Si en cuestiones educativas los gobiernos solo se dedicaran a cumplir y a hacer cumplir las leyes, como nación tendríamos la mitad del camino ganado.
Según los resultados de las pruebas Aprender, son los chicos quienes piden más acceso a la Educación Sexual Integral. Sin embargo, el Estado sigue mirando para otro lado.
La ley nacional 16150 de educación sexual integral (ESI) (ley 14744 en la provincia de Buenos Aires) está vigente desde 2006. Establece la responsabilidad del Estado de hacer cumplir el derecho de los niños, niñas y adolescentes a recibir educación sexual en todos los establecimientos educativos públicos de gestión estatal y privada, desde los niveles de educación inicial hasta la formación docente.
Ni el actual Gobierno ni el anterior tuvieron la inteligencia ni la voluntad de hacerla cumplir en el único lugar en donde sí hubiera tenido un efecto preventivo: en la escuela.
¿Cuánto más fácil sería para todos si el Gobierno se ocupara de algo tan sencillo como "hacer cumplir la ley" en la escuela? ¿Cuánto más provechoso para los ciudadanos sería que nuestros alumnos reciban información antes de tener que enfrentarse con problemáticas mucho más complejas, como un embarazo no deseado, enfermedades o situaciones de violencia en una relación de noviazgo? La gran mayoría de las veces los jóvenes no están ni siquiera en condiciones de enfrentar todo esto, y el Estado "ausente sin aviso".
¿Por qué siempre esperar a que la coyuntura ponga en la agenda política ciertos temas de los que nadie se ocupa cuando es su responsabilidad hacerlo? ¿Realmente era necesario esperar a que se decida tratar la despenalización o no del aborto para reconsiderar enseñarles a nuestros jóvenes a enfrentar la vida sexual con herramientas que les permita tomar decisiones autónomas?
Es hora de que en la Argentina dejemos de correr detrás de los acontecimientos y que, de una vez por todas, nos adelantemos a los hechos, nos sentemos todos a discutir políticas de prevención y, sobre todo, a llevarlas adelante por el bien de nuestros hijos, de nuestros alumnos y de todos los hombres, mujeres, niños y niñas que habitan el suelo argentino.
La autora es licenciada en Psicología (Universidad del Salvador). Especialista en Reingeniería de Recursos. Consejera General de Educación de la provincia de Buenos Aires por el Frente Renovador.