Los periodistas y medios independientes de Nicaragua fueron objeto de 44 agresiones entre enero y marzo de 2026, en un contexto en el que las condiciones adversas contra la prensa han empujado a buena parte del sector al exilio o a la autocensura, según un informe de la organización regional en defensa de la prensa Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED), con sede en Costa Rica, citado por EFE.
La organización advierte que el cerco sobre el periodismo independiente se incrementó en el primer trimestre del año bajo el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, afectando tanto a personas como a instituciones mediante agresiones verbales y digitales.
La FLED identificó que, entre enero y marzo de 2026, los agresores fueron principalmente actores no estatales, responsables de 22 incidentes (50 %), agentes estatales en 18 casos (40 %) y actores paraestatales en cuatro (10 %).
El informe resalta que estos actores no estatales operan frecuentemente desde cuentas bajo seudónimos y replican el discurso de voceros oficialistas y seguidores declarados del sandinismo. Estas acciones se expresan en estigmatización, descalificación y burla, alineadas con la estrategia gubernamental de desacreditar y vigilar a los medios críticos, incluso aquellos que hoy se encuentran en el exilio.
El desplazamiento del periodismo y el incremento en el control digital
La Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia detalló que la migración del ejercicio periodístico hacia el entorno digital es consecuencia directa de la imposibilidad de informar desde el territorio nacional. La cobertura presencial está debilitada y la mayoría de comunicadores se encuentran exiliados, mientras que quienes permanecen en Nicaragua enfrentan vigilancia constante, restricciones y procesos judiciales que afectan sus actividades cotidianas, indica la nota de EFE.
Los datos del informe incluyen que, entre enero y marzo de 2026, el 80 % de las agresiones documentadas (35 de 44) tuvieron como víctimas a personas naturales, es decir, periodistas y trabajadores individuales de los medios. El restante 20 % (9 casos) afectó a personas jurídicas, principalmente medios de comunicación registrados como empresas o asociaciones.
La FLED informó que la estrategia gubernamental trasciende la represión interna: los voceros oficiales de Nicaragua vigilan y desmienten activamente el contenido publicado por medios nicaragüenses en el extranjero, manteniendo una campaña de desinformación y control discursivo que supera fronteras.
El cierre de medios y el éxodo de comunicadores desde 2018
La organización consignó que entre 2018 y 2026, el gobierno de Ortega y Murillo clausuró al menos 54 medios de comunicación, de los cuales cinco fueron allanados y sus instalaciones confiscadas. Entre los medios intervenidos se encuentran La Prensa, Confidencial, 100% Noticias y La Trinchera de la Noticia. Como resultado de estas acciones estatales, al menos 304 trabajadores de prensa han sido expulsados o forzados a huir desde abril de 2018, principalmente por motivos de seguridad.
El informe recogido por EFE atribuye el deterioro de la libertad de prensa en Nicaragua a una dinámica sistemática iniciada en 2018, que ha reducido drásticamente la capacidad de los medios independientes para operar en el país y consolidó su persecución a través de vías judiciales, administrativas y extrajudiciales.
La radiografía aportada por la FLED —que integra la red regional de organizaciones de libertad de expresión Voces del Sur— indica que el 50 % de los ataques recientes provienen de actores no estatales anónimos, aunque alineados con el discurso oficial, mientras que el aparato estatal mantiene un protagonismo en el incremento de la presión y la violencia simbólica contra la prensa independiente.