ahuyentar mosquitos. Desde la divulgación de esta información el valor se ha duplicado.
- Saturación de guardias médicas y consultas. Los centros asistenciales están colmados de personas que consultan sobre sus síntomas afectando la atención de otras patologías, utilizando insumos y análisis clínicos costosos, tanto para la salud pública como para las alternativas privadas.

- Ausencias laborales. La combinación de casos positivos de dengue, junto con la paranoia que muchas personas tienen, provocan que frente a cualquier síntoma sea fiebre, dolor de cabeza, náuseas o dolores musculares guarden reposo y falten a sus trabajos.
- Gastos en sanidad animal y pérdida de ejemplares. Del mismo modo que con las personas, muchos animales domésticos y de granja se ven afectados por las picaduras de mosquitos demandando también atención veterinaria y gastos en su sanidad.
El cambio climático
Así, el mosquito se ha instalado en la sociedad afectando su normal funcionamiento, generando mayores costos e improductividades que representan menores ingresos disponibles para otros gastos, sin embargo podría servir de oportunidad para que se preste atención a otras cuestiones que también tienen impacto social y económico.
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Lo que pocos dicen, más por desconocimiento que por intencionalidad, es que desde las siete plagas de Egipto hasta nuestra reciente invasión de mosquitos, la principal causa de estos fenómenos radica en los cambios en las condiciones ambientales y en los ecosistemas en los que los insectos viven.
Sean mosquitos o vinchucas, las transformaciones en sus hábitats los obliga a movilizarse en hordas o enjambres hacia otros lugares, incluso ciudades.
Las talas y los desmontes a lo largo y ancho del país en forma muchas veces descontrolada han producido diferentes fenómenos que afectaron el equilibrio ecosistémico.
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En la medida en que conservar tierras vírgenes, sean montes, humedales o selvas, represente una carga para su propietario o, en el mejor de los casos, las deje libradas a la suerte que defina la naturaleza, seguirán los cambios de uso, la deforestación y el aprovechamiento industrial de estos espacios de contención para especies animales e insectos.
Entender que solo sirven para compensar dióxido de carbono o paliar los efectos del cambio climático, cosa no menor, es minimizar el enorme aporte social y económico que estos predios entregan a las personas.
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En un momento de la humanidad en el que se sigue debatiendo si son reales o no los daños que producen los gases de efecto invernadero o si efectivamente se está produciendo un cambio climático, los mosquitos son la evidencia de la influencia del hombre sobre la naturaleza produciendo efectos económicos, distribuyendo riqueza en forma regresiva, desde quienes conservan hacia quienes producen repelentes, desde quienes tienen conciencia social hacia quienes especulan con las necesidades de los otros, desde la prevención hacia la remediación, desde la vida hacia la muerte.
El autor es director en Fundación Iberoamericana de Telemedicina
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