Se denomina "pulmón verde" a una zona rica en vegetación. Es puro lenguaje figurado: una zona con abundancia de plantas (de color verde, generalmente) produce mucho oxígeno, necesario para la vida de las personas y de muchos otros seres vivos. Siguiendo esta lógica, cuando pensamos en el pulmón verde latinoamericano, surge el Amazonas como primera y única opción. Sin embargo, Argentina integra el segundo en importancia: el Gran Chaco Americano, una ecorregión que además abarca parte de Paraguay y Bolivia.
No solo es poco conocido, también está siendo destruido: en los últimos 30 años se perdieron unas ocho millones de hectáreas de bosques en Argentina —el tamaño de la provincia de Entre Ríos— y un 80% de ellas pertenecían a la región chaqueña, que con un millón de kilómetros cuadrados es el mayor bosque subtropical seco del mundo.
El Gran Chaco argentino abarca a Chaco, Santiago del Estero, Formosa y parte de Salta, Santa Fe, Córdoba, Tucumán y Catamarca. Pensando en el Día Internacional de los Bosques, creemos importante destacar que durante 2018 la provincia con mayor deforestación fue Santiago del Estero, con 34.751 hectáreas, de las cuales 23.910 hectáreas eran bosques protegidos, y en un cercano segundo lugar se encuentra Chaco, la provincia que más superficie destruyó en los últimos tres años. En esta provincia el año pasado se deforestaron 33.972 hectáreas, de las cuales 14.744 hectáreas eran bosques protegidos. Estos datos evidencian que Argentina no solo no protege a sus bosques nativos, sino que destruye una parte significativa del segundo pulmón verde latinoamericano más importante.
Durante los últimos tres años, más de la mitad de la deforestación en la provincia de Chaco se realizó en zonas protegidas por la ley de bosques: 55.500 de las 106.508 hectáreas desmontadas. A pesar de que el gobernador chaqueño, Domingo Peppo, firmó un decreto que derogó las normas que permitían autorizar desmontes en zonas protegidas y, según sus palabras, "suspendió los desmontes en el Chaco", desde Greenpeace comprobamos a través de monitoreos satelitales y sobrevuelos que se siguen arrasando bosques en la provincia. El mes pasado, confirmamos el avance de topadoras sobre un área protegida por la ley de bosques, en la estancia Monterrey, un terreno de más de cinco mil hectáreas que está ubicado en la provincia de Chaco y limita con el Parque Nacional Copo, refugio del quebracho colorado y especies en peligro de extinción como el yaguareté, el tatú carreta, el oso hormiguero, el loro hablador y el chancho quimilero.
No podemos permitir que esta destrucción continúe y ponga en peligro a un parque nacional. Frente a esta situación, desde Greenpeace reclamamos una vez más el cumplimiento de la ley de bosques y continuamos pidiéndole a la provincia que cancele la ejecución de los desmontes autorizados en las fincas recategorizadas, y avance en un plan de restauración de los bosques desmontados ilegalmente.
No obstante, hay datos alentadores: desde 2014 se registra una importante disminución de la deforestación. En los últimos cuatro años la deforestación bajó un 50% respecto del promedio anual de la década anterior a la sanción de la ley de bosques. Sin embargo, casi la mitad de los desmontes se realizaron en bosques protegidos.
Las principales causas de la pérdida de bosques son el avance de la frontera agropecuaria, mayormente por la soja transgénica y ganadería intensiva, y los incendios. Los bosques son uno de nuestros patrimonios naturales más importantes y lamentablemente son los más amenazados. Los gobiernos no deben seguir incumpliendo la normativa nacional y permitiendo desmontes dónde está prohibido. El otro pulmón verde del planeta, el Chaco, está en peligro.
La autora es coordinadora de Bosques de Greenpeace Argentina.