La coca florece en México a la sombra de las drogas sintéticas

Narcotraficantes mexicanos han comenzado a experimentar con la hoja de coca, cuyo cultivo se había centrado hasta ahora en Bolivia, Perú y Colombia

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Un helicóptero del Ejército mexicano sobrevuela las verdes montañas del estado de Guerrero donde militares descubrieron un cultivo de coca, un hallazgo inusual hasta hace unos años que revela cómo los cárteles se adaptan a los cambios del millonario negocio del tráfico de drogas. (AFP)

Un helicóptero del Ejército mexicano sobrevuela las verdes montañas del estado de Guerrero donde militares descubrieron un cultivo de coca, un hallazgo inusual hasta hace unos años que revela cómo los cárteles se adaptan a los cambios del millonario negocio del tráfico de drogas.

Por años, las siembras de marihuana y amapola ―materia prima de la heroína― han sido el sustento de miles de campesinos pobres de Guerrero, en el sur de México, clave para el narcotráfico por su vocación agrícola y el acceso a puertos del Pacífico como Acapulco.

Pero la irrupción del letal fentanilo provocó una caída en los precios de la goma de opio que se obtiene de la amapola, a medida que Estados Unidos fue centrando su esfuerzo contra esa droga sintética 50 veces más potente que la heroína y causante de decenas de miles de muertes al año.

Esto ha llevado a los traficantes a experimentar con la hoja de coca, cuyo cultivo se concentra históricamente en Bolivia, Perú y Colombia. Este último país suministra dos tercios de la cocaína, con un volumen mundial que alcanzó dos mil  toneladas en 2021, según expertos.

La cocaína además sigue siendo enormemente rentable: el precio de un kilo puede pasar de mil  dólares en su lugar de origen a 38 mil dólares en Europa.

Con información de AFP