La kirchnerización del FMI

El acuerdo anunciado por el Gobierno no implica ningún achique del tamaño del Estado ni reformas estructurales pro mercado. Lamentablemente, Guzmán prometió bajar el déficit únicamente ajustando al sector privado

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Alberto Fernández y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva
Alberto Fernández y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva

El principio de acuerdo anunciado por el gobierno con el FMI el pasado viernes es una clara concesión política que el FMI le hace a la Argentina para que no entre en default y quede fuera del Planeta. Pero es un entendimiento que de llevarse a cabo seguirá destrozando al sector privado, ahora con tarifazos y subas de tasas de interés, así como en otros momentos es con impuestazos. La corpo política de parabienes. No hay ningún achique en el tamaño del Estado ni reformas estructurales promercado. No en vano Juntos salió en apoyo del gobierno rápidamente.

En algún lugar es probable que el FMI nos vea tan inviables que decidió tirar la toalla, no pedir nada (al menos hasta el viernes era así) a ver qué es lo que hacemos nosotros con su paraguas como protección.

El acuerdo es poco serio desde ambos lados del mostrador. Por el lado del FMI, en el primer párrafo del comunicado en el que anuncia el principio de arreglo, dice que “el personal técnico del FMI y las autoridades argentinas han llegado a entendimientos...” pero en el último párrafo afirma que “el personal técnico del FMI y las autoridades argentinas continuarán su trabajo en las próximas semanas para llegar a un acuerdo a nivel del personal técnico.” Parece mentira. El FMI abre el comunicado en un sentido y lo cierra en otro, distinto. Con lo cuidadoso que es el FMI en los comunicados sobre sus miembros (los países del mundo), semejante contradicción es inexplicable…o sí, por desinterés, desgano, hartazgo con Argentina, un país que desde su ingreso al FMI hace 66 años en 1966 lleva firmados (incluido el de ayer) la friolera de 28 acuerdos, uno cada dos años y medio en promedio, cosa que debe ser récord en la historia del FMI.

Por el lado del gobierno de científicos del cual se ufana liderar el Presidente Fernández, el principio de acuerdo anunciado es una verdadera tomada de pelo, una burla grosera a la ciudadanía. Nos da un lustro, 5 años (2022-2026), para eliminar el déficit fiscal primario (sin intereses de la deuda pública) de 3.5% del PBI con el que comienza 2022. Es una baja insignificante de 0.7% del PBI en promedio por año. Hay países que han hecho ese ajuste en solo un año y siguen existiendo y viviendo bien. Vamos a estar 3 años emitiendo dinero (inflación) y deuda (altas tasas de interés) y los últimos 2 solo deuda (supuestamente, el último año en el que el BCRA emitirá dinero para prestarle al Tesoro será 2024) hasta que el déficit primario sea 0. O sea, un camino lleno de espinas con la espada de Damocles del déficit fiscal, la inflación y la deuda pendiendo sobre nosotros.

Además, el Ministro Guzmán dijo con toda claridad en la conferencia de prensa del viernes, que la manera de eliminar el déficit fiscal de 3.5% del PBI en cinco años, será con el gasto público creciendo, salvo los subsidios a la energía que bajarán porque subirán las tarifas y con más control de la AFIP sobre los contribuyentes. O sea, otra vez el necesario ajuste fiscal ¡lo hace la gente de trabajo, mérito y esfuerzo en el sector privado! mientras la clase política tradicional sigue su fiesta de millones de ñoquis acólitos sin despedir, agujeros negros como Aerolíneas Argentinas sin cerrar, dinero de la coparticipación a troche y moche sin condicionamiento alguno, superposiciones de estructuras estatales varias (por ejemplo, 21 ministerios cuando con 8 alcanza y sobra) etc.

No estoy diciendo que no haya que ajustar tarifas porque si no se paga lo que las cosas valen, esas cosas escasearán. Pero es inaceptable que la única manera de bajar el déficit que la corpo política encuentra, sea siempre ajustando al sector privado en vez de enemistarse con su clientela que vive del Estado bajando el gasto público verdadero, el tamaño del Estado.

