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Ferias internacionales: aspiración vs. realidad

Pese a la comunicación remota, las ferias internacionales siguen siendo clave para que las pymes del interior abran mercados, conozcan a sus clientes y afiancen negocios cara a cara

Diego Zárate es analista senior en comercio exterior (Foto: Movant Connection)

Desde los primeros años de cursado de la Licenciatura en Comercio Internacional, una de las frases que más escuchaba era “me gustaría viajar, por eso elegí esta carrera”, lo cual tiene su lógica: las relaciones comerciales se dan más allá de nuestras fronteras y, muchas veces, se materializan con una visita en destino.

Lo que también es cierto es que un entrerriano o entrerriana que obtiene dicho título tal vez tenga un camino con más obstáculos que aquel que desarrolla sus estudios y carrera profesional en la gran ciudad. Allí es donde se toman las decisiones, donde se concentra la mayor actividad portuaria y, por lo tanto, donde están las grandes empresas vinculadas a las cadenas de valor (que, a su vez, sustentan gran parte de las operaciones de exportación o importación).

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En paralelo a esta idea inicial, que muchas veces era el motivo por el cual algunos elegían la carrera, existen empresas en el “interior del interior” con marcada inclinación a la exportación, que apuestan día a día a sumar valor a sus operaciones, vinculándose con diferentes actores y alcanzando destinos que, en un principio, parecían inimaginables.

Es justamente ahí donde convergen esas ideas de los estudiantes con la realidad de una pyme: la compañía apuesta a un camino exportador y en ese rumbo se encuentra con un profesional del comercio exterior que da sus primeros pasos e intenta ser un eslabón más de la cadena, pero con el deseo de dejar huellas.

¿Cuán importantes son las ferias internacionales para las empresas?

Claramente, una de las políticas que mejor define a un perfil exportador es la participación en ferias internacionales, utilizadas como herramienta de promoción. Es en estas jornadas donde los negocios se inician, crecen y se afianzan. Ahora bien, en un mundo de comunicaciones remotas que funcionan casi a la perfección, sin barreras idiomáticas ni tecnológicas, ¿es pertinente embarcarse en viajes tan costosos de apenas unos días? La respuesta es sí.

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Para un empresariado acostumbrado a adaptarse a las fluctuaciones micro y macroeconómicas y a superar día a día estos vaivenes, las ferias son una forma de anticiparse y diversificar mercados.

Las ferias internacionales configuran un escenario ideal donde confluyen todos los participantes con diferentes objetivos e intereses y, muchas veces, este es el único espacio de encuentro y trabajo “cara a cara” entre las partes. Son los resultados y las experiencias de estos encuentros los que siguen impulsando las ferias, mientras que las comunicaciones remotas quedan como una herramienta operativa, subordinada al trato presencial en los negocios.

Formar parte de las ferias puede mitigar los obstáculos y clarificar el horizonte exportador (Foto: Shutterstock)

El rol de las ferias en la industria alimenticia

En la industria alimenticia, en un mercado competitivo que muchas veces se caracteriza por la comercialización de commodities, es esencial conocer el mercado y afianzar vínculos con los clientes. Para esto, ninguna tecnología ha reemplazado la negociación en persona. Es aquí donde la inversión es clave y forja, en parte, el futuro de una empresa.

Dadas las variaciones del consumo interno de nuestro país, buscar alternativas en la exportación es siempre un camino más que aceptable. ¿Es una aventura? En general, sí. Por eso, formar parte de las ferias puede mitigar los obstáculos y clarificar el horizonte exportador: se recopila información técnica, se relevan preferencias de consumo, se generan alternativas de producto o formas de comercialización, se entienden y acuerdan los términos y procesos de pago, entre otros tópicos.

En el contexto actual de apertura de importaciones, la calidad, la trazabilidad y la seguridad alimentaria siguen siendo los estándares de la industria a la hora de competir interna y externamente, y las ferias son la vidriera donde demostrarlos.

Como entrerriano recibido en la Universidad Autónoma de Entre Ríos, de educación pública y gratuita, y a quien la empresa en la que trabajo le dio la posibilidad de participar en muchas de las ferias más importantes de la industria alimentaria, es un honor ser uno de aquellos estudiantes que soñaban con una proyección de este tipo y poder convencer a las organizaciones de la importancia de contratar personas con especialización.

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