Negar la justicia social es negar la libertad

¿Qué es libertad? ¿En qué circunstancias se puede llamar “libre” a un hombre?

El Papa Francisco. EFE/EPA/RICCARDO ANTIMIANI

“La libertad es psicológica o (también) física…” (y)… “Parece como si junto a las dos especies de libertad mencionadas -la psicológica y la física- hubiese un tercer tipo de libertad, que hemos llamado “política” (I.A.Bochenski, ¿Qué es autoridad? Ed. Herder Barcelona, 1979).

Jorge Mario Bergoglio, Papa Francisco, en un reportaje reciente y a propósito del “internismo político” recordó la operación de los “adolfitos” de la política, descritos en la obra de Sigmund Ginzberg (Ed. Fetrinelli) “Síndrome 1933″. Aquí se “narra el internismo tremendo que había en Alemania cuando Franz Von Papen (diplomático y militar llamado “el diablo con sombrero de copa”) presenta a un político nuevo, que hablaba lindo, que sedujo a la gente, se llamaba Adolfo. Probemos con este que nadie lo conoce, no conocemos sus raíces, su condición. Todos votaron a Adolfito. Así terminamos. Le tengo miedo a los salvadores sin historia”, dijo Francisco.

Antes de referirnos al término que nos sirve de título digamos que la palabra “libertad” es muy usada y manoseada, en especial en esta campaña electoral. Lo cual explica la necesidad de limpiar su significado de otras motivaciones ideológicas y partidarias que no sean la verdad. Desde una perspectiva netamente linguística se trata de un término tan ambivalente y confuso como anarquista, biblista, capitalismo, clase, comunismo, conservador, idealismo, liberal, lógica, democracia, patria, pueblo, teólogo, dirigente, populismo, prensa, peronismo, radical… Como es obvio no podemos hacer una serena reflexión sobre el significado y las dimensiones de la libertad en una breve nota como esta. Pero vamos, sin embargo, a acudir a una fuente del que más sabe de lógica proposicional. Nos referimos al gran epistemólogo y lógico-matemático polaco profesor de la Univ. de Friburgo I. M. Bochenski quien entre sus muchas contribuciones en ese campo -educador por excelencia -nos dejó unas breves páginas en sus lecciones sobre acerca del poder y sobre una lógica de la libertad.

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Claro que el propósito dista mucho de ser el de cualquiera de los distinguidos candidatos en tiempos electorales que, como sabemos, es estremecer al público para procurarse votos.

¿Cuándo se puede llamar “libre” a un hombre?

Yendo al grano: ¿Qué es libertad? ¿En qué circunstancias se puede llamar “libre” a un hombre?

Primero, la libertad siempre está referida a un ámbito. Por lo tanto es una relación binaria entre un sujeto y un ámbito. Es decir, hay un sujeto que en un ámbito puede llevar a cabo su actuación. Por ejemplo, podemos decir que quien es candidato de un partido puede hacer campaña y decir lo que piensa, con independencia de que sea engañoso, completamente falso y destructivo o verdadero. Y en tal caso, el candidato sea hombre o mujer, será doblemente libre, porque lo es para tomar la decisión (libertad psíquica) de hablar o no hablar y luego para poner en práctica esa decisión (libertad física).

Pero puede suceder que cuando el candidato llega al canal de TV una orden judicial impida hacer la entrevista (o sea impida la libertad política) o un grupo armado le ordene al candidato a punta de fusil que no ingrese a la radio o canal de televisión. Con lo cual podemos decir que el candidato, psíquicamente libre para decidir hablar luego es forzado (por una orden legítima o no) impidiéndole la libertad política.

Y eso es así porque la condición para el ejercicio de una libertad política es la ausencia de un poder que lo impida.

Clasificación de la libertad

De lo dicho en el párrafo anterior se concluye que la libertad física y la libertad política son recíprocamente independientes (page. 130). Por ejemplo, dar una vuelta al lago del Rosedal (si dispongo de energía, es decir, libertad física para hacerlo) y la libertad política (que no haya un grupo de policías que corten el paso peatonal).

Relación de la libertad psicológica y la libertad política

A diferencia de lo que decíamos en el párrafo anterior de la independencia recíproca entre la libertad física y la libertad política, entre esta y la libertad psicológica no ocurre lo mismo. Porque la libertad psicológica es una condición necesaria del poder político y la falta de libertad política supone la libertad psicológica (J.M.B. op. cit. pag. 131). Entonces cabe suponer que es válida la proposición contraria, es decir, que no se puede ser políticamente libre, sin serlo también en el orden psicológico. Pero no es así porque un hombre emocionalmente perturbado, demente, puede gozar de completa libertad política e ir libremente haciendo campaña de pueblo en pueblo y de canal en canal hasta que caemos en la cuenta de que está loco, es decir que carece de libertad psicologica y sin embargo goza de plena libertad política.

La negación de la justicia social (techo, tierra y trabajo) es la negación de la libertad

“Oid mortales, el grito sagrado: ¡libertad! ¡libertad! ¡libertad!

Oíd el ruido de rotas cadenas: ved en trono a la noble Igualdad!” (Vicente López y Planes).

Se trata como se ha afirmado a lo largo de nuestra historia del “anhelo de libertad consustancial con el imaginario político de la Ilustración, impulsado por los valores de la Revolución francesa de 1789. Esta proclamaba la consigna de “igualdad, libertad y fraternidad”. Estos son los valores en los que se funda el concepto del Estado moderno y el concepto de la República con separación de poderes.”

En lo que se refiere al presente comentario las tres libertades que de la mano del filósofo polaco hemos conceptuado como libertad psicológica, libertad política y libertad física, material (o económica) en una concepción no sesgada sino integral, tienen tanto en la filosofía de entonces como hoy un presupuesto común que el de la “noble igualdad”. Sin lucha por la igualdad no hay libertad integral. Sin ella la discriminación en los diversos ordenes de la vida impide un desarrollo de la libertad psicológica, sin igualdad en el campo del derecho no hay libertad política y sin igualdad de oportunidades en el acceso al trabajo, la tierra y el techo no hay libertad física, material (o económica).

De donde el medio de cumplimiento de la libertad física o material está necesariamente articulado con el principio de la “justicia social” que es lucha por la igualdad social. De donde la negación de la justicia social es la negación de la libertad en su dimensión física o material.

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