Al referirse al rol operativo dentro de la industria de bebidas energizantes, Edgardo comenta que “cuando el producto está disponible, en buen estado y en el lugar correcto, la logística cumple su objetivo”. En esta entrevista, repasa los desafíos de la operación, la planificación de la demanda, el uso de tecnología y la importancia de una cadena bien coordinada.
¿Qué importancia tiene la logística dentro de este tipo de industria?
No suelen ser las áreas más visibles dentro de una empresa. Generalmente, las estrellas son marketing y ventas. Los equipos operativos trabajan más en silencio. Para mí, la mejor señal de que la logística está funcionando bien es que no haya ruido.
Cuando hay ruido, casi siempre es porque falta producto. Difícilmente alguien se queje porque el producto está en el punto de venta, porque eso es lo que debería pasar. Entonces, desde logística, el mayor reconocimiento es que no haya reclamos internos ni externos. Eso significa que el trabajo se está haciendo de la mejor manera posible.
En productos en lata, ¿existe un cuidado especial?
Depende mucho de cada empresa. Cada una define cómo manejar sus materiales y cómo quiere que el producto llegue al punto de venta. En este tipo de industria, el cuidado es extremo. Se invierte mucho en imagen y comunicación, y el producto tiene que llegar impecable para que el consumidor viva la experiencia completa.
Existen guías muy claras de manejo de materiales, acuerdos sobre presentación y estándares que no se pueden descuidar. En una categoría premium, esos detalles no son negociables. Una lata dañada no es solo un problema operativo, es un impacto directo en la percepción del producto.
¿El tamaño del envase influye?
En Argentina hoy existen algunos formatos principales. En otros mercados hay más variedad, pero eso responde a la madurez de cada mercado. Desde el punto de vista logístico, cuando se manipulan envases más chicos, el producto está más comprimido y puede ser más sencillo de acomodar en origen.
De todas formas, cuando se trabaja con operaciones de gran escala, todo está estudiado para que la manipulación sea eficiente sin importar el tamaño. No puede fallar la operación por un calibre distinto. Que el producto se dañe no es una opción aceptable dentro del proceso.
¿Cómo describirías la actualidad del sector de bebidas energizantes en Argentina?
Este año la industria no se comportó como se esperaba. Se proyectó un crecimiento mayor y no se dio como estaba previsto. Aun así, uno está convencido de que la categoría va a seguir creciendo y desarrollándose con el tiempo.
El mercado argentino está muy subdesarrollado en comparación con otros países. Por ejemplo, Chile tiene un volumen tres veces superior con una población mucho menor. Eso marca un potencial enorme.
¿La demanda tiene una estacionalidad marcada?
Sí, claramente. El pico de consumo se da en los meses de calor. Hay más actividades al aire libre, más movimiento y el producto acompaña ese contexto. En verano, el consumo crece porque refresca, vitaliza y se adapta muy bien a ese momento del año.
Por eso, la estacionalidad es un factor clave dentro de la planificación. No se puede improvisar. Hay que anticiparse para llegar bien preparados a los momentos de mayor demanda.
¿Cómo se planifica un lanzamiento para esos picos de consumo?
La planificación empieza con muchísima anticipación, incluso un año antes. Desde ese momento ya se sabe qué producto se va a lanzar, se gestionan los materiales, la producción, las artes gráficas y toda la logística desde origen hasta destino.
También se considera el tiempo de tránsito, la distribución local y la llegada al punto de venta. Todo tiene que estar alineado para que la ejecución sea correcta. Si algo se retrasa o falla, el impacto se siente enseguida en la operación.
¿Qué significa cumplir con el forecast?
El forecast es simplemente un pronóstico. Se usa el término en inglés, pero es eso: prever qué va a pasar con la demanda en un período determinado. Desde logística, nuestro trabajo es garantizar que ese número se pueda cumplir.
Muchas veces el forecast es un objetivo aspiracional del equipo comercial. Desde operaciones tenemos que asegurarnos de contar con todos los recursos logísticos para que esa venta pueda suceder. Para nosotros, el forecast es como una guía central: marca el rumbo mensual y anual de la operación.
¿Cómo impacta la tecnología en esta industria?
Hoy es imposible pensar una operación logística sin sistemas. Hay herramientas que permiten gestionar inventarios, saber qué producto hay en cada planta y tomar decisiones rápidas. Sin esto, la operación no podría sostenerse.
Además, la inteligencia artificial está ganando cada vez más espacio. Muchas tareas logísticas son repetitivas y operativas. Automatizarlas permite liberar tiempo para pensar en estrategia, mejoras y optimización, en lugar de estar resolviendo lo mismo todos los días.
¿Qué pasa cuando la logística falla?
El primer impacto es inmediato: el consumidor va al punto de venta y no encuentra el producto. Esa es la falla más grave y la que no se puede permitir. Ahí no solo se pierde una venta, sino rentabilidad y confianza.
Después están los problemas de calidad: productos dañados, envases en mal estado y demás. Eso ocurre cuando planificación y logística no están alineadas. Son áreas que tienen que trabajar juntas, comunicarse constantemente y reaccionar rápido ante cualquier desvío.