El miércoles al final de la tarde, el gobierno de Nicaragua mantuvo silencio respecto a la acusación estadounidense contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles en 1996, de acuerdo a una nota publicada por el medio 100% Noticias.
De acuerdo a la publicación, la codictadora Rosario Murillo intensificó su retórica contra sacerdotes, obispos y medios que operan desde el exilio, al tiempo que admitió los retos que enfrenta su administración en materia de comunicación política.
El señalamiento de Estados Unidos involucra a Castro en el ataque a aeronaves de la organización Hermanos al Rescate, hecho que dejó cuatro víctimas. Según documentos judiciales presentados en territorio estadounidense, se atribuye a Castro una responsabilidad directa en la operación ejecutada por autoridades cubanas.
PUBLICIDAD
Murillo redobla ataques contra religiosos y prensa exiliada
Durante una intervención en medios oficialistas, Murillo acusó a ciertos sectores de “apostar al odio” y los responsabilizó de promover divisiones y difundir mentiras.
Sobre sacerdotes y obispos que han denunciado persecución y amenazas, la copresidenta del régimen nicaragüense sostuvo que “esos sentimientos negativos y destructivos son incubados y disfrazados entre parapetos que se dicen sagrados”.
La vicepresidenta cuestionó: “¿Cómo va a ser sagrado el odio? ¿Cómo va a ser sagrada la maldad? ¿Cómo va a ser sagrada la mentira?”
PUBLICIDAD
Según detalla la nota, Murillo tachó a los religiosos críticos de “mentirosos” y los acusó de incumplir “los sacrosantos mandamientos”.
Agregó que estos líderes “mienten, levantan falsos testimonios, roban honras e inventan”, y reiteró que “juran el nombre de Dios en vano e incumplen todos los sacrosantos mandamientos de las leyes eternas del padre celestial”.
En relación con la actividad de la prensa exiliada y de los sacerdotes críticos, Murillo insistió en que “utilizan una lengua viperina para maldecir y promover el mal”, deslindando así cualquier vínculo entre estos sectores y los valores cristianos que dice defender el oficialismo.
PUBLICIDAD
Reconocimiento de desafíos en el terreno comunicacional
En un contexto marcado por la confiscación y cierre de medios independientes, la codictadora Murillo reconoció indirectamente las dificultades que enfrenta el régimen en la arena informativa, especialmente ante la labor de plataformas digitales y periodistas exiliados.
Señaló la necesidad de crear nuevas plataformas de comunicación y defender la versión oficial de los hechos.
Para enfrentar este escenario, Murillo anunció proyectos de cooperación internacional en materia de propaganda y comunicación política. Los planes, liderados por su hijo Daniel Edmundo Ortega Murillo, contemplan capacitaciones e intercambios con comunicadores sandinistas y representantes venezolanos, así como vínculos con el Grupo de Medios de Shanghái, de China.
PUBLICIDAD
Murillo sostuvo que “las corporaciones mediáticas siempre están jalando agua para su molino” y defendió la creación de plataformas de intercambio como una forma de difundir lo que denominó “las verdades” del régimen.
Ausencia de postura ante la acusación contra Raúl Castro
En esas mismas declaraciones, el régimen nicaragüense optó por no emitir comentario alguno sobre la acusación formal presentada en Estados Unidos contra el expresidente cubano.
La imputación incluye cargos de asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves, en relación con el derribo de avionetas civiles hace casi tres décadas.
PUBLICIDAD
La falta de pronunciamiento de las autoridades nicaragüenses sobre la acusación marca un contraste con la vehemencia mostrada por Murillo al abordar temas relacionados con la oposición política y la Iglesia católica en el país.