Cupo laboral trans: un avance que pone a Argentina como ejemplo de un país con consensos de avanzada

La Ley de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis y trans Diana Sacayán y Lohana Berkins fue aprobada en el Congreso sin grietas y con un amplío consenso que supera el 90% de los votos. Argentina es pionera en leyes de inclusión y diversidad sexual. El Presidente Alberto Fernández dijo que le quiere ganar a Cristina Kirchner en la ampliación de derechos

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En el Museo del Bicentenario el Presidente Alberto Fernández y Flor De la V festejan en familia, con su hijo Paul Goycochea, la promulación del cupo laboral trans.
En el Museo del Bicentenario el Presidente Alberto Fernández y Flor De la V festejan en familia, con su hijo Paul Goycochea, la promulación del cupo laboral trans.

“Vivir la promulgación del cupo laboral trans con mi hijo (Paul Goycochea) fue inimaginable. Me explota el corazón de emoción”, enmarca Florencia De la V, después de una vida en la que paso de ser maltratada por disfrazarse en el jardín de infantes, bastardeada por ser mujer o madre y convertirse en un ícono de novelas, revistas y la televisión en reflejar que la identidad y la vida se pueden elegir, desear y lograr.

El 7 de julio fue promulgada, con un acto en el Museo del Bicentenario, la Ley 27.636 de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero “Diana Sacayán-Lohana Berkins”. La iniciativa establece que el Estado deberá contratar al menos el 1 por ciento de la dotación de la administración pública, en todas las modalidades de contratación regular vigentes, a personas travestis, trans y transgénero.

La norma implica un enorme cambio para que las personas que se vieron segregadas por su identidad de género para estudiar y trabajar no quedan forzadas a pagar por su libertad con trabajos marginales para ganarse la vida, sino que ya tienen derecho y puentes hacia un trabajo digno. El acto de promulgación estuvo encabezado por el Presidente Alberto Fernández; la Ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta; la Secretaria Legal y Técnica, Vilma Ibarra y la Subsecretaria de Políticas de Diversidad, Alba Rueda.

El Presidente Alberto Fernández promulgó la norma que establece que el Estado deberá contratar al menos el 1 por ciento de la dotación de la administración pública a personas travestis, trans y transgénero.
El Presidente Alberto Fernández promulgó la norma que establece que el Estado deberá contratar al menos el 1 por ciento de la dotación de la administración pública a personas travestis, trans y transgénero.

Entre el público presente, en el contexto de pandemia, se destacaron Florencia De La V, Marlene Wayar, Vanesa Cufré, entre otras trans y la historiadora Dora Barrancos, el activista LGTTB Martín Canevaro y la funcionaria del Ministerio de Trabajo Pamela Ares. Además se homenajeó con un sentido aplauso al ya fallecido dirigente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) César Ciglutti.

La ley de cupo laboral travesti trans no solamente es pionera en el mundo, sino que se aprobó con un consenso que rompió la grieta y no provocó, ni siquiera, debates sociales entre fracciones a favor y en contra, ni entre partidos, ni adentro de los propios partidos. Los sectores anti derechos, en otras regiones, se oponen a las acciones de cupo o paridad y a la identidad de género autopercibida. Pero en Argentina no se opusieron al avance de las personas con una identidad de género no signada por la biología en el ámbito laboral.

En Argentina el consenso logró no solo la aprobación de la ley, sino un respaldo social y político inédito y prácticamente unánime. La ley fue aprobada en el Senado de la Nación, el 24 de junio, con 55 votos a favor, solo 1 voto negativo y 6 abstenciones. En Diputados se había aprobado, el 11 de junio y el consenso también fue contundente. El cupo laboral trans logró 207 votos a favor y, apenas, 11 en contra y 7 abstenciones.

El resultado es que en el Senado la ley se aprobó con un 89% de votos positivos y en Diputados con un 92% de respaldos afirmativos. Es una experiencia política fuera de serie que una ley de avanzada y pionera en el mundo tenga 9 de cada 10 votos a favor en el Congreso de la Nación.

En el Senado el cupo se aprobó con un 89% de votos positivos y en Diputados con un 92% de respaldos afirmativos.
En el Senado el cupo se aprobó con un 89% de votos positivos y en Diputados con un 92% de respaldos afirmativos.

La Ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elisabeth Gómez Alcorta recalcó que la norma “expresa altos niveles de consenso social” y afirmó que “eso lleva a la Argentina a estar a la vanguardia mundial, y es un motivo de orgullo de todos, todas y todes los que integramos esta sociedad”. También subrayó: ”Es una política de estado, no una política de gobierno”

En Argentina el único voto en contra, en el Senado, fue del cordobés Ernesto Martínez, mientras que algunas senadoras enroladas en los sectores celestes contra el aborto legal, en este caso, no apoyaron, pero tampoco obstaculizaron la votación como la emblemática Silvia Elías de Pérez de (Tucumán). Las otras abstenciones fueron las de Roberto Basualdo (San Juan), Julio Cobos (Mendoza), Laura Rodríguez Machado (Córdoba), Humberto Schiavoni (Misiones) y María Belén Tapia (Santa Cruz).

Incluso los sectores más conservadores decidieron abstenerse, pero no votar en contra y, mucho menos, militar para que la ley no sea aprobada, ni ir a la televisión para despotricar, ni convocar a marchas, ni tuitear para hacer lobby conservador o generar rondas de largos debates como sucedió con la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Es una situación casi única la de Argentina: Las leyes de diversidad sexual fueron menos resistidas que las de derechos sexuales y reproductivos en Argentina (el machismo es más fuerte que otras banderas conservadoras) y, a la vez, también está claro que la ampliación de derechos de mujeres deriva en más derechos para la comunidad LGTTBQ+.

Presentación de la ley cupo laboral trans en Casa Rosada

Eso muestra que el debate por el aborto legal no abrió solo el camino a una norma, sino que reforzó que Argentina es un país pionero en los derechos de las mujeres y la diversidad sexual y que ese es un camino sin retorno. En un año electoral, como el 2021, aún los sectores de derecha tienen integrantes gays, trans y lesbianas y no quieren quedar pegados a negar leyes que amplían deseos.

En la política argentina, ni siquiera, una pandemia pudo dejar de lado la grieta. Sin embargo, el apoyo de la ley fue total por el Frente de Todos (más que con el aborto legal que derivó en el costo político de la derrota a quienes pretenden un peronismo más conservador a la hora de gobernar), pero también de los sectores pro-diversidad de Juntos por el Cambio que ya marcaron posición a la hora de apoyar leyes inclusivas vengan de donde vengan y sin medir costos y beneficios político-electorales.

Por ejemplo, la senadora bonaerense Gladys González y el jefe del interbloque de Juntos por el Cambio, Luis Naidenoff apoyaron fuertemente la aprobación de la ley. Gladys recordó que la ley fue, implementada en principio, en la Provincia de Buenos Aires y promulgada por la ex Gobernadora María Eugenia Vidal que reglamentó la norma provincial en 2019.

El Presidente Alberto Fernández reconoció que Vilma Ibarra fue su maestra en temas de diversidad sexual.
El Presidente Alberto Fernández reconoció que Vilma Ibarra fue su maestra en temas de diversidad sexual.

La actual norma lleva el nombre de la activistas pioneras ya fallecidas Lohana Berkins y Diana Sacayán. Pero justamente por la historia concreta de sus intervenciones. Diana fue la asesora que fogoneó la ley bonaerense que fue presentada por la entonces diputada Karina Nazabal, con el apoyo de Lohana Berkins, Marlene Wayar y Darío Arias.

“Que el Estado Nacional nos haya permitido ser parte de la creación de las políticas públicas de empleo nos allanó el camino para llegar a este debate que nos permite gozar del derecho genuino al trabajo”, resaltó Diana Sacayán, en representanción del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL) cuando se aprobó el cupo laboral para personas trans en la Provincia de Buenos Aires, el 25 de septiembre del 2015, días antes de ser asesinada.

El 16 de octubre del 2015, después de su muerte, escribí una columna –en Las/12, de Página 12- con el título: “Por la ley Diana Sacayán de cupo laboral trans”. El sueño del nombre que restituya la dignidad frente al crimen y la exclusión es un sueño cumplido que no termina, sino que empieza a abrir puertas para que la búsqueda de la identidad no sea un obstáculo, sino un impulso.

La ley de cupo laboral trans lleva el nombre de la activista Diana Sacayán que fue una de las impulsoras de la norma que se aprobó en la Provincia de Buenos Aires antes que a nivel nacional.
La ley de cupo laboral trans lleva el nombre de la activista Diana Sacayán que fue una de las impulsoras de la norma que se aprobó en la Provincia de Buenos Aires antes que a nivel nacional.

