“Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar/...Desde ese tiempo han pasado/las lunas en cantidad,/ya no son los españoles/los que les hacen llorar...Hoy son los propios chilenos/los que les quitan su pan.” (Violeta Parra)
“¡Señor haznos artesanos de unidad!”, imploró el Papa Francisco al finalizar su homilía en la misa del miércoles 17 de enero de 2018 en el aeródromo de Manquehue en Temuco, Chile ante el pueblo chileno-mapuche invitándolo a vivir la unidad superando todo tipo de violencia.
Hablaba entonces al pueblo y nosotros lo hacemos ahora en especial respecto de lo acontecido en estos días en la región del Arauco, Biobío, Malleco y Cautín, macrozona Sur de Chile, donde el ejército reprimió una ocupación y fue muerto el joven mapuche Jordan Llempi Machacan de 23 años. El líder de la agrupación denominada Comunidades en conflicto Arauco-Malleco (CAM), fundada en 1998 en Tirua, a la que pertenecía la víctima habló tras esos hechos y frente a la prórroga del “estado de excepción” para admitir la intervención del ejército en la represión decretada inmediatamente después por el presidente Piñera y sus acusaciones a los mapuches. Héctor Llaitul dijo que nada tienen que ver ellos ni los mapuches con el “narcotráfico” ni con el “tráfico de armas” y mucho menos el estar contra los campesinos sino al contrario y dijo que mantendrían la ocupación del fundo Santa Ana de los palos donde se produjo la muerte.
Preocupación de la ONU por la represión contra los mapuches en Chile
La ONU expresó “preocupación” por la militarización del sur de Chile tras la muerte de líder mapuche.
La Oficina para América del Sur del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) exigió una investigación “rápida y rigurosa” sobre la represión en la que murió el comunero mapuche Jordan Llempi Machacan, de 23 años. Y el titular de la oficina de ONU Derechos Humanos para América del Sur, Jan Jarab afirmó que “los Estados deben limitar al máximo el uso de las Fuerzas Armadas para el control del orden público, dado que el entrenamiento que reciben no está dirigido a la protección y control de civiles, ni a la gestión de manifestaciones”.
De la CAM se escindió en el año 2016 un pequeño grupo que se pasó a llamar Weichan auka mapu (WAM) que significa “Lucha del territorio rebelde”, separación supuestamente debida a los fracasos del diálogo de Llaitul con los representantes de los gobiernos de Chile que continuando con la práctica pinochetista no cumplieron con ninguna de las promesas realizadas en materia de restitución de tierras, ni detuvieron el avance de las forestales y del extractivismo en territorio mapuche.
“¿No es eso violencia? se preguntan los analistas y los activistas. Si los métodos pacíficos y dialoguistas de Llaitul no dan resultado, ¿hasta cuándo vamos a esperar? ¿Acaso otros dos o tres siglos? Y así se habría fundado la WAM cuyo liderazgo hasta el momento se desconoce, organización que manifiesta un carácter violento como se pudo ver en estos días en los canales de televisión a un lado y otro de la cordillera en una exhibición que algunos calificaron de “puesta en escena” promovida desde el propio gobierno. Una fiscalía lleva adelante la investigación en la causa que se inició esta semana a propósito de la difusión de esas imágenes y consultada dijo no tener resultados sobre la identidad, tipo de armas, magnitud, financiamiento y demás circunstancias.
Dos hipótesis se plantean los observadores chilenos: teatro montado por la extrema derecha y los grupos económicos que la respaldan para exacerbar el conflicto social, justificar las leyes de represión y polarizar a la sociedad ante la proximidad de la primera vuelta electoral (21/11) o aparición efectiva en el escenario mediático de un grupo rebelde aprovechando la coyuntura política.
El derecho universal al uso de los bienes creados por Dios
Dice el Santo Padre en Laudato Si (n. 93) que “hoy creyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es esencialmente una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos.”... El principio de la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes, y por tanto, el derecho universal a su uso es una regla de oro del comportamiento social y el primer principio de todo el ordenamiento ético-social (Juan Pablo II, Laborem excercens, 1981).
Los inicios y la violenta interrupción del diálogo social
Chile, a través de su historia exhibe heridas sociales tras haber vivido resistiendo el dominio de los españoles primero y doscientos años de conflictividad después hasta que, en los años de Frei (DC) éste se metió en el conflicto, posibilitó el diálogo, inició el proceso de una nueva legislación y restitución de tierras y facilitó la continuación de esa política durante el gobierno del socialista Salvador Allende. Seguramente, esa fue una de las razones que provocaron el golpe y la instalación en el poder del gobierno totalitario y neonazi de Augusto Pinochet. No por casualidad hace pocos días el diario El Mercurio, vocero de la alta burguesía chilena e internacional exalte a Herman Göring, mano derecha de Hitler, el criminal nazi creador de la Gestapo y de los campos de concentración (lunes 24 de octubre 2021).
Del gobierno totalitario de Pinochet a nuestros días
Instalada la violencia en Chile, la dictadura impulsó una sangrienta contra-reforma agraria y decidió desarrollar la industria forestal a través del Decreto de Ley 701 (1974) expulsando nuevamente a los mapuches de sus tierras, subvencionando la plantación masiva de pino y eucaliptus sobre las poblaciones arrasadas y sobre las labores agrícolas de los aborígenes, beneficiando la creación de nuevos grandes grupos económicos forestales chilenos que son hoy los que a un lado y otro de la cordillera ejercen una presión insoportable a los gobiernos nacionales y locales, dirigen a las policías y se benefician de la pobreza contratando mano de obra esclava. Después de cuatro décadas de expansión de esa industria -un lucrativo negocio económico que mueve miles de millones de dólares al año- instalada sobre más de 2 millones de hectáreas de territorio mapuche, las consecuencias sociales de pobreza, aumento de las desigualdades y degradación del medio ambiente son la mejor demostración de los daños que denuncia la Encíclica Laudato sí del Papa Francisco.
A partir del 90 los gobiernos democráticos estos, como en nuestro país, recurrieron a medidas asistenciales para aliviar la pobreza, políticas clientelares de compra selectiva de tierras que han generado divisiones en las comunidades, y políticas de represión policial y judicial para perseguir a aquellas comunidades que deciden rebelarse frente a la propiedad privada.
Un pueblo cansado de la desigualdad
Después de las crisis que estallaron en las calles de Santiago donde más de un millón de personas salieron a protestar pidiendo el fin de la desigualdad el viernes 25 de octubre de 2019. Gracias a lo cual Chile hoy está discutiendo la reforma constitucional con la incorporación entre otros derechos los de los pueblos originarios en una convención que preside Elisa Loncón, una académica mapuche.
El diálogo debe prevalecer frente al conflicto derivado del egoísmo
En la homilía de Temuco le decía el Santo Padre al pueblo chileno que la unidad está sobre el conflicto pero no se la debe confundir con la uniformidad sin respetar la diversidad y una de las tentaciones para lograr la unidad es la violencia. Y “la violencia llama a la violencia... La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa. Por eso decimos “no a la violencia que destruye”, en ninguna de sus formas.”
Para que haya paz social y prevalezca la unidad del pueblo
¿Es posible que una nueva Carta Magna siente las bases de una paz social duradera? La amistad no será posible si a pesar de una bella constitución, un sector o grupo de la sociedad quiere imponerse y tener privilegios sobre los otros.
Agrega Francisco: “Una paz que no surja como fruto del desarrollo integral de todos tampoco tendrá futuro y siempre será semilla de nuevos conflictos y de variadas formas de violencia, al aumentar la injusticia social y el abismo entre ricos y pobres”.
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