El Colectivo Nicaragua Nunca Más plantea en su último comunicado, publicado el lunes, señala que ningún país puede proyectar un futuro mientras persistan las heridas de su infancia, mientras las familias aguardan justicia y mientras el Estado siga operando como una estructura de muerte, persecución, silencio y control.
Con este mensaje, la organización sitúa en el centro de su pronunciamiento la realidad que enfrentan las niñas, niños y adolescentes nicaragüenses bajo el régimen.
El Colectivo señala que, a ocho años del estallido social de abril de 2018, la niñez “sigue enfrentando las consecuencias de una violencia estatal que no terminó con los disparos ni con las cárceles”, sino que se mantiene en el miedo instaurado por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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Esta situación se refleja en los hogares fracturados por el exilio que ha llevado a alrededor del 12% de la población a salir del país, en la ausencia de padres, madres, hermanos y hermanas, en la censura que intenta borrar los crímenes cometidos contra al menos 355 nicaragüenses y en la imposición de una narrativa oficial que niega a las víctimas. De esta manera, la organización denuncia un ambiente de miedo y fragmentación familiar generado por la represión.
Derechos vulnerados y represión contra la niñez en Nicaragua
El texto advierte que “las niñas, niños y adolescentes de Nicaragua no deben ser obligados a crecer entre el miedo y la mentira”, y sostiene que tienen derecho a “vivir en libertad, a participar en una sociedad democrática, a recibir protección integral y a construir su identidad sin la amenaza permanente de un régimen que castiga a quienes piensan distinto”. Aquí, el colectivo señala que el derecho de la niñez a una vida libre de represión y a desarrollarse plenamente en un entorno democrático.
Además, el comunicado afirma que Nicaragua “ha incumplido su deber de proteger a la niñez, dejando impunes graves violaciones de derechos humanos”. Al igual que “la creación de decenas de ONG dedicadas a la protección de la niñez ha debilitado redes comunitarias de protección y ha convertido instituciones públicas en instrumentos de vigilancia, exclusión y propaganda” De este modo, la organización denuncia el debilitamiento de la protección y el uso de instituciones para fines represivos.
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En memoria de niñas, niños y adolescentes víctimas de la represión, el colectivo menciona casos específicos: “A. C. de 15 años, asesinado el 20 de abril de 2018 de un balazo en el cuello por un francotirador”, así como otros menores que murieron por la represión estatal. Según el colectivo, “la niñez nicaragüense tiene derecho de soñar con un país distinto”.
El Colectivo Nicaragua Nunca Más exige investigaciones independientes, sanción a los responsables, reparación integral para las familias y garantías reales de no repetición.
Por último, la nota llama a la comunidad internacional, a organismos de derechos humanos, a organizaciones de niñez y a mecanismos de Naciones Unidas y del Sistema Interamericano a reconocer que la represión contra la niñez en Nicaragua es parte de un patrón extendido de violencia estatal, persecución política y destrucción del tejido social.
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