Débil respuesta regional para asistir a Ecuador

La gravedad de la situación exige mayor responsabilidad hemisférica

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En Ecuador, bajo el terror de bandas de narcotráfico, los homicidios aumentaron en los últimos cinco años en un 800%
En Ecuador, bajo el terror de bandas de narcotráfico, los homicidios aumentaron en los últimos cinco años en un 800%

En un marco internacional incierto para la paz y la seguridad internacional, el crimen organizado transnacional y en particular el narcotráfico y otros delitos conexos como el terrorismo, representan una forma activa de amenaza global. Esos riesgos son de tal gravedad que en ocasiones diluyen las líneas divisorias entre los conceptos de defensa y seguridad interior o pública. Justamente en este contexto, el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha advertido sobre los peligros que grupos criminales crezcan con mayor rapidez que la capacidad de los Estados para combatirlos y llevarlos a la justicia. También ha reconocido que la cooperación internacional, no ha logrado aún la eficacia esperada en la lucha contra el crimen organizado.

De acuerdo a las Naciones Unidas, los delitos internacionales causan en la actualidad más muertes que los conflictos armados. Es el caso de América Latina y el Caribe que registra la tasa más alta de homicidios del mundo. En Ecuador, bajo el terror de bandas de narcotráfico, los homicidios aumentaron en los últimos cinco años en un 800% llegando a 46 cada 100 mil habitantes. El último informe de UNODC señala que casi una cuarta parte de la cocaína decomisada en Europa en el 2023 provenía de Ecuador. En este sentido, para el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, los carteles de la droga que operan en Quito y Guayaquil crean una nueva era de guerra y constituyen un peligro regional que requiere de respuestas urgentes coordinadas y solidarias.

Si bien en el plano hemisféricos existen distintas instancias destinadas a establecer una mayor cooperación regional contra el crimen organizado, como es el caso de la Comisión de Seguridad Hemisférica de la OEA, la Comisión Interamericana para el control del abuso de drogas (CICAD), el Comité Interamericano contra el Terrorismo (CICTE), la Junta Interamericana de Defensa o la Conferencia de Ministro de Defensa, la respuesta regional para asistir a Ecuador ha sido en su conjunto débil o ha estado ausente en términos prácticos.

La gravedad de la situación ecuatoriana exige mayor responsabilidad hemisférica. El apoyo de Argentina a Ecuador y la disposición de contribuir para superar el espiral de inseguridades que plantean las organizaciones delictivas es la respuesta adecuada para reducir un peligro que socava la paz social y las instituciones democráticas del Ecuador. Es hora que América del Sur avance en la adopción de criterios de mayor multilateralismo cooperativo a fin de evitar que Ecuador, y eventualmente otros países de la subregión, puedan verse desbordados por el crimen organizado transnacional.