Este conmovedor y a su vez extraño evento se relaciona con un claro caso de solidaridad extrema y de buena voluntad.
Todo comenzó cuando Susan Casey y Bill Connell se casaron con la ilusión de formar una familia.
El problema empezó cuando la mujer tuvo repetidos embarazos frustrados y fue entonces cuando escucharon por primera vez sobre la fertilización in vitro; no obstante, necesitaban un vientre sustituto.
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Y es ahí donde entra Kristine, la madre de Susan, quien se ofreció para ayudar a la pareja.
Aunque las fotos son bastante impresionantes, todo salió bien para los cuatro. El pequeño Bill nació saludable en 2011 y ya cumplió 6 años.
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