Durante casi tres años, George Peralta cambió la bata de médico por el overol de albañil y el uniforme de repartidor. Todo mientras aguardaba una resolución: la homologación de su título para ejercer en España. La noticia llegó cuando estaba por cumplir 30 años, y con ella, la posibilidad de volver a atender pacientes, esta vez en el País Vasco.
Como George, otros profesionales nicaragüenses también han tenido que reconstruir su camino laboral desde cero. La validación de títulos en España se transformó en una meta compartida por quienes, tras la crisis en Nicaragua, salieron en busca de estabilidad y de una oportunidad para ejercer lo que estudiaron. Esa búsqueda se refleja en las cifras de 2025: 85,564 extranjeros lograron la homologación o equivalencia profesional, con los latinoamericanos y los médicos a la cabeza, según datos de Confidencial.digital.
Para quienes llegan desde Nicaragua —país que multiplicó por tres su comunidad en territorio español en los últimos años—, la validación académica se ha vuelto el primer paso para recuperar la vida profesional. Pero el proceso no es automático, ni garantiza trabajo inmediato en la especialidad. Como relató George, la parte más dura es: “llegar al país, no estar homologado y trabajar en otra cosa que no es lo tuyo”.
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Trayectorias de adaptación y reinvención
La historia de Silken Blandón conecta con esa travesía. En Nicaragua se dedicaba al trabajo social, pero tras el cierre de muchas organizaciones no gubernamentales, migró a España en 2022. El trámite para validar su título se extendió un año y nueve meses, periodo en el que trabajó cuidando niños y buscó nuevas formaciones, mientras regularizaba su situación. “Migrar es como una escuela. Cada día aprendés una cosa nueva y es duro porque aquí, profesionalmente hablando, te convertís en nada, porque en realidad no tenés nada”, resumió.
La experiencia de Ronic Leal muestra otro matiz de esta ruta. Llegó desde Chontales en 2019 convencido de que podría ejercer en Contaduría y Finanzas, pero al instalarse descubrió que necesitaba certificados apostillados. La equivalencia llegó tres años después, pero no en su especialización original, sino en Administración y Dirección de Empresas. Ante ese giro, Ronic eligió reinventarse, cursó formaciones en enfermería e informática y actualmente trabaja en esta última área.
El camino de George, Silken y Ronic revela los puntos comunes y las diferencias en los trayectos de quienes buscan validar su formación fuera de Nicaragua. Más allá de las cifras, comparten la misma meta: recuperar su identidad profesional en un país nuevo, aunque el recorrido implique años de espera, empleos alejados de su vocación y la necesidad constante de adaptarse y aprender, según detalló Confidencial.digital.
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Requisitos y trámites para homologar títulos extranjeros en España
El proceso de validación en España puede realizarse por homologación, convalidación o equivalencia, según la profesión y el tipo de estudios. El primer requisito es reunir la documentación académica apostillada: el título profesional y el certificado académico oficial, que detalle materias, calificaciones, carga horaria y duración de los estudios.
El trámite se gestiona por la plataforma Valida-TE del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Puede iniciarse incluso si la persona aún reside fuera de España, utilizando el número de pasaporte. Aunque la homologación no otorga residencia ni permiso de trabajo, puede facilitar el acceso a la residencia de personal altamente cualificado si se consigue una oferta laboral.
Para los médicos, además, la homologación es solo el primer paso. Después deben afiliarse al colegio profesional, presentar una carta de idoneidad o de no inhabilitación y un certificado reciente de la autoridad colegial nacional del país de origen. Estos requisitos pueden añadir complejidad y demorar el acceso pleno al ejercicio profesional.
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Una comunidad en expansión y un consejo clave
El aumento de la migración nicaragüense es notorio: actualmente residen en España 93,905 nicaragüenses, frente a los poco más de 31,000 que había antes de 2018. Validar el título universitario es, para muchos, la puerta de entrada a la vida profesional, aunque el trayecto implique años de trabajos fuera del campo de formación y una cadena de trámites complejos, como expuso Confidencial.digital.
Un consejo se repite entre quienes ya han transitado este camino: dejar un poder notarial a un familiar en Nicaragua. Este paso puede ahorrar meses de espera y facilitar el acceso a los documentos necesarios para completar la homologación y volver a ejercer la profesión elegida.