Boom del courier: por qué importar sin previsión puede salir cinco veces más caro

Christian Matich, gerente de una empresa que se dedica al comercio internacional, explica qué debe saber quien quiere empezar a importar por courier y por qué el asesoramiento local es clave

Christian Matich
Christian Matich es gerente de una empresa que se dedica al comercio internacional (Foto: Movant Connection)
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“La importación no termina cuando la carga sale de aduana, del depósito fiscal o de la terminal portuaria”. Con esa advertencia, Christian repasa el crecimiento de las compras por courier, los errores más comunes de quienes se inician, el rol del despachante y una pata que suele olvidarse: sin venta interna, ninguna operación se sostiene en el tiempo.

¿Cómo ves el momento actual del comercio internacional, particularmente en el segmento courier?

Es un momento para aprovechar, y muchos lo están aprovechando. Hace poco salieron los datos de agosto: las compras por courier, de personas, empresas o quienes compran para reventa, quedaron a nada de alcanzar lo que fue todo el año pasado. O sea que este año se va a superar ese techo. Pero que se haya abierto mucho la importación no quiere decir que esté totalmente libre.

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¿Qué tiene que tener en cuenta alguien que quiere empezar a importar por courier?

Lo primero es asesorarse. Muchos clientes llegan después de entrar a una plataforma china, poner comprar y escuchar al proveedor: “Sí, amigo, yo te lo envío a Argentina”. ¿Pero qué pasa cuando te lo envían? No te dicen los costos asociados, y por ahí no te lo mandan vía courier, sino por correo o por marítimo.

Me pasó con un cliente que compró una cajita, un deshumidificador. Se lo mandaron por marítimo y fue a un depósito fiscal. Encima lo precisaba porque era una muestra, y hacer ese despacho le salió básicamente cinco veces más, entre la logística y la documentación acá, de lo que valía el producto.

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Por eso siempre digo que hay que asesorarse con alguien local, que puedas llamar y te dé una respuesta. El proveedor chino es bueno fabricando y vendiendo; la logística te la puede cumplir, pero no es especialista en eso. Con un soporte acá sabés el estado de tu carga, qué regulaciones aplican, si el producto ingresa o no y cuánto vas a pagar.

En un país tan cambiante como Argentina, ¿se puede tener previsión en una importación?

Tener previsión es fundamental. En Argentina a veces es difícil prever qué va a pasar con el tipo de cambio o con cuestiones aduaneras, pero hay cuestiones de fondo que sí o sí las podés prever: si una mercadería la podés traer o no, cuánto vas a pagar en aduana y cuánto de flete, ya sea aéreo o marítimo.

Eso lo sabés con antelación, sin llevarte la sorpresa de que te llegue la carga y decir “uy, no la puedo sacar de aduana”. Es no comprar por comprar: saber si llega, si vas a tener una intervención y si te queda rentable traerlo. Prevenir te va a salir más barato y vas a renegar menos que mandarte y después solucionar.

Carga
"La logística y el comercio internacional pegan de lleno en la vida de cada uno, nos guste o no", remarca Christian (Foto: Shutterstock)

¿Qué lugar ocupa hoy el despachante de aduana en ese proceso?

Mucha gente compra y después consulta al despachante, que es una figura clave. Hoy está un poco menospreciado, porque se liberó mucho la importación y algunos piensan que con inteligencia artificial ya pueden importar. Sí, mientras te salga bien. Cuando te quedás en aduana, tenés que recurrir a un despachante.

No nos olvidemos de que es un auxiliar de la aduana, un auxiliar de ARCA, que te va a ayudar a hacer la importación de manera legal y a que no tengas problemas el día de mañana. La importación no termina cuando la carga sale de aduana, del depósito fiscal o de la terminal portuaria. ARCA tiene muchos años para seguir investigando, así que hay que estar preparado.

Más allá del asesoramiento, ¿qué hace falta para que una importación se sostenga en el tiempo?

A veces precisás cuatro cosas: dinero, ganas de arrancar, una persona que te ayude y, sobre todo, vender. Hay muchos que decidieron emprender y compraron, compraron, compraron, porque tenían el dinero, las ganas y alguien que los asesoró. Pero les faltó la venta interna, que no es menor: vos importás, y si no vendés, no seguís importando.

Una importación la hace cualquiera, y la primera te puede salir bien de casualidad. El tema es el largo plazo. Lo que trato de hacer en redes es bajar lo técnico y lo legal del comercio internacional a la persona del día a día, para que no lo vea inalcanzable y tenga una buena experiencia, no una que le haga odiar el comercio exterior.

¿Cómo le explicarías a alguien ajeno al sector la importancia de la logística y el comercio exterior en su día a día?

A las personas que no saben nada les cuesta entender que hay comercio exterior en su vida. Siempre le digo: mirá a tu alrededor. Por ahí te dicen “esto es 100% nacional”, pero estoy seguro de que la máquina que usaron es importada o hay algún insumo importado. La logística y el comercio internacional pegan de lleno en la vida de cada uno, nos guste o no.

Empezaste como administrativo en una pyme. ¿Qué te dejó ese recorrido y qué te sigue apasionando del rubro?

Pasé de administrativo en una pyme a operador en una multinacional, y volví a esa pyme como gerente. Al que está estudiando le diría que empiece a trabajar en el rubro, en el puesto que sea, que pregunte y que se capacite siempre, porque las reglas del comercio internacional cambian, no solo en Argentina sino a nivel global.

La pasión es como ser hincha de un club. Ahora vienen los feriados en China, y ayer un cliente me escribió a las 21 porque había que traer una guía courier de allá. Levanté la computadora, le hice la guía y logramos sacarla antes del feriado. No es por ganar más o menos, sino por decir: qué bueno, le resolví un problema a este cliente.

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