Nazabal, que fue la primera en impulsar una norma similar a la que ya rige en todo el país, en la Legislatura bonoaerense, recalcó hace seis años, después del asesinato de Sacayán: “La ley es sueño, militancia y letra de Diana. Es un anhelo de Diana anterior a la ley de matrimonio y a la de identidad de género. Y se logró aprobar una norma única en el mundo. Es su ley y tiene que llevar su nombre para que siempre se sepa que ella luchó por la inclusión laboral genuina de la población trans y por el reconocimiento como sujetos de derechos de todas las personas más allá de su orientación sexual y su identidad de género”.

“A pesar de que viví en carne propia violaciones, golpes, la violencia en todas sus formas nunca lograron generarme un resentimiento ante la vida”, me dijo Lohana Berkins, en una entrevista para el proyecto de Diana Maffía de recopilacion de testimonios de “feministas fundamentales”. Lohana murió y fue despedida en la Legislatura porteña, con la mística del cuadro político más importante del transfenismo argentino, en un ritual digno de sus sueños, en donde los velorios encuadraban parte del ritual travesti en donde la vida era corta por la violencia, pero intensa y valiosa hasta el final, con presencia, flores y lágrimas.

De Lohana aprendimos todas la que la escuchamos fascinadas y nos uníamos a su cuerpo con un abrazo y a escucharla como un imán del que no te podías despegar sin una sonrisa. Lohana se definía como “una señora creyente” y es imposible no recordarla sin mística porque era como un altar viviente. Lohana no fue una santa, ni querría serlo. Pero sí se puede adivinar que le gustaría saber que su nombre no murió con su muerte y que va a repartir -como una patrona de la dignidad- trabajo para las travestis.

Lohana Berkins era muy creyente y organizaba los velorios para que las travestis tuvieran una buena despedida. Quedar como una patrona del trabajo es un homenaje a su lucha en vida y a la mística de su impronta (Telam)
Lohana Berkins era muy creyente y organizaba los velorios para que las travestis tuvieran una buena despedida. Quedar como una patrona del trabajo es un homenaje a su lucha en vida y a la mística de su impronta (Telam)

Lohana se ponía en la fila de mujeres, en su escuela salteña, en primer grado, sin haber visto una sola travesti en su vida y, a los 13 años, se negaba a ir a orinar con los varones, que en el campo iban en grupo a ver quién era más macho. Ella no quería ganar. Pero tampoco se imaginó que iba a perder tanto cuando su papá le dijo que se hacía hombre o se iba.

Se fue de su casa. No dudó. Aunque creyó que la iban a ir a buscar. Y no fueron. Ella conoció el hambre, la cárcel, la prostitución forzada y se convirtió en una referente que, además, creó la cooperativa Nadia Echazú. La que fue echada nos abrió la puerta a muchas a un amor casi religioso, irónico y fuerte como de las muchas madres que ella se recreó entre su tía Florita y la travestis histórica salteña (La Pocha) para ser celebrada cada vez que llegaba.

A Lohana, además de la ley, le debemos una unidad que puede tener algún ruido aislado, pero ni el 10% de los votos en contra en el Congreso Nacional. Y, aunque las comparaciones no sirven si son para recrear la competencia de longitud masculina en los baños, sí enmarcan el paso adelante que lleva Argentina en diversidad sexual e inclusión de personas trans y no binaries.

La cartera de Florencia De la V en la promulgacion de la ley de cupo laboral trans es un símbolo del avance argentino en materia de derechos para la comunidad trans.
La cartera de Florencia De la V en la promulgacion de la ley de cupo laboral trans es un símbolo del avance argentino en materia de derechos para la comunidad trans.

En España, recién el 29 de junio, se aprobó, en el Consejo de Ministros, un anteproyecto de ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos LGTBI. Todavía faltan espacios consultivos y la ley recién inicia el proceso parlamentario para su tratamiento y posterior aprobación.

La Ministra de Igualdad de España, Irene Montero subrayó: “Hacemos historia con una ley que da un paso de gigante en los derechos de las personas trans y LGTBI”. Mientras que el Ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, resaltó: “Nuestra legislación se pone a la vanguardia de Europa, de aquellos países que luchan y protegen a sus ciudadanos, sin importar sus diferencias porque todos son iguales en derechos”.

