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El efecto dominó que conecta la geopolítica global con la cadena de ingredientes

Florencia Racciatti, responsable de comex para la región del Cono Sur en una empresa distribuidora de ingredientes, cuenta cómo enfrenta variables imposibles de anticipar

Florencia Racciati es responsable de comex para la región del Cono Sur en una empresa distribuidora de ingredientes (Foto: Movant Connection)

“La clorofila sale de un alga, y la capacidad de producción llegó a un punto en el que no se pudo conseguir más”. Con el pistacho de ejemplo, Florencia explica cómo un fenómeno impulsado en redes sociales terminó impactando en la disponibilidad de un insumo clave. Su trabajo diario consiste en anticipar ese tipo de efectos: coordinar compras, proveedores y logística en una cadena que hoy se mueve tanto por datos históricos como por la geopolítica y el clima.

¿Cómo definís hoy el rol de supply chain dentro de una compañía?

Supply chain dejó de ser un área meramente operativa para convertirse en un sector estratégico y decisivo dentro de las compañías. Antes la lógica pasaba por sostener stock para anticiparse a posibles subas de precio; hoy, con un panorama mucho más cambiante, la estrategia se centra en optimizar costos y prevenir faltantes de material.

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Tomar una decisión de compra implica considerar la necesidad real de la compañía, un análisis de costos y la forma más óptima de completar un contenedor para lograr un mejor resultado. La mejora de costos hoy pasa por optimizar la metodología de carga, los tiempos de tránsito, la disponibilidad y la negociación con proveedores y agentes de carga.

¿Cómo se arma la planificación de la demanda con tantas variables en juego?

La planificación nace de datos, muchas veces basados en estadísticas de años anteriores, porque hoy es difícil que un cliente entregue un forecast confiable de su consumo. Sobre esa base histórica se arma el planeamiento, aunque después aparecen factores no controlables que quedan completamente por fuera de lo esperado.

La guerra de principios de año y la congestión del estrecho de Ormuz mostraron cómo un problema puntual genera un efecto dominó en toda la cadena: se crean cuellos de botella que afectan la disponibilidad y que no se pueden predecir. Lo mismo pasa cuando un tifón golpea Medio Oriente.

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Hay excepciones más previsibles, como la semana de descuento de octubre en China: la operatoria empieza a manejarse con meses de anticipación, porque los proveedores ya conocen esa dinámica estacional y buscan asegurarse el espacio con tiempo antes de que arranque.

"La capacidad de producción llegó a un punto en el que no se pudo conseguir más, y el mercado se vio afectado", revela Florencia sobre la demanda de pistacho (Foto: Shutterstock)

¿Qué ejemplos recientes mostraron cómo un fenómeno de consumo termina impactando en la cadena de abastecimiento?

Este año el consumo de pistacho aumentó, motorizado en parte por las redes sociales. Muchas empresas usan clorofila para lograr el color verde asociado al pistacho, y esa clorofila sale de un alga. La capacidad de producción llegó a un punto en el que no se pudo conseguir más, y el mercado se vio afectado.

Algo similar ocurrió con la proteína de suero de leche: el consumo de ciertos medicamentos usados para bajar de peso impulsó una mayor demanda de proteínas en general, incluidas las de origen vegetal. Son factores climáticos, geopolíticos o de mercado que terminan incidiendo de manera directa en la cadena, aunque en la planificación original no estuvieran contemplados.

¿Cómo se gestiona la relación con los proveedores en un contexto de mayor apertura importadora?

Antes de sumar un proveedor se analiza la situación de mercado y la factibilidad de ganar cuota cuando se busca desembarcar con un producto o una nueva representada, haciendo mucho hincapié en el análisis de precios competitivos.

La apertura hizo que productores de Oriente ingresaran con precios muy agresivos, difíciles de igualar frente a otros orígenes, porque la estructura de costos es completamente distinta. Por eso la clave pasa por ser abierto con la información de mercado, de precios y de los potenciales de ganar terreno, siempre que la representada acompañe con precios competitivos.

Este año, además, hubo mucha volatilidad en los costos logísticos, y ahí es clave apoyarse en los proveedores de ese segmento: sentarse a negociar un precio o buscar opciones para traer la mercadería sin destruir el costo final de la carga.

¿Qué lugar ocupan la confianza y la comunicación en esa negociación?

La transparencia y la honestidad son la base sobre la que se construye la relación con un proveedor. Si hay que pedir una baja de precio porque la cotización global no es competitiva para el mercado latinoamericano, conviene mostrar los datos con la misma claridad con la que se querría recibirlos.

Se trata también de empatía: entender que la respuesta del otro lado depende de su propia situación interna, y dar todas las herramientas necesarias para que comprendan el fundamento de lo que se está pidiendo o intentando cerrar.

¿Qué rol le ves a la inteligencia artificial en la gestión de la cadena de suministro?

Las herramientas de inteligencia artificial llegaron para mejorar la operativa: todo proceso que se pueda automatizar es un beneficio para el sector, porque libera tiempo de lo operativo para poder concentrarse en el análisis de datos y en la construcción de la estrategia.

Tener un conocimiento completo de estadísticas de venta, predicciones y situaciones de mercado en vivo permite corregir la estrategia de compra o de negociación con información actualizada, además de analizar rotaciones, estacionalidad y detectar patrones que ayuden a mejorar la toma de decisiones.

Florencia Racciatti 🇦🇷, responsable de comex para la región del Cono Sur en una empresa distribuidora de ingredientes: los datos históricos ya no alcanzan para anticipar faltantes.

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