Entre el 11 y el 13 de mayo, el comercio electrónico argentino volverá a enfrentar un escenario de alta concentración de demanda, con impacto directo sobre depósitos, sistemas de preparación de pedidos, operadores logísticos y servicios de última milla.
Aunque el foco visible estará puesto en las promociones, el verdadero desafío operativo estará en la capacidad de sostener entregas, controlar inventario y evitar demoras en un canal que ya forma parte estructural del consumo.
Según el Estudio Anual de Comercio Electrónico 2025 elaborado por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), el ecommerce argentino facturó más de $34 billones durante el último año, con un crecimiento interanual del 55%.
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El informe también señaló que el canal sumó más de 1,3 millones de nuevos compradores, consolidando una base superior a los 25 millones de usuarios en el país.
Ese crecimiento elevó la exigencia sobre toda la cadena logística. El consumidor digital ya no evalúa solamente precio y disponibilidad: también exige rapidez, trazabilidad y cumplimiento en la entrega.
En ese contexto, jornadas de alta demanda funcionan como una prueba de estrés para depósitos, centros de distribución, operadores de transporte y plataformas tecnológicas.
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La presión operativa detrás de las ventas
En eventos de fuerte concentración de consumo online, la presión no aparece únicamente al momento de vender. La operación comienza mucho antes, con la definición de stock disponible, la ubicación de mercadería, la capacidad de picking y packing, y la coordinación entre depósitos, tiendas y operadores logísticos.
Cuando esos procesos no están integrados, el aumento de pedidos puede transformarse rápidamente en un cuello de botella operativo.
Uno de los puntos más sensibles vuelve a ser la última milla. Según el Índice de Costos Logísticos Nacionales de CEDOL, las operaciones sin transporte registraron en abril una suba de 5,85%, mientras que las operaciones con transporte aumentaron 2,44%.
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Dentro de ese escenario, los segmentos vinculados a distribución urbana también mostraron incrementos, reflejando la presión sobre los servicios de entrega.
La situación también impacta sobre los servicios postales y de reparto. De acuerdo con datos de AECAUM, durante abril los costos de última milla aumentaron 4,42%, mientras que los servicios postales registraron una suba de 5,15%, impulsados principalmente por mano de obra y costos operativos.
En este contexto, la logística deja de ser solamente un soporte operativo y pasa a ocupar un lugar estratégico dentro del ecommerce. La capacidad de cumplir tiempos de entrega, sostener trazabilidad y absorber volumen se vuelve tan importante como la oferta comercial.
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Stock, coordinación y tiempos de entrega
Otro de los desafíos centrales está en la administración de inventario. Las empresas deben anticipar qué productos tendrán mayor rotación, cuánto volumen asignar y cómo distribuir el stock entre tiendas, depósitos y centros de despacho. Una mala previsión puede derivar en quiebres de stock, retrasos o sobrecostos de reposición.
La coordinación entre actores también gana complejidad. En una misma venta pueden intervenir plataformas digitales, operadores logísticos, sistemas de pago, transportistas y puntos de retiro. Cuando uno de esos eslabones pierde capacidad o sufre demoras, el impacto se traslada rápidamente al resto de la operación.
A eso se suma el crecimiento de la omnicanalidad. Muchos consumidores comparan productos online, revisan disponibilidad y luego eligen entre retiro en tienda o entrega a domicilio.
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Esa dinámica obliga a sincronizar inventarios y mantener información actualizada en tiempo real. Cuando esa integración falla, el problema deja de ser comercial y pasa a ser operativo.
En algunas categorías también aparecen desafíos vinculados al abastecimiento y al comercio exterior. Empresas que trabajan con productos importados o componentes del exterior deben coordinar tiempos de reposición, planificación de compras y disponibilidad de stock para responder a los picos de demanda.
En esos casos, la relación entre logística y abastecimiento internacional se vuelve crítica para sostener niveles de servicio.
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La logística como diferencial competitivo
Las compañías que mejor absorben este tipo de eventos suelen ser aquellas que llegan con planificación previa, integración tecnológica y coordinación operativa más desarrollada.
La preparación incluye simulaciones de demanda, reorganización de depósitos, ampliación de turnos y acuerdos específicos con operadores de transporte.
En operaciones de alto volumen, pequeñas demoras en picking, clasificación o despacho pueden multiplicarse rápidamente y generar congestión en toda la red logística. Por eso, la eficiencia no depende de un único actor, sino de la coordinación entre todos los eslabones de la cadena de suministro.
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El crecimiento sostenido del ecommerce abre oportunidades para toda la industria, pero también eleva el estándar operativo. En un escenario donde la compra online ya forma parte del hábito cotidiano de millones de consumidores, el diferencial competitivo no pasa únicamente por promociones o descuentos, sino por la capacidad de sostener una operación eficiente, previsible y coordinada desde el pedido hasta la entrega final.