Mujeres fuertes: desafíos con más de cien kilómetros

La experiencia de una corredora que completó 110 K en una carrera mística, y ahora sueña con las 100 millas. Una historia de superación personal y grandes obstáculos hasta convertirse en la ultramaratonista que es hoy, y cómo se preparan cuerpo y cabeza para semejantes hazañas

Silvina Mercedes Velázquez tiene 41 años y empezó a correr de grande. No era una amante del deporte de chica o adolescente, pero pasados los 30, el running la sedujo por completo como sucede a menudo con tantas personas de esta edad. Existen infinidades de casos de corredores y corredoras como ella que descubren el deporte en la madurez, y no lo dejan más.

El inicio de Silvina en la actividad fue a los 31 cuando una amiga la convenció de ir a una carrera de 10 K en Palermo. Cuenta que la energía de los corredores llegando al lugar de largada y todo ese clima festivo la atraparon. "Para esa época yo cada 15 días participaba de una carrera distinta, desde la improvisación total. Mi único objetivo era no caminar. Pero en 2013 cuando decidí correr mis primeros 42 K de calle supe que tenía que buscar una guía profesional y así comencé en el Fila Team de Palermo. Desde ahí no paré nunca más de correr, ni de disfrutar", cuenta sonriente.

Hoy día su pasión por correr la hizo enfocarse más en las pruebas largas de "trail" (así se denominan en el ámbito del running a las carreras en circuitos naturales, lejos del cemento). Prefiere la montaña y las sierras al asfalto y si le preguntan qué le gusta tanto de esa modalidad, con los ojos encendidos responde: "Soy inquieta, me gusta desafiarme todo el tiempo y el mejor terreno lo encontré en la montaña. La montaña es más fuerte que nosotros, podemos estar allí e intentar hacer cosas, pero siempre luchamos contra nosotros mismos, contra nuestros miedos y límites. Nos permite ponernos a prueba en cuerpo y mente, nos hace sentir poderosos y diminutos a la vez. La montaña es la mejor energía para el alma. Allí la solidaridad y la identificación con los otros corredores promueve gestos de ayuda y motivación únicos".

En su camino de evolución como atleta fue prolija y subiendo escalones de a poco. Hizo lo que hay que hacer: sumar kilómetros año tras año, sin prisa y sin pausa, tanto en los entrenamientos como en las competencias, hasta llegar a las distancias de tres cifras. Nunca fue una improvisada. Respetuosa de la progresión lógica, del plan de entrenamiento, y de todos los medios posibles para optimizar el rendimiento y acelerar los procesos de recuperación (elongación, masajes, descanso adecuado) fue siempre determinada y así llegó alto, seguramente mucho más allá de lo que jamás imaginó. Este año debutó en una carrera de 100 K en Patagonia Run en abril y luego fue por los 110 K de Utacch en el pleno invierno de las Sierras Cordobesas, donde la temperatura llegó por momentos a -15 grados. Atravesó tramos del recorrido donde la oscuridad y la soledad se adueñaban de todo, algo que resultaría cuanto menos temible para la mayoría de los mortales.

Pero su objetivo era claro. Tenía que completar esa carrera, debía llegar y así cumplir los requisitos para ser aceptada en la postulación a las 100 millas de Patagonia Run en abril del 2019, su próximo objetivo. Silvina cuenta que en esa carrera donde las condiciones climáticas fueron tan ásperas, pudo comprobar lo importante que es la mente, además de estar muy bien entrenado y equipado. "Al llegar a la cumbre del cerro Champaquí estaba todo congelado, se veía gente pasándola muy mal por el frío y a varios abandonando. Yo todo el tiempo me decía a mí misma que el frío era mental, sabía que no iba ser fácil pero estaba mentalizada y siempre confiada en que lo iba a lograr, y estoy segura de que gracias a eso lo logré".

Y no sólo lo logró. Completó los 110 kilómetros en un tiempo muy bueno: 23 horas, 15 minutos y 49 segundos, con un ascenso acumulado de alrededor de 4000 metros. Seguramente un verdadero delirio para cualquier persona que no entiende de esta pasión sólo apta para unos pocos intrépidos.

