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Liderar con energía: la clave humana para sostener equipos de alto rendimiento

Natalia De Vita, mentora, coach de líderes y founder, explica cómo la energía y la flexibilidad sostienen hoy el liderazgo en entornos tan demandantes como la logística y el comercio exterior

Natalia De Vita es mentora, coach de líderes y founder (Foto: Movant Connection)

Natalia sostiene que “la situación es lo que es y lo que uno hace con ella es quienes somos”, una idea que atraviesa su forma de pensar el liderazgo humano y sostenible. Desde ahí conecta la gestión de la propia energía con la capacidad de sostener equipos en contextos tan exigentes como la logística y el comercio exterior, donde la presión y los cambios constantes son moneda corriente.

¿Qué significa liderar de manera más humana y sostenible en la era de la inteligencia artificial?

En la era de la inteligencia artificial, un liderazgo más humano tiene que ver con que el líder se conozca a sí mismo: que no solo impacte en los resultados de la organización, sino que también considere el factor humano y a las personas de su equipo.

La empatía es una característica fundamental: ponerse en el lugar del otro, no desde un punto de vista egocéntrico, sino entendiendo qué le está pasando. La flexibilidad y la adaptabilidad también son claves, porque en un mundo que cambia todo el tiempo, aprender y desaprender se vuelve una habilidad central.

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Otro factor decisivo es la gestión de la energía, ese recurso vital que sostiene todo lo demás. Se pueden tener muchas ideas, mucho presupuesto y muchos recursos, pero si no hay una energía que los sostenga, lo demás tampoco se va a sostener puertas afuera.

Los entornos logísticos suelen ser muy demandantes en tiempo y presencia. ¿Cómo afecta eso a la energía de un líder, y cómo se equilibra esa demanda?

La situación es lo que es y lo que uno hace con ella es quienes somos. Un entorno puede presionar con mucha fuerza, pero también influye el equilibrio interno que cada uno va construyendo. A medida que uno se conoce a sí mismo, puede saber cuán resiliente es frente a determinadas situaciones.

Un líder tiene que desarrollar capacidad de resiliencia y de tolerar el estrés sin desequilibrarse ni desequilibrar al equipo. Ahí la toma de decisiones consciente es central: analizar todo lo que se tiene enfrente para saber cuál es la mejor decisión para uno, para el equipo y para el negocio.

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¿Cuáles son las claves para gestionar esa energía sin agotar a los colaboradores?

Hay cuatro tipos de energía: la física, del cuerpo; la mental, la manera de pensar e interpretar los hechos; la emocional, cómo se manejan las emociones puertas adentro; y la espiritual, ligada al propósito de vida. Las cuatro tienen que estar balanceadas.

Natalia sostiene que "los profesionales de comercio exterior están todo el tiempo analizando la coyuntura y adaptándose a los cambios", y lo remarca como un ejemplo (Foto: Shutterstock)

Cómo esté vibrando esa energía va a impactar en las decisiones que se toman, en los vínculos que se forman y en los ambientes que se crean como líder. Hay un líder vampiro, que absorbe energía del equipo y termina agotándolo; uno neutro, que no suma ni resta; y uno positivo, que facilita los cambios y motiva.

¿Puede considerarse la logística un rubro de alto rendimiento?

Los equipos de logística tienen presiones y demandas altas, tienen que responder de forma inmediata, y eso exige una gran confianza como base para que los resultados salgan. También necesitan un objetivo en común: saber el norte, hacia dónde van.

Hoy, una mente flexible y adaptable es una ventaja enorme frente a otras empresas que se manejan de forma más lenta. La confianza, la flexibilidad, el objetivo compartido y el espíritu de colaboración son las competencias clave de un equipo de alto rendimiento.

¿Cómo puede un líder promover la flexibilidad cuando el equipo se resiste a la incertidumbre?

Primero hay que entrenar la propia mente flexible y aportar siempre ideas distintas, y después invitar al equipo a pensar de qué otra manera se podría resolver algo, en lugar de repetir siempre la misma respuesta. La flexibilidad se entrena saliendo de la caja.

Ante la incertidumbre hay que comunicar bien y mostrar los beneficios, porque siempre los hay. Uno se resiste porque quiere quedarse en la zona de confort, pero al salir aparecen situaciones que pueden ser mucho más beneficiosas que la anterior, aunque hay que saber mostrarlo e invitar a la gente a animarse.

¿Qué pueden aprender otras industrias de la capacidad de adaptación de las cadenas de suministro?

Todos pueden aprovechar esta competencia, que hoy es una fortaleza enorme: ver diferentes alternativas y opciones. Si uno se rigidiza en un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, lo único que le queda es padecer los cambios en lugar de abrirse a los beneficios que traen.

Los profesionales de comercio exterior están todo el tiempo analizando la coyuntura y adaptándose a los cambios, y eso es un ejemplo valioso para otras industrias. La proactividad y la capacidad de ver la jugada que sigue son claves: si se cierra un estrecho importante, el negocio no se puede parar.

Entonces aparece la pregunta de cuál puede ser la alternativa que permita seguir haciendo lo que se hace, y a veces esa búsqueda termina siendo beneficiosa, porque muestra una opción que antes no se veía. La flexibilidad, la proactividad y la creatividad son el aporte central de estos profesionales.