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Fármacos para adelgazar ganan popularidad: cuáles son los riesgos para la salud y quiénes pueden utilizarlos

La pérdida rápida de peso puede provocar una disminución de la masa muscular si no se acompaña de una alimentación adecuada y ejercicio

Fármacos para adelgazar. REUTERS/Hollie Adams/File Photo/File Photo

El uso de medicamentos como Ozempic, Wegovy y Mounjaro ha ganado protagonismo en el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso, debido a su capacidad para regular la glucosa, reducir el apetito y prolongar la sensación de saciedad. Sin embargo, su popularidad también ha abierto el debate sobre los riesgos de utilizarlos sin supervisión médica y la idea de que perder kilos es suficiente para mejorar la salud.

Especialistas de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM, Mariana Isabel Valdés Moreno, jefa de la carrera de Nutriología, y Valentín Islas Pérez, académico de Químico Farmacéutico Biológica, explicaron que estos fármacos representan un avance para atender enfermedades metabólicas, pero requieren vigilancia médica y acompañamiento nutricional. Además, advirtieron que la pérdida rápida de peso puede provocar una disminución de la masa muscular si no se acompaña de una alimentación adecuada y ejercicio.

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El debate también involucra la aceptación corporal y el rechazo al estigma por el peso, ya que mientras la obesidad se reconoce como una enfermedad crónica y multifactorial, los especialistas señalaron que su atención no debe limitarse al número que marca la báscula ni depender exclusivamente de los medicamentos, sino considerar las condiciones sociales, los hábitos y el bienestar general de cada paciente.

¿Cómo funcionan Ozempic, Wegovy y Mounjaro para perder peso?

Los productos basados en semaglutida, como Ozempic y Wegovy, y la tirzepatida, comercializada como Mounjaro, imitan la acción de hormonas intestinales que intervienen en la regulación de la glucosa y el apetito. Estas sustancias actúan sobre receptores específicos y favorecen la liberación de insulina, al tiempo que reducen la producción de glucagón.

Su efecto también alcanza al sistema nervioso central, particularmente al hipotálamo, que participa en la regulación del hambre y la saciedad, haciendo que exista un retraso el vaciamiento gástrico, por lo que la sensación de llenura puede prolongarse después de comer.

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El doctor Valentín Islas Pérez explicó que la semaglutida actúa sobre el receptor GLP-1, mientras que la tirzepatida imita dos hormonas, GLP-1 y GIP, esta acción combinada puede favorecer una mayor reducción de peso en algunos pacientes.

Aunque estos fármacos fueron desarrollados en el contexto del tratamiento de enfermedades metabólicas, su popularidad ha impulsado su uso con fines estéticos, una práctica que preocupa a los especialistas.

Una infografía de Infobae detalla el funcionamiento hormonal de la semaglutida y la tirzepatida en el organismo junto con los riesgos asociados a su consumo sin supervisión médica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Náuseas, problemas digestivos y otros riesgos del tratamiento

Los académicos dieron a conocer que estos medicamentos deben utilizarse bajo prescripción y seguimiento médico. Entre los efectos secundarios más frecuentes se encuentran las náuseas, los vómitos, la diarrea, el dolor abdominal, el estreñimiento, los mareos, el dolor de cabeza y la fatiga.

También existen complicaciones menos comunes, pero graves, como pancreatitis, problemas de la vesícula biliar, hipoglucemia y alteraciones de la visión. Además, de un riesgo relacionado con tumores de tiroides, por lo que estos fármacos están contraindicados en personas con antecedentes de ciertos tipos de cáncer de esta glándula.

La maestra Mariana Valdés Moreno manifestó que utilizarlos sin una indicación clínica, únicamente para adelgazar rápidamente, expone a las personas a riesgos innecesarios. A ello se suma la comercialización de productos falsificados o compuestos de procedencia desconocida, que pueden ocasionar errores de dosificación y hospitalizaciones.

El peso puede recuperarse al suspender los medicamentos

Los especialistas puntualizaron que la obesidad es una enfermedad crónica y que la pérdida de kilos no elimina necesariamente la predisposición biológica. Al interrumpir el tratamiento, puede reaparecer el hambre compensatoria, lo que aumenta la posibilidad de recuperar el peso perdido.

Por ello, el manejo debe integrar alimentación equilibrada, actividad física y seguimiento multidisciplinario, también es importante preservar la masa muscular, ya que perderla puede afectar la funcionalidad y la salud metabólica.

El costo de este tratamiento puede oscilar entre 2 mil 800 y 5 mil 600 pesos mensuales por inyección. Aunque la liberación de patentes prevista en México hacia 2027 podría reducir los precios hasta 60%, el acceso continúa siendo un desafío.

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