Argentina proyecta ampliar su participación en la cadena internacional de suministro de radiofármacos con la futura puesta en marcha del Reactor Multipropósito RA-10, en el Centro Atómico Ezeiza. Según informó la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la nueva instalación permitirá garantizar el abastecimiento nacional de Molibdeno-99 y apunta a cubrir el 25% de la demanda mundial de radiofármacos.
La expansión productiva se dará en una cadena de suministro con una particularidad crítica: algunos de los radioisótopos utilizados en medicina nuclear, como el Molibdeno-99 y el Tecnecio-99m, tienen vidas medias cortas y un rápido decaimiento radiactivo, lo que impide acumular reservas durante períodos prolongados.
Esta condición obliga a mantener una coordinación internacional permanente entre producción, mantenimiento y abastecimiento. Los radioisótopos involucrados son utilizados para el diagnóstico y tratamiento de patologías oncológicas y otras enfermedades complejas.
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Una cadena que no puede depender del stock
La imposibilidad de almacenar grandes cantidades como respaldo frente a interrupciones convierte a la planificación de la producción en un punto central de esta cadena.
A escala internacional, el Security of Supply Working Group de Nuclear Medicine Europe trabaja sobre la continuidad y sustentabilidad del abastecimiento de radioisótopos estratégicos como Molibdeno-99, Tecnecio-99m y Lutecio-177.
Una de sus principales tareas consiste en coordinar las agendas operativas de los reactores de producción de distintos países, incluyendo las paradas programadas de mantenimiento y los períodos destinados a la recarga de combustible.
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El objetivo de esa articulación es evitar situaciones de desabastecimiento. De esta manera, la disponibilidad de estos insumos requiere una sincronización internacional de los ciclos productivos y las paradas previstas de las instalaciones que participan en su producción.
El RA-10 ampliará la capacidad argentina
En este escenario, la futura incorporación del Reactor Multipropósito RA-10 permitirá incrementar la capacidad argentina de producción de radioisótopos medicinales.
De acuerdo con la información oficial, la instalación fue diseñada para operar en ciclos continuos de 29,5 días y garantizará el abastecimiento nacional de Molibdeno-99.
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A su vez, la CNEA proyecta que la nueva capacidad permita abastecer el 25% de la demanda mundial de radiofármacos y generar nuevas oportunidades de exportación para el país.
La ampliación prevista también refuerza la dimensión internacional de una cadena que depende de la coordinación entre distintos centros de producción. En ese esquema, los calendarios operativos, las paradas de mantenimiento y las recargas de combustible deben articularse para sostener la disponibilidad de radioisótopos y evitar faltantes en el suministro.
La ampliación coloca así a la producción argentina dentro de una cadena internacional en la que los tiempos de fabricación y disponibilidad están directamente condicionados por las características físicas de los productos.
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Coordinación internacional para evitar faltantes
El desafío de abastecimiento no se limita entonces a producir suficiente volumen. La corta vida de determinados radioisótopos vuelve necesario coordinar los calendarios de distintos reactores y anticipar sus períodos de inactividad.
Por esta razón, las paradas por mantenimiento o recarga de combustible forman parte de una planificación internacional destinada a mantener la continuidad del suministro de estos insumos médicos estratégicos.
Con la futura entrada en operación del RA-10, Argentina prevé sumar capacidad productiva y ampliar sus oportunidades de exportación en un mercado donde producción, logística y coordinación internacional deben funcionar de manera sincronizada para sostener el abastecimiento.
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