El euro rebotó en Colombia y frenó su caída tras varios días en rojo en medio de la tensión global, así cerró el 17 de marzo

La divisa subió levemente en una jornada marcada por la volatilidad internacional y factores locales que siguen presionando el mercado cambiario

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La apreciación del euro en
La apreciación del euro en Colombia responde a factores internacionales como la política monetaria de Estados Unidos y la inestabilidad global - crédito Europa Press

El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 17 de marzo de 2026 en un promedio de $4.252,32, lo que representó una subida de 12,17 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de +0,29%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.272,92 y un mínimo de $4.247,13, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.

Si bien no se registraron máximos históricos, el alza en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.

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El euro acumula una caída
El euro acumula una caída del 1,65% en la última semana y del 8,95% en comparación anual frente al peso colombiano - crédito Regis Duvignau/REUTERS

Con relación a la rentabilidad de los últimos siete días, el euro registra un descenso 1,65% y desde hace un año aún mantiene una bajada del 8,95%.

En cuanto a los cambios de este día respecto de días anteriores, frenó con la racha negativa de cotizaciones de mercado de las últimas cuatro jornadas. En los pasados siete días la volatilidad es superior a los datos logrados para el último año (16,88%), así que presenta mayores alteraciones que la tendencia general del valor.

Análisis del mercado cambiario

La dinámica reciente del Euro está siendo redefinida por un choque energético global que altera tanto las expectativas de inflación como el rumbo de la política monetaria en Europa. El repunte del crudo, impulsado por la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, intensificó los temores de escasez y elevó los precios internacionales de la energía. Este contexto deterioró el sentimiento inversor en la eurozona, reflejado en la caída del índice ZEW a terreno negativo, mientras las expectativas de inflación se disparan. Como resultado, el mercado descuenta con alta probabilidad nuevos incrementos de tasas por parte del Banco Central Europeo antes de finalizar el año.

En este entorno, el euro enfrenta un equilibrio complejo entre presiones inflacionarias al alza y debilidad en la confianza económica. La desaceleración del ánimo empresarial, sumada al encarecimiento de insumos energéticos, limita la capacidad de crecimiento de economías clave como Alemania. Sin embargo, el endurecimiento monetario proyectado podría ofrecer cierto soporte cambiario, siempre que no se traduzca en una contracción más profunda de la actividad. El euro, por tanto, se mueve en una zona de tensión, respaldado por tasas más altas, pero condicionado por un entorno macroeconómico frágil.

El euro frenó una racha
El euro frenó una racha negativa de cuatro jornadas, mientras la volatilidad semanal supera la tendencia anual del tipo de cambio en Colombia - crédito Mohamed Abd El Ghany/REUTERS

El escenario global refuerza esta ambivalencia. En Estados Unidos, la combinación de precios del petróleo al alza y tensiones geopolíticas redujo la probabilidad de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. El fortalecimiento del dólar en este contexto responde a su condición de activo refugio, especialmente en medio de interrupciones energéticas y riesgos inflacionarios.

De hecho, el cierre parcial del tránsito marítimo en el Golfo impulsó tanto el precio del crudo como la cotización del dólar en mercados emergentes. Esta fortaleza del billete verde limita el margen de apreciación del euro, incluso en un entorno de política monetaria más restrictiva en Europa.

Asia agrega otra capa de complejidad. China mantiene un crecimiento sólido en producción industrial y consumo, aunque enfrenta riesgos energéticos derivados del mismo conflicto global. La decisión de priorizar crudo con menores primas refleja un enfoque pragmático frente a costos crecientes. Japón, altamente dependiente de importaciones energéticas, enfrenta riesgos de estanflación, con una moneda debilitada que encarece aún más los insumos. Estos factores contribuyen a una reconfiguración de flujos comerciales y financieros que impacta indirectamente a Europa.

El peso colombiano se apoya
El peso colombiano se apoya en el alza del petróleo, pero enfrenta desafíos internos como déficit fiscal y bajo crecimiento industrial - crédito Europa Press

En América Latina, el comportamiento del peso colombiano está estrechamente vinculado a esta coyuntura energética. El aumento del precio del petróleo representa un soporte clave para la moneda, dado el peso del sector minero-energético en las exportaciones del país. Sin embargo, este impulso externo convive con fragilidades internas significativas. La caída de la producción industrial y la contracción de la inversión extranjera directa reflejan un debilitamiento estructural de la actividad económica.

El frente fiscal agrava este panorama. Las proyecciones apuntan a un déficit superior al 6% del PIB, acompañado de un faltante relevante en las cuentas públicas y un costo creciente del endeudamiento. La necesidad de una nueva reforma tributaria evidencia las limitaciones del recaudo actual y la presión sobre la sostenibilidad fiscal. Además, la alta concentración de inversión extranjera en el sector energético incrementa la exposición del país a la volatilidad de los precios internacionales del crudo.

En conjunto, el euro y el peso colombiano enfrentan desafíos distintos pero conectados por el mismo eje: el impacto del shock energético global. Mientras Europa lidia con el dilema entre inflación y crecimiento, Colombia combina beneficios externos del petróleo con vulnerabilidades fiscales internas.