Negocio de aletas de tiburón en Nicaragua beneficia a empresas y deja en riesgo la biodiversidad

El régimen Ortega-Murillo facilitó la exportación de aletas de tiburón desde Nicaragua, mientras Fundación del Río advierte que la falta de auditoría independiente pone en riesgo la biodiversidad y las especies protegidas

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El tiburón sedoso, el tiburón martillo gigante y el tiburón martillo común fueron las especies amenazadas más comercializadas en las exportaciones de Nicaragua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una investigación realizada por confidencial.digital en alianza con Fundación del Río documenta que Nicaragua exportó más de 39,000 kilos de aletas de tiburón entre 2018 y 2024, contradiciendo la versión oficial del régimen Ortega-Murillo, que atribuye estas exportaciones a la llamada “captura incidental”.

Los datos, respaldados por registros oficiales del CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) y entrevistas a especialistas en conservación marina, revelan un comercio sistemático y dirigido de aletas de especies amenazadas.

El reporte indica que en 2022 se registró el mayor volumen exportado, con más de 2,280 kilos de aletas de tiburón. Por su parte, 2021 las exportaciones superaron los 10,170 kilos, mientras que en 2024 se contabilizan más de 7.665 kilos y en 2023, más de 6,380 kilos. Hong Kong figura como el principal destino de estas exportaciones.

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Nicaragua exportó más de 39,000 kilos de aletas de tiburón entre 2018 y 2024, contradiciendo la versión del régimen Ortega-Murillo, que atribuye estas exportaciones a captura incidental. (Imagen Ilustrativa de Infobae)

Según la información, las especies más exportadas son el tiburón sedoso (Carcharhinus falciformis), el tiburón martillo gigante (Sphyrna mokarran) y el tiburón martillo común, todas incluidas en la lista de especies amenazadas. Según el biólogo marino Randall Arauz, “un kilo de aletas equivale a un tiburón grande”, lo que implica que una sola tonelada puede representar hasta 2,000 animales. Solo del tiburón sedoso, Nicaragua exportó más de 14,000 kilos de tiburón sedoso, una cifra que, según los expertos, no puede considerarse incidental.

De acuerdo con el ecólogo Fabio Buitrago, un barco industrial puede desplegar hasta 80 kilómetros de línea con miles de anzuelos orientados a capturar tiburones. En una sola noche, la captura puede superar los mil ejemplares. Estos datos contrastan con la postura de las autoridades pesqueras, que insisten en que se trata de pesca incidental.

Fundación del Río destaca que Nicaragua carece del dictamen de extracción no perjudicial, requisito obligatorio del CITES para la exportación de especies amenazadas. Sin este documento, las exportaciones de aletas de tiburón no deberían permitirse. El informe también detalla que el Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuicultura (INPESCA) regula, autoriza y cobra por la pesca de tiburones, lo que genera interrogantes sobre quién supervisa efectivamente la actividad y cómo se controla el negocio.

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El análisis identifica a las empresas Nica Pepino y Man Kang como principales beneficiarias del comercio, sumando 11,147 kilos de aletas exportadas solo entre 2023 y 2024. Fundación del Río advierte que la pesca dirigida de tiburones provoca un fuerte desequilibrio ecológico, con impacto negativo sobre la pesca artesanal y el turismo.

Ausencia de supervisión permiten el negocio de aletas de tiburón en Nicaragua

La investigación denuncia además la ausencia de supervisión independiente sobre la actividad, lo que permite que el lucro y el control político prevalezcan sobre la conservación de la biodiversidad. “No hay entes independientes que auditen la pesca, evidenciando que existe el lucro y el control político sobre la conservación”, alerta Fundación del Río.

Fundación del Río señaló a Nica Pepino y Man Kang como principales beneficiarias del comercio de aletas de tiburón y advirtió un impacto ecológico sobre la pesca artesanal y el turismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El comercio internacional de aletas de tiburón está dominado por comerciantes establecidos en Hong Kong, quienes controlan hasta el 90% del mercado global. Las aletas, cuyo precio por kilo oscila entre USD 400 y USD 1,800, no se utilizan como medicina ni afrodisíacos, sino que representan un símbolo de estatus en el mercado asiático, situación que, según Fundación del Río, está empujando a las poblaciones de tiburón hacia el colapso.