Las interrupciones logísticas y los problemas vinculados a proveedores empiezan a tener un impacto cada vez más profundo sobre las operaciones empresariales en México. Un estudio privado reveló que una de cada diez compañías registró pérdidas superiores a los 11 millones de pesos mexicanos, unos 640.000 dólares, como consecuencia de fallas dentro de sus cadenas de suministro.
El dato surge de la Encuesta Global 2025 México elaborada por una firma especializada en gestión de riesgos, que además detectó que cerca del 50% de las organizaciones consultadas sufrió interrupciones significativas en su cadena de abastecimiento durante los últimos dos años, con efectos financieros, operativos y reputacionales.
El informe refleja cómo las cadenas logísticas comienzan a enfrentar un escenario más complejo marcado por la incertidumbre económica, las tensiones geopolíticas y el aumento de las exigencias regulatorias internacionales. Según el relevamiento, el 87% de las empresas considera que las presiones externas son hoy el principal factor detrás de los cambios en sus estrategias de gestión de riesgo.
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Entre las amenazas más relevantes aparecen los problemas financieros de proveedores, señalados por el 22,8% de las compañías como el principal riesgo operativo para sus actividades. En segundo lugar se ubicaron los factores geopolíticos, vinculados a conflictos internacionales, tensiones comerciales, cambios regulatorios y dificultades logísticas que afectan el flujo de bienes y servicios.
En paralelo, las empresas también comienzan a revisar sus esquemas de abastecimiento y dependencia de determinados mercados o proveedores estratégicos. La diversificación de orígenes, la regionalización de operaciones y una mayor visibilidad sobre inventarios y transporte empiezan a ganar protagonismo como mecanismos para reducir vulnerabilidades dentro de las cadenas de suministro.
A esto se suman los fenómenos climáticos y ambientales, además de los riesgos vinculados a ciberseguridad y tecnología, variables que empiezan a ganar protagonismo dentro de las estrategias de continuidad operativa y resiliencia empresarial.
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Más presión sobre las cadenas de abastecimiento
El estudio advierte que las interrupciones en las cadenas de suministro dejaron de ser eventos excepcionales para convertirse en un factor estructural de riesgo corporativo. Esta situación comienza a modificar la forma en que las empresas organizan sus redes de proveeduría, monitorean operaciones y planifican contingencias.
En respuesta a este escenario, muchas organizaciones aceleran la incorporación de herramientas de monitoreo, modelos predictivos y soluciones tecnológicas para anticipar problemas y mejorar la capacidad de reacción frente a crisis logísticas o disrupciones operativas.
La tendencia también empieza a consolidar nuevas exigencias sobre trazabilidad, visibilidad y control dentro de las cadenas de abastecimiento, especialmente en sectores con operaciones internacionales o alta dependencia de proveedores externos.
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Sostenibilidad y resiliencia operativa
Otro de los aspectos destacados del relevamiento es el crecimiento de las estrategias ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) dentro de las cadenas de suministro.
Más de la mitad de las organizaciones consultadas afirmó contar con iniciativas activas vinculadas a sostenibilidad y gestión responsable, mientras que ocho de cada diez empresas prevén mantener o incrementar inversiones relacionadas con cumplimiento normativo, reducción de riesgos ambientales y responsabilidad social.
El informe también subraya que más del 60% de las compañías participantes son pequeñas y medianas empresas, una señal de que la gestión integral del riesgo y la resiliencia operativa empiezan a transformarse en prioridades que exceden a las grandes corporaciones.
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El relevamiento concluye que la capacidad de adaptación frente a interrupciones logísticas, tensiones comerciales y cambios regulatorios será un factor cada vez más determinante para sostener competitividad y estabilidad financiera en los próximos años.