Linfoma no hodgkiniano: causas, síntomas y tratamiento

Hay enfermedades que no presentan síntomas, por lo que es importante llevar una vida saludable y hacer revisiones constantes al médico

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Muchas enfermedades no presentan signos
Muchas enfermedades no presentan signos o estos aparecen cuando ya es demasiado tarde, lo mejor es acudir al médico constantemente (Infobae/Jovani Pérez)

El linfoma no hodgkiniano es un tipo de cáncer que comienza en el sistema linfático, que es parte del sistema inmunitario del cuerpo que lucha contra los gérmenes. En el linfoma no hodgkiniano, los glóbulos blancos denominados linfocitos se desarrollan de manera anormal y pueden formar bultos (tumores) en todo el cuerpo.

Linfoma no hodgkiniano es una categoría general de linfoma. Hay muchos subtipos que entran en esta categoría. El linfoma difuso de células B grandes y el linfoma folicular se encuentran dentro de los subtipos más comunes. La otra categoría general de linfoma es el linfoma de Hodgkin.

Los avances en el diagnóstico y el tratamiento del linfoma no hodgkiniano han contribuido a mejorar el pronóstico de las personas que tienen esta enfermedad.

Síntomas

Los signos y síntomas del linfoma no hodgkiniano pueden incluir lo siguiente:

Hinchazón de los ganglios linfáticos del cuello, de las axilas o de la ingle

Hinchazón o dolor abdominal

Dolor en el pecho, tos o dificultad para respirar

Agotamiento persistente

Fiebre

Sudores nocturnos

Pérdida de peso sin causa aparente


Cuándo consultar al médico


 Ante cualquier malestar lo
Ante cualquier malestar lo mejor es acudir al médico (Shutterstock)

La mayoría de las personas a las que se les diagnostica linfoma no hodgkiniano no tienen factores de riesgo evidentes. Sin embargo, muchas de las que sí tienen factores de riesgo nunca los manifiestan.

Algunos de los factores que pueden incrementar el riesgo de padecer linfoma no hodgkiniano son los siguientes:

Medicamentos que inhiben el sistema inmunitario. Si tuviste un trasplante de órgano y tomas medicamentos que controlan tu sistema inmunitario, podrías tener un mayor riesgo de padecer linfoma no hodgkiniano.

Infecciones con ciertos virus y bacterias. Al parecer, ciertas infecciones virales y bacterianas incrementan el riesgo de padecer linfoma no hodgkiniano. Entre los virus que se relacionan con este tipo de cáncer se encuentra el VIH y la infección por Epstein-Barr. Una de las bacterias relacionadas con el linfoma no hodgkiniano es la helicobácter pylori que provoca úlceras.

Sustancias químicas. Ciertas sustancias químicas, como las que se utilizan para matar insectos y hierbas, pueden incrementar el riesgo de tener linfoma no hodgkiniano. Se necesitan más investigaciones para comprender la posible relación que existe entre los pesticidas y la formación del linfoma no hodgkiniano.

Edad avanzada. El linfoma no hodgkiniano puede aparecer a cualquier edad, pero el riesgo aumenta a medida que envejeces. Es más común en los adultos mayores de 60 años.

Diagnóstico

Tu médico probablemente te pregunte acerca de tus antecedentes médicos personales y familiares. Hará que te hagas las pruebas y los procedimientos que se utilizan para diagnosticar el linfoma no hodgkiniano, en los que se incluye lo siguiente:

Examen físico. El médico examina si hay ganglios linfáticos inflamados, incluso en el cuello, la axila y la ingle y analiza si el bazo o el hígado también están inflamados.

Análisis de sangre y de orina. Los análisis de sangre y de orina ayudan a descartar una infección u otra enfermedad.

Pruebas por imágenes. El médico puede recomendar hacer pruebas por imágenes para buscar signos de células linfomatosas en otras áreas del cuerpo. Los exámenes pueden incluir tomografía computarizada , imágenes por resonancia magnética y tomografía por emisión de positrones.

Prueba del ganglio linfático. El médico puede recomendar un procedimiento de biopsia de ganglios linfáticos para extirpar todo o parte de un ganglio linfático para hacer pruebas de laboratorio. El análisis del tejido del ganglio linfático en el laboratorio puede revelar si tienes linfoma no hodgkiniano y, si es así, de qué tipo se trata.

Análisis de médula ósea. Un procedimiento de biopsia y aspiración de médula ósea consiste en introducir una aguja en el hueso de la cadera para extraer una muestra de médula ósea. La muestra se analiza para buscar células de linfoma no hodgkiniano.

Punción lumbar. Si se teme que el linfoma pueda afectar al líquido que se encuentra alrededor de la médula espinal, el médico podría recomendar un procedimiento para extirpar parte del líquido para hacer pruebas. En una punción lumbar, el médico introduce una aguja pequeña en el canal espinal de la región lumbar.

Según tu situación, quizás se puedan hacer otras pruebas y procedimientos.

 Cada enfermedad tiene una
Cada enfermedad tiene una o varias formas de diagnosticarla para así detectarla y luego combatirla (Archivo)

Existen varios tratamientos para el linfoma no Hodgkin. El mejor tratamiento o la mejor combinación de tratamientos para ti dependerá de las particularidades de tu linfoma, como los tipos de células implicados y si el linfoma es agresivo. Tu médico también considera tu salud general y tus preferencias.

Si tu linfoma parece crecer lentamente (causa poco dolor) y no causa ningún signo o síntoma, es posible que no necesites tratamiento de inmediato. En cambio, tu médico podría recomendarte controles regulares cada ciertos meses para controlar tu afección y observar si el cáncer avanza.

Si el linfoma no Hodgkin es agresivo o provoca signos y síntomas, tu médico puede recomendarte tratamiento. Las opciones incluyen:


Quimioterapia


La quimioterapia es un tratamiento con medicamentos que destruye las células cancerosas. Se puede administrar de manera oral o mediante una inyección. Los medicamentos de quimioterapia se pueden administrar solos, en combinación con otros medicamentos de quimioterapia o combinados con otros tratamientos.

La quimioterapia es un tratamiento inicial común para el linfoma no hodgkiniano. También puede ser una opción si tu linfoma vuelve a aparecer después de tu tratamiento inicial.

En personas con linfoma no hodgkiniano, la quimioterapia también se usa como parte de un trasplante de médula ósea, también conocido como trasplante de células madre. Dosis muy altas de medicamentos de quimioterapia pueden ayudar a preparar tu cuerpo para el trasplante.


Radioterapia


La radioterapia utiliza haces de energía de alta potencia, como los rayos X y los protones, para destruir las células cancerosas. Durante la radioterapia, estás recostado en una camilla mientras una máquina grande se mueve a tu alrededor y dirige haces de energía a puntos específicos del cuerpo.

Para determinados tipos de linfoma no Hodgkin, la radioterapia puede ser el único tratamiento que necesites, especialmente si el linfoma aumenta lentamente y se ubica solo en uno o dos lugares. La mayoría de las veces, la radioterapia también se usa después de la quimioterapia para destruir cualquier célula del linfoma que pudiera haber quedado. La radiación se puede apuntar a los ganglios linfáticos afectados y a la zona cercana de los ganglios donde puede avanzar la enfermedad.