Es histórico el avance español. Pero en esa historia el sur marca el rumbo. En Argentina la Ley de Identidad de Género, que permite inscribirse legalmente por el género autopercibido y no por el que figura en el DNI, es del 2012 y el cupo laboral trans ya está promulgado sin oposición. No solo es un avance, muestra un movimiento feminista y LGTTBIQ+ fuerte y sólido que generó un país de avanzada.

En el Museo del Bicentenario, con un auto icónico de la historia argenitna, Flor De la V, festejó el derecho al cupo laboral trans con su hijo Paul.
En el Museo del Bicentenario, con un auto icónico de la historia argenitna, Flor De la V, festejó el derecho al cupo laboral trans con su hijo Paul.

En España los derechos todavía no llegaron y si llegan va a ser casi diez años después. A pesar que el eurocentrismo sigue mirando a América Latina como un lugar al cual ayudar y enseñar es mucho –desde el movimiento Ni Una Menos a la identidad de género- más lo que empieza por el sur y, luego, el norte quiere registrarlo como una marca de progreso sin valorar en su justa medida los aportes del transfeminismo latinoamericano.

Es que justamente en España uno de los puntos más difíciles fue la grieta entre los propios feminismos en el que muchas políticas y acadmémicas históricas y socialistas se oponen a la identidad de género autopercibida. Finalmente, Montero avanzó con la ley “le pese a quien le pese”, según expresó. Pero pesa,porque todavía pesa, lo que, en Argentina, paso sin conflicto por el Congreso Nacional.

Incluso, el proyecto español contempla la inclusión laboral, pero no llega tan lejos como el cupo laboral, ya que el proyecto de ley promueve medidas de acción positiva para favorecer el acceso de personas LGTBI al empleo, sobre todo de las mujeres trans y facilita los procedimientos para denunciar por discriminación. Pero no incorpora un cupo de personas en la administración pública, ni créditos para las personas trans.

El Presidente Alberto Fernández encabezó, en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada, la promulgación de la Ley de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero y afirmó: “Cada vez que en la Argentina ampliamos derechos somos una mejor sociedad, somos una mejor comunidad”.

El Presidente Alberto Fernández con la magistral Marlene Wayar una pensadora y activista histórica en contra del binarismo que subió esta foto a su IG. (@marlenewayar)
El Presidente Alberto Fernández con la magistral Marlene Wayar una pensadora y activista histórica en contra del binarismo que subió esta foto a su IG. (@marlenewayar)

La norma contempla que los tres poderes del Estado nacional, los ministerios públicos, los organismos descentralizados o autárquicos, los entes públicos no estatales y las empresas y sociedades del Estado deben ocupar una proporción no inferior al 1% de su personal con personas travestis y trans.

La norma tiene incidencia sobre el sector público. Pero el Presidente invitó a los empresarios a que también se sumen y aseguró que “desde el Estado vamos a promover que lo hagan, que sumen personas trans a sus cuerpos de trabajo, a su fuerza laboral”.

La normativa prevé incentivos para que el sector privado se adhiera a la propuesta de esta normativa, ya que favorece, por ejemplo, la compra a empresas que puedan demostrar que contratan personal diverso y promueve líneas de acceso al crédito en el Banco de la Nación para que las personas trans puedan desarrollas sus propios emprendimientos.

En ese sentido la diversidad, hace mucho, que no es un costo, sino una apuesta al crecimiento en las empresas que apuestan a crecer en el Siglo XXI. El Director Comercial de Alight Solutions (una empresa internacional de recursos humanos), en Argentina, Mario Zanella, resalta sobre el cupo laboral trans y las deudas del mercado: “En materia de diversidad, las empresas más tradicionales y conservadoras en la Argentina hoy no están tan abiertas al tema de la inclusión de minorías en sus plantillas. Si bien, de a poco se van aggiornando hay mucho trabajo por realizar”.

Zanella subraya: “Las empresas que hoy sí dan lugar a las cuestiones de diversidad son aquellas provenientes de las áreas de tecnología y servicios, donde por su visión más vanguardista, se ven más abiertas a la inclusión”.

La activista Greta Pena destacó el consenso político y federal del cupo laboral travesti trans.
La activista Greta Pena destacó el consenso político y federal del cupo laboral travesti trans.

