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Anticiparse para que las cosas sucedan: el desafío de la logística en la distribución eléctrica

La diversidad de materiales, las contingencias climáticas y la necesidad de evitar stock excesivo exigen a la logística de la distribución eléctrica planificar con anticipación

Iván Bertola es profesional de logística en el sector de distribución eléctrica (Foto: Movant Connection)

La distribución eléctrica presta un servicio esencial del que dependen los hogares, comercios, industrias y numerosas actividades de nuestra sociedad. Detrás de ese servicio existe una logística que muchas veces no se ve, pero que cumple una función fundamental, procurar que los materiales necesarios estén disponibles en las cantidades adecuadas y en el momento en que se los necesita.

El desafío comienza por la diversidad. Una distribuidora eléctrica puede gestionar cerca de mil artículos diferentes. Entre ellos encontramos transformadores, conductores, postes de madera, columnas de hormigón, estructuras, elementos de protección y maniobra, materiales de conexión y montaje y equipos electrónicos de medición.

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Cada familia de materiales tiene necesidades distintas. No es lo mismo transportar y almacenar un pallet con cajas de medidores que una bobina de conductor, un poste o un transformador de varias toneladas. El peso, volumen, fragilidad, composición, valor y función de cada material determinan las condiciones de transporte, manipulación y almacenamiento.

Por eso, no existe una única fórmula logística aplicable a todos los productos. El objetivo es que cada material conserve sus características desde que se recibe hasta que llega a la obra, porque su adecuado tratamiento también forma parte de la calidad y seguridad con la que finalmente se presta el servicio.

Anticipación, la palabra clave

Si tuviera que resumir gran parte del trabajo de logística en una palabra, elegiría anticipación.

Uno de los principales desafíos es contar con los materiales necesarios sin que eso signifique simplemente acumular stock. Un inventario excesivo implica recursos financieros inmovilizados, mayor necesidad de espacio y materiales que pueden tener una baja rotación. En el extremo opuesto, la falta de un material puede impedir que un área operativa realice un trabajo. Tenemos que buscar permanentemente ese equilibrio.

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Para lograrlo nos apoyamos en los consumos históricos y en la información disponible, pero los datos del pasado por sí solos no alcanzan. Es fundamental la comunicación con las distintas áreas de la compañía, nuestros clientes internos, para conocer con anticipación las obras, mantenimientos y demás trabajos que tienen previstos.

Las áreas aportan información sobre sus necesidades futuras y logística aporta información sobre consumos, existencias, disponibilidad y tiempos de reposición (Foto: Shutterstock)

Esa comunicación debe funcionar en ambos sentidos. Si desde logística sabemos que se aproxima una obra que puede requerir una cantidad importante de materiales, no necesariamente tenemos que esperar a recibir una solicitud. Podemos acercarnos, consultar qué se va a necesitar y comenzar a planificar.

Más que una relación entre un área que pide y otra que entrega, tiene que existir trabajo en equipo. Las áreas aportan información sobre sus necesidades futuras y logística aporta información sobre consumos, existencias, disponibilidad y tiempos de reposición. Cuando esa información se comparte, se puede transformar en mejores decisiones.

Planificar también para lo inesperado

Por supuesto, no todo puede preverse. En San Juan tenemos condiciones geográficas y climáticas que plantean desafíos adicionales.

El viento Zonda se hace presente prácticamente todos los años y, en determinadas ocasiones, puede alcanzar intensidades que producen daños en las instalaciones eléctricas. Esto genera necesidades de materiales que no responden a una obra programada, sino a una contingencia que requiere capacidad de respuesta.

También hay que contemplar que, en determinadas épocas, las lluvias y las crecidas afectan caminos, rutas, y algunas zonas pueden quedar temporalmente aisladas. En esos casos podemos disponer del material, pero aparece otro desafío, cómo hacerlo llegar al lugar donde se necesita.

Estas situaciones muestran que la planificación no puede contemplar solamente el consumo habitual. Hay que conservar también cierta capacidad de respuesta frente a las contingencias, manteniendo nuevamente el equilibrio entre disponibilidad y uso racional de los recursos.

Tecnología para resolver problemas reales

Otro desafío consiste en encontrar permanentemente mejores formas de trabajar. Y para innovar no siempre es necesario realizar grandes inversiones.

Una experiencia que me resultó particularmente interesante fue la implementación de una aplicación para organizar los turnos de despacho de materiales. La herramienta ya existía en la compañía y había sido desarrollada para gestionar turnos de atención comercial. Desde logística vimos que, con algunas adaptaciones, podía utilizarse para resolver una necesidad diferente.

La implementación permitió mejorar la organización, reducir tareas manuales y repetitivas y redistribuir recursos hacia actividades de mayor valor.

Pero lo más importante fue el trabajo conjunto. Logística detectó la necesidad y la oportunidad, pero para transformarla en una solución fue necesaria la participación de personas de distintas áreas, algunas sin contacto cotidiano con nuestra actividad, que aportaron su conocimiento y profesionalismo para hacer realidad la mejora.

Esa experiencia reforzó una convicción, la tecnología no debería incorporarse porque esté de moda, sino porque nos ayuda a resolver problemas concretos y a hacer mejor nuestro trabajo.

Personas, conocimiento y aprendizaje

Detrás de la logística no hay solamente materiales, depósitos, sistemas o transportes. Hay personas tomando decisiones y trabajando en equipo para que otras personas puedan concretar su trabajo.

Por eso también considero fundamental la capacitación permanente. Capacitarse no consiste únicamente en obtener un título o aprender a utilizar una nueva herramienta. Significa ampliar nuestra manera de analizar los problemas y mejorar la calidad de las decisiones que tomamos.

A lo largo de mi recorrido profesional tuve la suerte de encontrar personas muy generosas, que compartieron conmigo sus conocimientos y experiencias de manera desinteresada. Por eso intento mantener esa misma actitud, seguir aprendiendo y, al mismo tiempo, compartir con otros aquello que fui aprendiendo.

Creo que el futuro de la logística pasa justamente por combinar personas capacitadas, experiencia, tecnología, información, comunicación y capacidad para transformar los datos en mejores decisiones.

Logística es un engranaje dentro de una organización mucho más grande. Desde nuestro lugar pretendemos contribuir a la calidad del servicio técnico y comercial que finalmente recibe el usuario.

Y ahí vuelvo a la palabra con la que empecé, anticipación.

Porque cuando logramos anticiparnos a las necesidades, a las obras, a los materiales y, en la medida de lo posible, también a los problemas, dejamos de limitarnos a reaccionar y empezamos realmente a facilitar que las cosas sucedan.

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