La energía solar gana cada vez más espacio en hogares, industrias y cooperativas que buscan reducir costos y depender menos de la red eléctrica. Este crecimiento también impulsa nuevas demandas en materia de logística, abastecimiento e importaciones. En ese contexto, Noelia sostiene que “Generalmente se suele escuchar que la energía solar es algo del futuro, pero yo podría decir que ya es la energía del presente” y analiza los desafíos que acompañan la expansión del sector.
¿Cómo evolucionó la industria de la energía solar en los últimos años?
Bueno, respecto a lo que me dedico, que es hacer comercio exterior e importaciones en una empresa de energía solar, lo que veo en los últimos tiempos es que cada vez está creciendo más. Generalmente se suele escuchar que la energía solar es algo del futuro, pero yo podría decir que ya es la energía del presente, porque cada vez más hogares, empresas e industrias la están adoptando para ahorrar costos, evitar cortes o autogenerar su propia energía.
Desde que empecé a trabajar en este rubro estaba como iniciando y ahora ya está bastante instalado. Cada vez son más las fábricas y las industrias que instalan paneles solares porque saben que es una inversión que hoy puede recuperarse entre dos y seis años. Además, pueden llegar a autogenerar hasta un 70% de la energía que consumen, lo que es muy bueno para los costos y para evitar cualquier situación imprevista.
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¿Qué relevancia tiene el comercio exterior dentro de esta industria?
Está muy relacionado porque hoy por hoy la mayoría de los productos solares vienen importados de China. Si bien se utilizan algunos materiales locales para la instalación de los paneles y otros componentes, la mayor parte se importa, por lo que el contacto con China es constante y diario.
Además, al no existir prácticamente restricciones a la importación, la actividad ha crecido muchísimo. Cuando yo empecé a trabajar en esto comenzaban distintas restricciones que complicaban bastante la operatoria. Hoy la situación es diferente y eso permitió que el sector creciera. A nivel global la energía solar está muy instalada y en Argentina también viene creciendo mucho.
¿Qué productos se importan para desarrollar soluciones de energía solar?
La base está en los paneles solares, los inversores y las baterías. Los inversores hacen la traducción de la energía para que podamos utilizarla como energía eléctrica convencional, mientras que las baterías sirven como respaldo ante cortes de suministro.
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También se importan termotanques solares y otros componentes que permiten ofrecer una solución completa para hogares, industrias o el agro. Con estos sistemas se puede reducir significativamente el costo de la electricidad porque parte del consumo se genera con los propios paneles.
Además, existen soluciones que incorporan baterías para seguir funcionando durante un corte de energía. Y también hay sistemas que permiten inyectar a la red la energía sobrante. En esos casos, el usuario puede recibir una nota de crédito o un reintegro por parte de la cooperativa o del proveedor de energía.
Por eso es una inversión muy beneficiosa. Tiene un costo inicial, pero se recupera relativamente rápido y genera ahorro durante muchos años.
¿Cuáles son los principales desafíos logísticos al importar estos productos?
Hay varios desafíos. Por ejemplo, las baterías son consideradas mercadería peligrosa, por lo que muchas veces hay que intentar completar un contenedor propio. Si necesitás algo urgente y se trata de mercadería peligrosa, también dependés de servicios específicos de transporte, ya sea marítimo o aéreo.
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Otro caso son los termotanques solares, que tienen tubos muy frágiles. Por eso el embalaje tiene que ser muy minucioso para evitar roturas durante el transporte. Todo debe estar correctamente estibado para que llegue en perfectas condiciones.
Diría que la fragilidad de algunos productos y el manejo de mercadería peligrosa son los aspectos más complejos. A eso se suman factores externos como los aumentos de fletes o situaciones internacionales que afectan la logística global. En comercio exterior hay que estar actualizado y en contacto permanente con todos los actores de la cadena. Pero también es una actividad apasionante.
¿Cómo se planifican las importaciones para proyectos de gran escala, como los parques solares?
Últimamente muchas cooperativas, pueblos y ciudades están buscando formas de depender menos de la red eléctrica. Por eso se están desarrollando parques solares y, en esos casos, solemos programar importaciones exclusivas para cada proyecto.
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Hay que coordinar muy bien los tiempos porque se trata de volúmenes mucho mayores, con varios contenedores destinados a un mismo cliente. Se necesita coordinar la producción en China para que todo salga junto, evitar envíos separados y lograr que el material llegue al mismo tiempo que los componentes locales necesarios para la instalación.
La clave es que todo confluya en el momento adecuado para que la obra pueda avanzar sin demoras.
¿La ubicación del proyecto influye en la estrategia logística?
Sí, totalmente. La mayoría de las operaciones ingresan por Buenos Aires, pero dependiendo de la ubicación del proyecto hay que evaluar otras alternativas logísticas.
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Por ejemplo, nosotros utilizamos aluminio que traemos desde Mendoza para las estructuras de instalación de los paneles. Entonces, según dónde esté la obra, a veces conviene analizar distintas opciones logísticas, incluso ingresos por Chile.
Hoy hay que mirar todo: el costo del producto, el flete internacional y también el transporte local, que tiene un impacto muy importante sobre el costo final. Por eso se busca siempre combinar el mejor producto, el mejor precio, el mejor transporte y los tiempos adecuados.
¿Qué mensaje te gustaría dejar sobre el presente de la energía solar?
La energía solar es algo que muchos todavía piensan como una tecnología del futuro, pero ya es una realidad. Cada vez más hogares, industrias y empresas están buscando autoabastecerse y depender menos de la red eléctrica para reducir costos y evitar problemas derivados de los cortes de suministro.
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Todo lo que implica una solución de energía solar representa una inversión inicial, pero está comprobado que entre dos y seis años esa inversión puede recuperarse. Además, es una alternativa muy valiosa para lugares donde la red eléctrica todavía no llega, como sucede en muchos campos y zonas alejadas. Por eso creo que es una solución con muchísimo potencial para seguir creciendo en Argentina.