Uno de los obstáculos de las personas trans es que no pudieron terminar los estudios secundarios o universitarios por la discriminación familiar, social, educativa o laboral. Por eso, la ley contempla que el requisito de terminalidad educativa no puede resultar obstáculo para el ingreso y permanencia en el empleo y que, si las personas aspirantes a los puestos de trabajo no completaron su educación, se permitirá su ingreso con la condición de cursar el o los niveles educativos requeridos y finalizarlos.

La normativa jerarquizó con la ley una decisión que ya había sido tomada por el Presidente Alberto Fernández con la aprobación del cupo laboral travesti trans, a través del decreto 721/20, en el sector público nacional.

En el acto en el Museo del Bicentenario, el Presidente Alberto Fernández reconoció públicamente que la gran inspiradora de la ampliación de derechos es Vilma Ibarra, Secretaria Legal y Técnica de la Presidencia y una de las impulsoras del matrimonio igualitario en el Senado de la Nación y de la aprobación del aborto legal en el 2020.

La Ministra de la Mujeres, Géneros y Diversidad, Elisabeth Gómez Alcorta recalcó que la ley fue aprobada por consenso y que es una política de Estado y no de un gobierno. EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo
La Ministra de la Mujeres, Géneros y Diversidad, Elisabeth Gómez Alcorta recalcó que la ley fue aprobada por consenso y que es una política de Estado y no de un gobierno. EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo

“Yo tuve una gran maestra en estos temas: Vilma”, admitió Alberto Fernández que admitió que, cuando Vilma era candidata a diputada y él jefe de campaña, le había pedido que no hable tanto de matrimonio igualitario. Pero que la firme negativa de Vilma a escoonder las banderas de la diversidad sexual para no espantar votos le enseñó que si las mayorías no impulsan a las minorías no hay democracia plena.

Si el machismo político y periodístico vive midiendo el poder de Alberto en relación a la Vicepresidenta Cristina Kirchner, el Presidente no esquivo el bulto, sino que puso la competencia sobre la mesa y dijo que él le quiere ganar a Cristina en ampliación de derechos.

El gobierno de Cristina fue el más progresista a la hora de otorgar derecho, asignación universal por hijo, muerte digna, reforma del Código Civil, matrimonio igualitario e identidad de género, pero la verdad que quisiera ganarle a Cristina y que mi gobierno sea más progresista que el de ella y de más derechos que los que dio ella”, avanzó con una sonrisa.

Vanesa Cufré trabajo de vendedora ambulante, cortadora de ladrillos, niñera, empleada doméstica, revendora de cosméticos y valora la posibilidad de trabajo genuino y digno que da el cupo laboral trans.
Vanesa Cufré trabajo de vendedora ambulante, cortadora de ladrillos, niñera, empleada doméstica, revendora de cosméticos y valora la posibilidad de trabajo genuino y digno que da el cupo laboral trans.

Y sobre las acciones afirmativas, que son necesarias para generar posibilidades de trabajo que no llegan, si el Estado no impulsa la posibilidad de igualar, recalcó: “Yo espero que dentro de poco no haga falta dictar leyes de este tipo”.

No son discursos, son realidades. Vanesa Cufré trabaja desde antes de tener memoria. Fue vendedora ambulante con su abuela desde niña. Y, desde los 11 ya trabajó como peón de albañil; a los 13 cortó ladrillos. Después cuidó niñxs, hizo changas y vendió latas, cobre y cartón. Pero a los 14 cortó con la identidad que no la identificaba.

“Desde los 14 que lidio con mi humanidad a cuestas, con mi identidad tras la expulsión de mi hogar evangélico. Me hice cargo de eso desde entonces. He aprendido a medir. Y todo se mide con el cuerpo, o con la mente, mucho más en lo que llamamos trabajo”, cuenta. Y cuenta, también, una lista tan extensa de trabajo como cortar el pasto, vender productos de catálogo, trabajar en la limpieza de una casa y hacer comida. A los 15 no tuvo fiesta, sino su primer cliente.

“Si bien la experiencia de esa primera situación del trabajo sexual, no fue romántica, tampoco fue violenta. Fue corta. Fue intensa. Fue reveladora. Hice en media hora, lo que me pagaban en un día de trabajo. En todo viví la hostilidad de la sociedad y el estado, la negación y la falta de acceso, la discriminación y la violencia. La subestimación y la necesidad de tener que explicar todo”, explica, todavía, si es que hay que explicar porque se necesita un cupo laboral trans. Pero ahora ya no solo hay explicaciones, sino más derechos para que las historias tengan otro principio y otra posibilidad de final.

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