Clima y comercio exterior: cómo afectan los fenómenos naturales a la logística argentina

El vínculo entre clima y comercio exterior se pone a prueba con un río que crece frente a Rosario y recortes de tránsito y calado en el paso interoceánico

Logística natural
La superposición de eventos naturales en distintos puntos de la cadena reduce el margen de importadores y exportadores para planificar fletes, inventarios y embarques (Imagen: Movant Connection)
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La relación entre clima y comercio exterior vuelve a quedar bajo la lupa en la Argentina. La NOAA estima en 75% la probabilidad de que El Niño alcance una intensidad récord entre octubre y diciembre. Eso tiene dos efectos directos sobre la logística local: la crecida del río Paraná frente al Gran Rosario y la sequía que limita el paso de buques por el Canal de Panamá.

A ese escenario se suman los tifones que entre julio y agosto obligaron a frenar varias veces las terminales de Shanghái y Ningbo, en la costa este de China. La superposición de eventos naturales en distintos puntos de la cadena reduce el margen de importadores y exportadores para planificar fletes, inventarios y embarques.

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¿Qué es el Súper Niño y cuáles son sus antecedentes más fuertes?

En la agenda de clima y comercio exterior, el fenómeno popularizado como Súper Niño no tiene esa denominación en la clasificación oficial. La NOAA y la Organización Meteorológica Mundial lo definen como un episodio muy fuerte. Los antecedentes más recordados son los de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Tres cifras ayudan a dimensionar el escenario logístico:

  • 5,30 metros: es el nivel de evacuación del Paraná en Rosario, mientras que la altura de alerta para ese puerto se ubica en 5 metros.
  • 34%: fue la caída de las lluvias en la cuenca del Canal de Panamá entre mayo y agosto respecto del promedio histórico.
  • 78 horas: permaneció cerrado el puerto de Ningbo en una sola semana tras el paso del último tifón de la temporada.
El Niño
En la agenda de clima y comercio exterior, el fenómeno popularizado como Súper Niño no tiene esa denominación en la clasificación oficial (Foto: Shutterstock)

¿Cómo afecta la crecida del Paraná a los puertos del Gran Rosario?

El Instituto Nacional del Agua (INA) anticipa que la onda de crecida avanzará rápido por el tramo argentino. Llegaría a su máxima expresión en Rosario durante los primeros días de noviembre. El río, que marcaba 3,33 metros a mediados de octubre, podría cerrar el mes cerca de 4,90 metros, en la antesala del nivel de alerta.

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El impacto excede lo hídrico. Por el nodo del Up River sale la mayor parte de los granos, harinas y aceites que exporta el país. Un río más alto aporta calado natural, pero también corrientes más intensas. Esas corrientes complican amarres, desamarres y la navegación nocturna, ya limitada en varios tramos de la vía navegable.

La otra variable es terrestre. Una crecida significativa puede afectar los accesos a las terminales y el ingreso de camiones en plena temporada de despachos. Las demoras en la descarga se trasladan a la programación de buques y, en consecuencia, a los plazos de los embarques de exportación.

¿Qué pasa con el Canal de Panamá durante el Súper Niño?

Mientras el Litoral enfrenta exceso de agua, en Panamá el problema es el opuesto. La falta de lluvias llevó a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) a bajar los tránsitos diarios de 36 a 32. También redujo el calado máximo de los buques neopanamax de 50 a 48 pies, lo que obliga a navegar con menos carga por viaje.

De acuerdo con su presupuesto, el año fiscal que comenzó el 1 de octubre tendría 743 buques menos y 5 millones de toneladas menos de carga. A fines de septiembre, la ACP indicó que la recuperación del lago Gatún le permitiría sostener el calado de 48 pies al menos hasta diciembre, sin nuevos recortes.

Para la Argentina, este capítulo de la ecuación entre clima y comercio exterior tiene un efecto indirecto pero concreto. Menos capacidad en el corredor que une el Pacífico con el Atlántico presiona la disponibilidad de bodegas y los fletes marítimos a escala global. Si las restricciones se extienden, hay riesgo de costos más altos y tránsitos más largos.

¿Por qué se demoran las cargas que llegan desde Asia?

Los tifones Bavi, Dolphin y Saudel paralizaron entre julio y agosto las principales terminales del este de China. Al reabrir cada puerto, la acumulación de buques generó esperas de entre 6 y 12 días para atracar en Shanghái y Ningbo, dos de los nodos de mayor movimiento de contenedores del mundo.

Llegada de cargas a puerto
El principal problema para los importadores es la pérdida de previsibilidad (Foto: Shutterstock)

El principal problema para los importadores es la pérdida de previsibilidad. Con servicios que zarpan fuera de fecha, las conexiones hacia Sudamérica se reprograman. La mercadería destinada a la temporada de fin de año queda expuesta a nuevos corrimientos en los tiempos de entrega.

Clima y comercio exterior en la campaña 2026/27: qué esperar

La NOAA estima una probabilidad cercana al 98% de que El Niño se mantenga hasta comienzos de 2027, con su mayor intensidad en el último trimestre del año. Ese período se superpone con la cosecha fina y con la preparación logística de la campaña 2026/27, cuando crece el flujo de cargas hacia los puertos.

Por ahora no hay estimaciones oficiales sobre eventuales caídas de rendimiento en soja, maíz o trigo. Para el transporte de granos, el punto crítico es el calendario de lluvias. Excesos concentrados en semanas de cosecha pueden demorar los traslados desde el campo y desordenar la llegada de camiones a las terminales.

En el cruce entre clima y comercio exterior, las próximas semanas serán decisivas. La evolución del Paraná en noviembre, las nuevas definiciones de la ACP y la normalización de los puertos chinos marcarán el ritmo de fletes y entregas. En ese escenario, planificar con márgenes de tiempo y rutas alternativas gana peso en las operaciones.

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