Estados Unidos ratificó este miércoles su liderazgo como el principal inversor extranjero en América Latina y el Caribe, de acuerdo con un informe del Atlantic Council difundido en Washington. El estudio, elaborado por especialistas del centro de pensamiento estadounidense, sostiene que ningún otro país iguala en las últimas dos décadas la escala ni la constancia de la inversión privada de Estados Unidos en la región, pese al avance sostenido de China como inversor alternativo.
Por otro lado, pero no de forma aislada, Estados Unidos comenzó a aplicarle a Brasil un arancel adicional del 25% sobre buena parte de sus exportaciones hacia el mercado estadounidense, una medida que reconfigura el mapa comercial de la región. La combinación de ambos hechos podría abrir espacios de oportunidad para otros países, entre ellos la Argentina, que el propio informe ubica entre los socios con margen para crecer en la relación comercial con Washington.
Un liderazgo que China no logra igualar
En los proyectos de inversión extranjera directa de tipo greenfield, es decir, capital destinado a levantar nuevas operaciones desde cero, el capital estadounidense promedia unos 28.700 millones de dólares anuales en sectores como energía, infraestructura digital, manufactura y servicios. China, en cambio, pasó de apenas 1.500 millones de dólares anuales a comienzos de siglo a 13.100 millones en 2024, según el mismo relevamiento.
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El informe destaca además que la inversión estadounidense genera un 65% más de empleo por cada 1.000 millones de dólares que la de origen chino, y un 22% más que la europea, lo que la convierte en el capital extranjero más productivo en términos de generación de puestos de trabajo para la región.
Sin embargo, el reparto de esos flujos resulta desigual. Desde 2020, cerca del 70% de la inversión estadounidense se concentró en México, Brasil y Guyana, mientras que otros socios como los países centroamericanos, Chile, Perú y la Argentina permanecen relativamente postergados en la asignación de capital, según los autores del trabajo.
Minerales críticos, el terreno pendiente
Entre las brechas identificadas, el informe subraya al sector de minerales críticos como la oportunidad más clara para que Washington profundice su presencia. La inversión estadounidense en nuevos proyectos mineros apenas promedia 200 millones de dólares anuales en la región, frente a un monto veinte veces mayor por parte de China, en momentos en que el litio, el cobre y el níquel ganan protagonismo estratégico.
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Los analistas plantean que redirigir capital público y privado estadounidense hacia esas reservas fortalecería las cadenas de suministro y profundizaría los lazos comerciales con socios estratégicos, en un contexto en que la Casa Blanca ubicó a la asociación económica regional entre sus prioridades de seguridad nacional.
Brasil, primer blanco de la nueva ofensiva arancelaria
Este miércoles, además, comenzó a regir el arancel del 25% dispuesto por Estados Unidos contra Brasil, luego de una investigación de la Oficina del Representante de Comercio que concluyó que distintas políticas brasileñas resultan desleales para las empresas estadounidenses. Entre los señalamientos figuran el sistema de pagos electrónicos locales, restricciones sectoriales, deficiencias en la lucha contra la corrupción y en la protección de la propiedad intelectual, además del combate insuficiente a la deforestación ilegal.
La medida alcanzaría a cerca del 18% de las exportaciones brasileñas hacia el mercado estadounidense, aunque algunas cámaras empresarias elevan esa proporción a un tercio. Entre los rubros más afectados se cuentan la maquinaria industrial, el azúcar, el etanol, la madera y el calzado, mientras que la carne, el café, el petróleo, los insumos aeronáuticos, el jugo de naranja y las tierras raras quedaron exceptuados por su relevancia para la economía estadounidense.
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El Gobierno brasileño evalúa una respuesta bajo su ley de reciprocidad comercial, aunque moderó el tono inicial y prioriza, por ahora, sostener la negociación antes que una escalada arancelaria. Brasil, además, figura entre los países bajo investigación por presunto uso de trabajo forzoso en sus cadenas productivas, lo que podría derivar en un gravamen adicional del 12,5%.
La ventana que se abre para la Argentina
Para la Argentina, el nuevo escenario combina oportunidades puntuales con riesgos indirectos. La salida de proveedores brasileños de determinados nichos del mercado estadounidense podría favorecer a exportadores locales de manufacturas industriales, productos químicos, madera y alimentos procesados, siempre que logren cumplir con los estándares sanitarios y logísticos exigidos por ese destino.
El propio informe del Atlantic Council ubica a la Argentina entre los socios poco atendidos por el capital estadounidense en la última década, junto con Centroamérica, Chile y Perú, lo que sugiere margen para captar inversión adicional si se sostienen condiciones de previsibilidad y competitividad.
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El desenlace dependerá de cómo evolucione la negociación entre Washington y Brasilia, y de la capacidad argentina para transformar señales de oportunidad en flujos concretos de comercio e inversión. En un tablero donde Estados Unidos redefine su política comercial hacia la región, la Argentina enfrenta una ventana que exige respuestas rápidas en materia de competitividad, infraestructura y previsibilidad normativa.