La ratificación del acuerdo de cooperación militar entre Nicaragua, Rusia y el Consejo de la Federación de Rusia, efectuada la semana pasada y suscrito en Moscú en septiembre de 2025, generó la condena explícita de la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN), organización opositora en el exilio. Según la CDN, este pacto fortalece la presencia rusa en suelo nicaragüense, incrementa el aparato represivo interno y amplía el margen de acción del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo frente a sus adversarios, en especial Estados Unidos.
En un comunicado difundido el jueves, la CDN señaló que la ratificación aumenta la capacidad gubernamental para la vigilancia, el control social y la persecución transnacional de disidentes. Además, la organización advirtió que con estas medidas “se dota al régimen de nuevas y más eficaces técnicas para la represión de toda voz disidente y para la persecución transnacional”, una descripción directa sobre los alcances prácticos del acuerdo, de acuerdo con información de la agencia de noticias internacional EFE.
El acuerdo fue ratificado en el Senado ruso el miércoles de la semana pasada, consolidando una cooperación que, según la CDN, define una orientación explícita del gobierno de Ortega hacia la confrontación con Estados Unidos, el principal socio comercial de Nicaragua. El movimiento opositor atribuye al régimen la decisión de actuar “de espaldas al interés nacional” y de situar al país en un escenario de alta tensión geopolítica.
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Consecuencias regionales del pacto militar
La CDN planteó en su declaración que el pacto bilateral “vulnera el espíritu de los Acuerdos de Esquipulas, tratados de paz regional firmados en 1987”, y alertó sobre los riesgos de permitir la injerencia de una potencia extra regional como Rusia en los asuntos internos de la región. Esta posición señala el desequilibrio de poder y los desafíos al modelo de seguridad democrática consolidado en Centroamérica tras los conflictos armados del siglo pasado.
De acuerdo con la nota explicativa de la ley rusa, el acuerdo servirá para “determinar los objetivos, direcciones y formas de cooperación militar bilateral” y para “defender los intereses de los ciudadanos de Rusia que cumplen misiones en la jurisdicción de Nicaragua”.
La alianza prevé la colaboración en áreas como elintercambio de información militaryentrenamiento conjunto de tropas, además de la coordinación en la lucha contra amenazas globales y regionales, como el terrorismo internacional y la piratería marítima. Según detalló EFE, el acuerdo contempla mecanismos de intercambio de experiencias en la lucha contra “ideologías extremistas” y acciones terroristas e incorpora la coordinación de esfuerzos para contrarrestar desafíos a la seguridad y la estabilidad tanto mundial como regional.
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Durante el primer Gobierno sandinista (1979-1990), Rusia, entonces la Unión Soviética, se estableció como principal proveedor militar de Nicaragua. Este antecedente fortalece la preocupación de la CDN sobre la ratificación, por considerar que el acuerdo compromete el bienestar de la población y favorece una espiral de confrontación internacional.
En respuesta a la firma del acuerdo, el co-canciller nicaragüense, Valdrack Jaentschke, declaró el 5 de octubre de 2024 que el país está “trabajando de la mano con Rusia por el surgimiento de un nuevo orden mundial multipolar, más justo, más solidario, en paz, seguridad y bienestar”, en declaraciones recogidas por EFE.
Reacción internacional y riesgos para Nicaragua
La CDN exhortó a la comunidad internacional a manifestarse con contundencia y a adoptar medidas orientadas a restaurar la democracia en el país. Afirmó que el acuerdo no solo consolida el fortalecimiento militar del régimen, sino que también intensifica la represión interna y expone a Nicaragua a riesgos diplomáticos y económicos frente a su principal socio comercial, Estados Unidos.
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