El dólar estadounidense se negoció al cierre a 6,85 bolivianos en promedio, lo cual supuso una disminución del 0,15% si se compara con los 6,86 bolivianos de la jornada anterior, reporta Dow Jones.
En referencia a la rentabilidad de los últimos siete días, el dólar estadounidense anota un ascenso 1,34%, de modo que en términos interanuales aún conserva una subida del 1,69%.
En relación a los cambios de este día con respecto a jornadas previas, giró las tornas respecto del de la sesión previa, en el que marcó un incremento del 0,11%, siendo incapaz de consolidar una clara tendencia. La cifra de la volatilidad fue inferior a la acumulada en el último año, lo que manifiesta que está teniendo un comportamiento más estable de lo habitual recientemente.
Los pronósticos económicos para el dólar en Bolivia este 2026
El mercado paralelo en Bolivia mostró una estabilidad temporal a comienzos de 2026, con cotizaciones cercanas a Bs 9,64, fenómeno vinculado a las expectativas generadas por las reformas cambiarias y el anuncio de un financiamiento externo de $4.500 millones del BID para el periodo 2026-2028
El Gobierno boliviano desea reducir el déficit fiscal al 7% este año, mientras proyecta una inflación de hasta el 17%. Aunque el FMI había advertido que la inflación podría superar el 15% si no se controla la emisión monetaria, se mantiene la incertidumbre.
El Banco Mundial anticipa una recesión del -1,1% en el PIB de Bolivia para 2026, mientras la CEPAL prevé un crecimiento marginal del 0,5%. El FMI optó por no entregar estimaciones precisas a largo plazo debido al alto grado de incertidumbre.
El proceso de unificación cambiaria para el primer semestre incluye la liberación gradual de dólares en el sistema financiero y la publicación diaria de valores referenciales por parte del Banco Central de Bolivia (BCB), que recientemente se sitúan alrededor de Bs 9,21 para la compra y Bs 9,40 para la venta.
Aunque el tipo de cambio oficial permanece en Bs 6,96, su uso es cada vez menos relevante en las operaciones comerciales frente a los nuevos valores de mercado. Tras la fuerte volatilidad de 2025, el país encara el desafío de una transición estructural en un contexto de contracción económica.