$UR, paredón y después

Desde hace algunos años entre los miembros del Mercosur se especula con la idea de crear una moneda común con la idea de emular la experiencia que ha tenido el Euro en el viejo continente

Los presidentes de los estados soberanos de Brasil y Argentina han expresado su firme vocación de crear una moneda en conjunto para que sea utilizada en las transacciones dinerarias que se realicen entre los países que la suscriban (Reuters)

En el contexto de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en la Ciudad de Buenos Aires, los estados soberanos de Brasil y Argentina han expresado su firme vocación de crear una moneda en conjunto para que sea utilizada en las transacciones dinerarias que se realicen entre los países que la suscriban.

Es importante destacar las diferencias que existirían entre una moneda común, como el Euro y un común denominador para bienes y servicios producidos entre diferentes naciones, como la que a priori se ha denominado “SUR”.

Las principales características que tiene el Euro, al igual que cualquier moneda soberana son:

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a) Curso legal y libre circulación, es decir que se emite en papel moneda por el Banco Central del país emisor, es aceptada por los proveedores de bienes y servicios como contraprestación por sus provisiones,

b) Puede ser atesorada como reserva de valor y

c) Se utiliza como unidad de cuenta para representar los valores relativos entre cada una de las cosas que se pueden adquirir con ellas.

En el caso de una expresión monetaria como el SUR el objeto es simplificar y reducir los costos de las operaciones transnacionales a través de la independencia cambiaria que ofrece prescindir o, al menos, reducir significativamente la intervención del dólar estadounidenses como común denominador de los bienes y servicios que se transan entre los países miembros del acuerdo.

Aunque parezca increíble, aún en estos días, países como Argentina y Brasil, recurren a una forma de señoreaje al mejor estilo medieval cada vez que realizan operaciones de comercio exterior entre ellos.

Aún en estos días, países como Argentina y Brasil, recurren a una forma de señoreaje al mejor estilo medieval cada vez que realizan operaciones de comercio exterior entre ellos (EFE)

Vayamos un poco atrás en la historia.

El señoreaje es una institución medieval por la que el señor feudal era quien tenía la facultad de emitir moneda. Por esa labor percibía una importante parte de lo que acuñaba. En la actualidad, los bancos Centrales son quienes tienen delegada esa potestad, es por ello que son los encargados en cuidar el valor de lo que producen, dinero en su más pura expresión.

Los valores en las monedas de los países son dinámicos. Por diversas expectativas o fundamentos, los precios de estas oscilan cambiando la relación que existe entre ellas, algo que en el mercado se denomina “paridad”. Bien conocida es esta circunstancia por todos los argentinos.

Ahora bien, para poder comparar el valor de una moneda en relación con otra, generalmente, se recurre a una tercera que ofrezca liquidez y transparencia, es decir que proporcione un espacio confiable y estable para que el resto de las especies puedan utilizarla de patrón o referencia.

En el comercio internacional la moneda preponderante es el dólar estadounidense, esta intervención está lejos de ser gratuita.

Para poder comparar el valor de una moneda en relación con otra, generalmente, se recurre a una tercera que ofrezca liquidez y transparencia, es decir que proporcione un espacio confiable y estable (Reuters)

Utilizar al dólar como moneda para el pago de importaciones o cobro de exportaciones genera una demanda sostenida, al igual que en el resto de los bienes y servicios, el aumento en la demanda implica un aumento en su valor.

La integración productiva que existe en el mundo actual, en la que materias primas y parte de los procesos se realizan en diferentes latitudes, demanda varios tipos de monetarios, el comercio internacional ha simplificado la expresión de los costos en una moneda común, el dólar.

De esta forma, gran parte de las operaciones financieras globales han dado a los Estados Unidos el rol de un gran señor feudal que administra la emisión de la moneda que se utiliza para los intercambios transnacionales.

En verdad, la propuesta del SUR busca sustituir al dólar por un registro contable que se utilice para compensar importaciones y exportaciones entre los países.

Inevitablemente se tendrá como referencia a la cotización del dólar contra el real y el peso argentino, solo que no será necesario utilizarlo como medio para procesar el pago sino como referencia de cotización.

Tal como hemos expresado en otros artículos de esta columna analizar el fenómeno monetario sin considerar a los sistemas de procesamiento por los que el dinero circula otorga una visión parcial.

La velocidad de circulación, los tipos de cambio y el señoreaje de la especie que se utiliza constituyen herramientas que deben ser encausadas a favor de la producción y el comercio internacional.

Evitar la burocracia

La tecnología de blockchain permite crear ecosistemas transaccionales para definir novedosas reglas de emisión de monedas digitales para que importadores y exportadores de diversas latitudes puedan realizar sus operaciones comerciales sin necesidad de crear organismos burocráticos que complejizan y encarezcan las actividades productivas.

De hecho, podría diseñarse una moneda que se emita contra un derecho de cobro, es decir que sería una unidad de cuenta cuyo respaldo es una operación de comercio exterior, que una vez rescatada contra la moneda de curso legal del país exportador (real o peso) se quema, si, deja de existir.

La tecnología de Blockchain permite crear ecosistemas transaccionales para definir novedosas reglas de emisión de monedas digitales para que importadores y exportadores de diversas latitudes puedan realizar sus operaciones (Reuters)

De esta forma la base monetaria estaría siempre controlada, solo habría en circulación “Sures” respaldados por operaciones en proceso. Los importadores brasileros comprarían en reales, sin pasar por el dólar, lo mismo los argentinos que lo harían con pesos. Por el lado de los exportadores, cobrarán en su propia moneda, sin necesidad de pagar por diferencias de tipo de cambio en el de comprador y vendedor.

El SUR podría ser una excelente herramienta para prefinanciar exportaciones, pues daría al financista en el cobro. También para financiar importaciones, ya que la estabilidad en el valor de esta moneda permitirá a los colocadores de fondos ofrecer mejores condiciones, mayores plazos y menores tasas.

La principal condición que debe cumplir cualquier moneda es representar confianza y otorgar previsibilidad a largo plazo.

La idoneidad y honorabilidad de quienes integren el órgano de gobernanza, encargado en definir cuáles serán las reglas de emisión y responsable del sistema de procesamiento de esta nueva especie monetaria serán claves para asegurar el éxito de esta propuesta.

De lo contrario, el mejor SUR que habremos tenido será el del famoso tango de Aníbal Troilo.

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