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Biodiversidad y conservación del suelo: los retos frente al avance de la actividad humana en México

Durante un encuentro académico, investigadores de la UNAM plantean la necesidad de proteger los suelos para conservar la biodiversidad, pues México concentra una de las mayores diversidades edáficas del planeta

Un paisaje de montañas y vegetación se extiende en la región de Compostela y Tepic en el estado de Nayarit. (Visit Nayarit/Gobierno de México)

México alberga 28 de los 32 grupos de suelo que existen en el planeta, una condición que especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) denominan edafodiversidad y que funciona como base de la biodiversidad nacional. El dato se presentó en las Jornadas Académicas 475+ Conjuntas CIC-CoHu, bajo el título “La convergencia de las ciencias y las humanidades en el quehacer de la Universidad”.

¿Qué significa ser un país de diverso?

El investigador Francisco Bautista Zúñiga, del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, explicó que la edafodiversidad se refiere a la variedad de tipos de suelo presentes en un territorio. Cada grupo de suelo tiene propiedades distintas, origen geológico propio y capacidad diferente para sostener formas de vida.

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Investigadores de la UNAM dialogan sobre la clasificación y el diagnóstico de los suelos en México durante una conferencia académica. (Sala de prensa UNAM )

Esa variedad convierte a México en uno de los países con mayor riqueza edáfica del mundo. Bautista Zúñiga planteó que esta condición constituye la base de la biodiversidad del país, por lo que proteger la biodiversidad exige primero cuidar los suelos que la sostienen.

Desconocemos la calidad de los suelos que intervenimos

El investigador advirtió que, pese a esa riqueza, se ignora qué contienen los suelos y en qué condición se encuentran antes de intervenirlos. “Se les aplican sustancias sin realizar un diagnóstico, como fertilizantes, pesticidas, abonos líquidos o sólidos o aguas residuales”, señaló.

Un afloramiento rocoso de tonalidades rojizas permanece rodeado por una densa vegetación forestal en una zona de colinas. (Sala de prensa UNAM)

Bautista Zúñiga comparó esa práctica con automedicarse sin conocer el origen de un malestar: “es como si tuviéramos un dolor en alguna parte de nuestro cuerpo y compráramos cualquier cosa para tratar de curarlo”.

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Solo conocemos el 1% de la biodiversidad del suelo

Pilar Ortega Larrocea, integrante del Programa Universitario de Estudios Interdisciplinarios del Suelo y del Instituto de Geología, situó el problema en una escala mayor. “Hay elementos del suelo que desconocemos y estamos contaminando; con ello perdemos biodiversidad, espacios y ni siquiera nos percatamos de las bondades que todos los organismos nos podrían dar”, afirmó.

El Geopedregal de Ciudad Universitaria conserva vegetación nativa que crece sobre formaciones de roca volcánica remanente. (Sala de prensa UNAM)

La investigadora precisó que solo se conoce el 1% de esa biodiversidad, un dato obtenido mediante herramientas moleculares que diagnostican organismos en el suelo. Muchas de esas secuencias genéticas todavía no han podido asignarse a ninguna especie identificada.

Ortega Larrocea se refirió también al proyecto Geopedregal, una iniciativa de rehabilitación ecológica en el perímetro de Ciudad Universitaria. El proyecto presta servicios ambientales como captura de carbono e infiltración de agua.

No existe un centímetro del planeta sin intervención humana

El investigador del Instituto de Geografía, Javier Delgado Campos citó al geógrafo brasileño Milton Santos para situar el fenómeno a escala global: “no existe un solo centímetro cuadrado en el planeta que no esté antropizado”. Delgado subrayó que la ciudad depende del suelo, al punto de que sin este tampoco existiría la urbe.

Una ilustración conceptual vincula las líneas del campo magnético terrestre con el envejecimiento cutáneo y el efecto protector de una barrera transparente sobre la piel. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Jennifer Hincapie Sanchez, directora del Programa Universitario de Bioética, participó en la mesa “Sustentabilidad e interdisciplina: ciudad, suelo y bioética”.

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