En Nicaragua, la tarde del 21 de abril de 2018 en Bluefields quedó marcada por un disparo que interrumpió la cobertura en vivo de las protestas contra el régimen de Daniel Ortega. La imagen se detuvo en el rostro de Ángel Gahona, periodista de 42 años y director del noticiero El Meridiano, quien cayó tras recibir un impacto de bala en la cabeza. Según reportó la agencia EFE, la muerte del comunicador durante una transmisión en directo expuso los riesgos enfrentados por la prensa independiente nicaragüense.
El colectivo Derechos Humanos para la Memoria Histórica de Nicaragua, integrado principalmente por activistas en el exilio y con sede en Costa Rica, volvió a exigir justicia este martes por el caso. El organismo afirmó que Gahona fue asesinado por agentes del Estado mientras documentaba los ataques contra la población civil en Bluefields: “A ocho años de su asesinato, la voz de Ángel Gahona sigue reclamando justicia”, declararon en el comunicado recogido por EFE.
El crimen ocurrió apenas tres días después de que estallaran las protestas antigubernamentales en Nicaragua, un conflicto que, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dejó más de 300 personas muertas. La cobertura de Gahona buscaba mostrar los operativos policiales contra manifestantes en la región autónoma del Caribe Sur, en un contexto de creciente represión estatal.
La muerte de Ángel Gahona y las protestas de 2018
La respuesta judicial al asesinato añadió nuevas interrogantes. La Justicia nicaragüense condenó a dos jóvenes a penas de 23 años y 12 años y medio de prisión por el caso, pero la familia del periodista rechazó el fallo y señaló a la Policía Nacional como responsable del disparo. Ambos condenados recibieron amnistía en 2019, una decisión que acentuó la percepción de impunidad entre organizaciones de derechos humanos y la sociedad civil, ya que la liberación se produjo sin nuevas investigaciones ni esclarecimiento de los hechos, de acuerdo a lo documentado por EFE.
Para el Colectivo de Derechos Humanos para la Memoria Histórica de Nicaragua, la muerte de Gahona se enmarca en una política sistemática de agresión y censura contra la prensa independiente, impulsada por el Ejecutivo sandinista desde el regreso de Ortega al poder en 2007.
El organismo denunció que, tras las protestas de 2018, el gobierno intensificó la presión sobre los medios: bloqueó televisoras, restringió el acceso a Internet y confiscó insumos básicos como papel para los periódicos. También, según el colectivo, se quemaron edificios de medios como Radio Darío y se forzó al exilio a reporteros que fueron amenazados y procesados judicialmente.
Represión sistemática y situación de la prensa nicaragüense
Actualmente, más de 310 periodistas han abandonado Nicaragua y otros 22 han sido desnacionalizados. Decenas de reporteros se mantienen en condición de apatridia, sin recursos legales ni protección institucional. “Hoy en Nicaragua no hay prensa libre, no hay medios de comunicación independientes”, afirmó el colectivo en la declaración reproducida por EFE.
El comunicado concluyó con un llamado a la comunidad internacional para que se sume a la demanda de justicia por la muerte de ángel Gahona y defienda la libertad de prensa como base de la democracia. “Sin periodistas libres no hay ciudadanía plena, no hay justicia, no hay verdad y no hay espacio para el desarrollo de una verdadera democracia ni elecciones libres”, sostuvieron los activistas nicaragüenses.
La transmisión interrumpida aquel 21 de abril sigue siendo recordada en Nicaragua por quienes reclaman justicia para Ángel Gahona.