Martha Yesenia Jiménez Moreno llevaba apenas dos meses en Zaragoza cuando fue encontrada sin vida el 18 de julio en el baño del apartamento donde residía. La nicaragüense, de aproximadamente 42 años, había llegado a España desde Managua y dejó a dos hijos en su país. Las causas de su muerte aún no fueron determinadas y la investigación oficial sigue abierta.
La familia enfrenta ahora una urgencia inmediata: recuperar las pertenencias de Martha antes de perderles el rastro. Según explicaron sus allegados, ella les había comunicado que en agosto se mudaría de habitación y ya había trasladado parte de sus objetos al nuevo domicilio. Tras su fallecimiento, la familia desconoce la dirección exacta y no tiene forma de contactar a las compañeras de piso con quienes compartiría la vivienda.
El lunes, los familiares lanzaron un llamado público a la comunidad nicaragüense en España para localizar a esas mujeres. “Cualquier información será de gran ayuda para nuestra familia”, expresaron al pedir que el mensaje se difundiera entre la comunidad migrante. Quienes puedan aportar datos pueden comunicarse con Martha Lanza, madre de la fallecida, al número +505 8463-2900.
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Mensajes de despedida y pedido de ayuda
Entre las muestras de dolor que circulan en redes sociales, una amiga escribió: “Mi querida Martis. Aún me cuesta creer tu partida. Eras una mujer alegre, noble, una excelente hija y una madre ejemplar”. La misma persona recordó que apenas dos semanas antes habían conversado por videollamada y que Martha había llegado a España “llena de sueños, ilusiones y esperanzas”.
Otro allegado dejó en redes un mensaje de despedida: “Esto no es un adiós... que el Señor te tenga eternamente en alegría. Descansa en la paz de Cristo”.
El crecimiento de la comunidad nicaragüense en España
La presencia nicaragüense en España se multiplicó por cuatro en ocho años: de 31,180 personas en 2018 a 93,905 empadronadas al 1 de enero de 2026, según cifras del Instituto Nacional de Estadística citadas por Confidencial.
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El aumento fue especialmente pronunciado entre mujeres, que hoy representan la mayoría de ese grupo migrante, según datos publicados por Infobae en mayo de 2026.
Ese crecimiento tiene un correlato en las condiciones de vida. Un informe del Foro para la Integración Social de los Inmigrantes, publicado por el Ministerio de Inclusión de España, advierte que las tasas de exclusión residencial entre personas extracomunitarias superan el 47% y que el 99% de las inmobiliarias consultadas aceptaron prácticas discriminatorias. La vivienda compartida, como la que habitaba Martha, suele ser la única opción accesible para quienes acaban de llegar.
Otros casos y los límites de la asistencia
La muerte de una migrante centroamericana en circunstancias no esclarecidas no tiene precedentes recientes aislados. En junio de 2026, Inés Reyes Rodas, un hondureño de 40 años residente en Barcelona, también falleció en condiciones que dejaron a su familia sin respuestas claras y frente a los trámites de repatriación, según reportó Infobae. En ese caso, los familiares atribuyeron el desenlace a dificultades económicas y laborales acumuladas.
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Estas muertes en territorio español ocurren en un contexto en el que la atención institucional se concentra en las rutas marítimas. La ONG Caminando Fronteras documentó 3,090 fallecidos en las rutas hacia España durante 2025, según reportó El Diario.
Un informe de EuroMed Rights señala que el Ministerio de Asuntos Exteriores español reconoce que no existe ningún procedimiento específico para asistir a familias extranjeras en esos casos.
La investigación y la repatriación
Los familiares de Martha aguardan los resultados de la investigación oficial española, que determinará las causas de la muerte.
Mientras tanto, el proceso para una eventual repatriación de restos exige que los familiares gestionen la autorización a través del consulado nicaragüense en España y obtengan el visto bueno de la Jefatura Provincial de Sanidad correspondiente, un trámite que puede extenderse semanas.
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Por ahora, la prioridad más concreta es recuperar los objetos que ella llevó a ese apartamento desconocido, los últimos vestigios materiales de los dos meses que pasó construyendo una vida nueva en Zaragoza.