En los recorridos de carreras tan largas siempre hay puestos de abastecimiento que provee la organización donde se ofrecen bebidas, comidas, y asistencia médica. Allí también uno puede cambiarse la ropa y el calzado si lo desea. Pero Silvina confiesa ser un poco particular con estos temas: siempre lleva su propia comida por las dudas. Cuenta que durante el recorrido tomó agua, mate cocido, y hasta Coca Cola, que consumió algunas gomitas, sandwiches de miga, barritas de cereales, vauquitas y turrones. Reponer líquidos y energías en pruebas de esta magnitud es determinante y puede significar la diferencia entre cumplir el objetivo o abandonar: la deshidratación, descompensación, y/o hipogleucemia son moneda frecuente. También comenta que salió y llegó con la misma ropa y zapatillas. Nunca se sacó, agregó, ni cambió nada. Esta incansable corredora participó de maratones y ultramaratones en calle y montaña en muchísimos lugares y distintos países del mundo, estuvo en Grecia en los 42 K de Atenas donde fue la mejor argentina clasificada, corrió la maratón de las Islas Malvinas logrando subir al podio con un segundo puesto de la general damas, corrió en el Sur, en el Norte, en la Isla de Pascua, y la lista seguiría largo rato ya que sus piernas parecen no saber de fronteras. Pero si le preguntan cuál fue para ella su mayor logro deportivo, entre estos menciona sin titubear a los 8 K de la carrera de su Pueblo, Tres Algarrobos, una prueba de la que participa año tras año y hasta pudo darse el lujo de ganar en 2017.

¿Cómo se prepara ahora para su próximo objetivo, las 100 millas non stop de Patagonia Run? "Desde que crucé la meta en Utacch supe que todo de allí en adelante estaría enfocado en las 100 millas. Mentalmente soy muy cabeza dura, lo que suma mucho en estos casos, y me focalizo en tener pensamientos positivos que me ayuden a lograr mi objetivo. Físicamente tengo mucho que mejorar en la técnica de bajada y estoy ocupándome de eso. Sigo el plan de entrenamiento al pie de la letra, corro unas 6 veces por semana, y en los picos de mayor volumen puedo llegar a un total de 100 kilómetros o más entre todas las salidas, con alguna sesión de doble turno. También complemento con ejercicios de fuerza, trabajos con pendientes y escaleras, y mucha elongación. Asisto a clases específicas de elongación dos veces por semana en un centro de elongación y flexibilidad (Centro Kaddour) que realmente me ayuda muchísimo", revela concentrada y sonriente.

Silvina carga una historia intensa de un accidente en una pierna que si bien hoy no significa un obstáculo en su vida atlética, la obliga a estar siempre atenta, trabajar la movilidad, fuerza, y elongación, para equipararla lo más posible con la otra y así prevenir lesiones. A los 6 años sufrió un accidente automovilístico con lesiones graves: quebradura interna de fémur en la pierna izquierda y quebradura expuesta de tibia y peroné con pérdida de masa muscular en la derecha. Antes de entrar a cirugía el médico le advirtió a su familia que existían altas probabilidades de amputación. "Igualmente vamos a intentar evitarlo", dijo. Y así fue. Le llevó cerca de 8 meses recuperarse y volver a caminar. En 2011 se realizó la última cirugía reconstructiva. Pasó 4 meses enteros en reposo sin poder moverse. Y después de una ardua y larga rehabilitación, no sólo volvió a caminar. Hoy corre ultramaratones.

(Fotos: Gentileza Gonzalo Lubatti)

Sin dudas la de Silvina es una historia que inspira, un ejemplo de lucha y superación. Y seguramente existan muchas personas que sientan ganas de empezar en la actividad y sueñan con correr maratones o ultramaratones y no se animen o tienen miedo. Su mensaje para ellas es claro y motivador: "Para empezar una ultra de montaña hace falta valentía, para terminar, esfuerzo y constancia. Y hay que proponerse jamás dejar de disfrutar. Se puede llegar hasta donde uno quiera, sólo hay que proponérselo y trabajar duro para lograrlo. Nosotros no elegimos los golpes que nos da la vida. Lo que sí decidimos es nuestra actitud ante ellos. Yo decidí crecer y con ello superarme en lugar de quedarme lamentando lo ocurrido. Encontré en el trail running el terreno ideal para lanzarme a la aventura con esa mezcla de adrenalina y riesgo que me ponen a prueba todo el tiempo. Y soy una eterna convencida de que que todos los sueños pueden hacerse realidad, si tenemos el coraje de perseguirlos".

Por Carolina Rossi, entrenadora nacional de Atletismo ISDE, entrenadora IAAF y corredora / www.carolinarossi.com.ar

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