Alberto Fernández y Martín Guzmán junto a los funcionarios del FMI
Alberto Fernández y Martín Guzmán junto a los funcionarios del FMI

Hay un detalle que en general ha sido pasado por alto de la presentación de Guzmán y es que una vez eliminado el déficit primario, supuestamente en 2026, seguirá quedando un déficit fiscal igual a los intereses de la deuda pública. Como desde 2025 el BCRA, según Guzmán, ya no emitirá más dinero para financiar al fisco, habrá que seguir colocando deuda pública para financiar los intereses de la deuda. ¿Ponzi game? Así que la deuda no parará de crecer. Eso hará que las tasas de interés sean altas (Guzmán dijo además que ese era uno de los objetivos del programa con el FMI) con lo que el crédito a las familias y empresas será escaso y caro (otro ajuste a los privados además de la suba de tarifas). Todo lo cual dificultará que la economía crezca y genere empleo.

Además, el Ministro Guzmán ha dicho que el presente acuerdo pretende refinanciar los USD 44.500 millones que el FMI le desembolsó a la Argentina por el acuerdo firmado por el gobierno de Macri hace casi cuatro años por un total de USD 57.000 millones. Pero como los vencimientos de capital, según datos del propio Ministerio de Economía, hasta que se extinga por completo la deuda con el FMI en 2024, suman USD 41.223 millones, nos estaríamos endeudando con el FMI por USD 3.277 millones. Pero Guzmán fue más allá y dijo que dentro del nuevo acuerdo recibirá otros USD 5.000 millones del FMI para engrosar las Reservas del BCRA. Así que el mismo gobierno que vive despotricando contra la deuda y en particular contra el FMI nos endeudará en USD 8.277 millones (2.7% del PB). Para el Guinness.

"Seguimos trabajando", publicó Martín Guzmán en la tarde del jueves
"Seguimos trabajando", publicó Martín Guzmán en la tarde del jueves

Por otro lado, Guzmán, casi con el pecho inflado, dijo orgulloso que a pesar del acuerdo con el FMI, se mantendrán el cepo cambiario, los controles de precios, no ajustará el gasto público, no hará ninguna reforma laboral ni previsional, no privatizará nada, subirá tarifas y también las tasas de interés. Todas estas cosas son inentendibles en un Acuerdo de Facilidades Extendidas (tiene repagos de la deuda a 10 años o más en vez 4/5 años como el Stand By que firmó Macri en 2018), como el que dijo Guzmán que ha acordado con el FMI porque un AFE requiere de hacer el grueso de lo que Guzmán dijo que no iba a hacer y dejar de hacer la mayoría de lo que Guzmán dijo que seguirá haciendo.

Finalmente, el Ejecutivo ha enviado a las Extraordinarias que comienzan la semana que viene 18 proyectos de ley. Uno solo de ellos es urgente, sobre la integración del Consejo de la Magistratura que la Corte Suprema en su fallo del pasado 16 de diciembre consideró inconstitucional por violar el necesario equilibrio entre estamentos (demasiada política y poca profesionalidad del Derecho). Los restantes 17 pueden esperar al comienzo de las Ordinarias el 1 de marzo.

Cámara de Diputados
Cámara de Diputados

Lo que no puede esperar es discutir en el Congreso este principio de acuerdo con el FMI tan poco serio y tan perjudicial para el sector privado. Deberíamos comenzar el mismo 1 de febrero próximo, día de inicio de las Extraordinarias. Porque cuando dentro de aproximadamente 30/40 días estén escritos y acordados entre el gobierno y FMI el Memorándum de Entendimiento y la Carta de Intención, al Congreso solo le quedará la posibilidad de aprobar o desaprobar el acuerdo.

Por eso es crítico que el Presidente, mediante un nuevo decreto, incorpore ya mismo al temario de las Extraordinarias todo lo que se está discutiendo con el FMI, cumpliendo con el mandato de la Constitución Nacional (Art. 75 incisos 4 y 7) que establece que la deuda y su arreglo son facultades del Congreso.

Argentina, sus ciudadanos, la gente de pie, de trabajo y esfuerzo, necesita de un acuerdo con el FMI, pero un buen acuerdo. No la payasada kirchnerista que se anunció el pasado viernes. Estamos a tiempo. No lo perdamos. Démosle el lugar que les corresponde a los ciudadanos representados por nosotros, sus servidores, los Diputados de la Nación, además de cumplir con un mandato constitucional.

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