En medio de la grave situación económica y social de la Argentina. Cuando vamos hacia un colapso energético por la imprevisión de nuestros gobernantes.
En lugar de aferrarse a los sectores productivos (agropecuario, gas y petróleo) que pueden darnos ventajas comparativas, en un escenario bélico imprevisible.
Florecen ideas impracticables, que agudizan la grieta, ahuyentan inversiones y profundizan la inseguridad jurídica.
Los mismos que sostenían que la deuda con el FMI era ilegítima, proponen impuestos especiales para saldarla.
Los que han criticado la figura del arrepentido y su utilización judicial respecto a la evasión y el lavado de dinero, proponen premiar a los contadores que denuncien una evasión.
De la grave situación que vivimos se sale buscando consensos.
Se pierde mucho tiempo y esfuerzo en la pelea interna del oficialismo y en el continuo enfrentamiento con la oposición.
En buscar manos diabólicas que aumentan los precios, mientras nuestro pueblo ha sufrido una hiper emisión monetaria, causa central de la inflación que tenemos.
Vamos a tener un invierno con aumento de las tarifas de gas y luz y al mismo tiempo ambos servicios estarán restringidos.
¿Por qué no se compró gas a tiempo a Bolivia? ¿Por qué se insiste en no garantizarle a los productores y transportadores las condiciones necesarias para el desarrollo de una actividad clave?
Debieran recordar a Séneca: “Si no sabes hacia dónde se dirige tu barco, ningún viento te será favorable”.
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