La presidenta Claudia Sheinbaum prepara una nueva herramienta de prevención ante huracanes para las costas del Pacífico mexicano. El proyecto busca reforzar la comunicación con la población durante una temporada en la que las autoridades vigilan condiciones favorables para ciclones de mayor intensidad.
El anuncio contempla mejoras en el monitoreo del océano y una vía directa para informar a las comunidades expuestas. La operación, el alcance y la actualización de esos avisos dependerán de los datos reunidos por las instituciones responsables.
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Así funcionará la alarma por celular ante huracanes en el Pacífico
El sistema comenzará con la vigilancia de las condiciones del océano y de la atmósfera.
Las autoridades analizarán la información disponible sobre cada ciclón tropical para determinar si existe una probabilidad de afectación en territorio mexicano.
Cuando los datos señalen riesgo para una región, el mecanismo permitirá enviar una advertencia a los teléfonos celulares de las personas ubicadas en esa zona.
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El objetivo será que los avisos lleguen antes de que el fenómeno alcance las costas o genere efectos sobre las comunidades.
La alerta no se planteó como un mensaje permanente ni como una notificación nacional para todos los usuarios. Su alcance estará relacionado con las áreas donde los análisis identifiquen una posible amenaza.
La información también se modificará a medida que cambie la evolución del ciclón.
La trayectoria, la cercanía a tierra y las condiciones meteorológicas serán parte de los elementos que las autoridades deberán revisar antes de actualizar el aviso.
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La presidenta explicó que la población podrá conocer con horas de anticipación la probabilidad de que un huracán llegue a una zona determinada.
El mensaje, por tanto, estará basado en estimaciones que pueden cambiar conforme avance el fenómeno.
El proyecto no detalla aún el contenido exacto de las notificaciones, la frecuencia con que serán enviadas ni si los usuarios deberán realizar un registro previo.
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Tampoco se difundieron criterios técnicos específicos para definir el momento en que se activará una advertencia.
La función central del sistema será trasladar a los teléfonos celulares la información que produzcan los organismos de vigilancia.
La herramienta pretende acortar el tiempo entre la detección de una amenaza y el conocimiento de la población que pueda resultar afectada.
Claudia Sheinbaum prevé que el sistema entre en operación en octubre
La presidenta anunció el 17 de septiembre que su administración trabaja en la nueva herramienta de alertamiento.
La previsión es que pueda estar disponible en octubre, después del refuerzo de la infraestructura de monitoreo prevista para las siguientes semanas.
El proyecto sigue en desarrollo y su puesta en marcha dependerá de los avances en la instalación de equipos y en la coordinación entre las instituciones participantes.
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El nuevo instrumento estará dirigido principalmente a las zonas costeras del Pacífico. Las autoridades buscan fortalecer las advertencias para las comunidades que puedan quedar expuestas a los efectos de un huracán.
La presidenta vinculó la medida con la necesidad de anticipar riesgos, no con la confirmación de un impacto.
El sistema pretende comunicar la probabilidad de una afectación mientras todavía existe margen para que la población reciba indicaciones oficiales.
La Secretaría de Marina instalará más boyas durante septiembre y octubre
La base técnica de la nueva alerta será el refuerzo del monitoreo en el océano Pacífico. El Gobierno de México prevé instalar más boyas durante septiembre y octubre para ampliar la información disponible sobre las condiciones marinas.
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Estos dispositivos reunirán datos sobre la temperatura del océano y la interacción entre el mar y la atmósfera. Las mediciones permitirán complementar el seguimiento de los sistemas tropicales que se formen o se desplacen cerca de las costas mexicanas.
La Secretaría de Marina participa en los trabajos junto con instituciones académicas. El proyecto también contará con información del Servicio Meteorológico Nacional para evaluar las condiciones de cada fenómeno.
La ampliación de la infraestructura no significa que cada variación en las condiciones del océano activará una alerta. Las dependencias deberán interpretar los datos y determinar si existe una probabilidad de riesgo para una zona habitada.
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El monitoreo será el primer paso del esquema. Después, las autoridades tendrán que definir las áreas bajo vigilancia y enviar los avisos a los celulares localizados dentro de esos límites.
El Servicio Meteorológico Nacional aportará los datos para actualizar los mensajes
El funcionamiento de la alarma dependerá de información que puede cambiar durante el desarrollo de un ciclón.
La trayectoria de un huracán no permanece fija y sus posibles efectos sobre tierra pueden variar con el paso de las horas.
Por esa razón, el sistema prevé actualizaciones conforme las instituciones responsables cuenten con nuevos datos. Los mensajes deberán reflejar la evaluación disponible sobre el riesgo para cada zona.
La presidenta explicó que la alerta permitirá conocer con anticipación la posibilidad de que un huracán llegue a determinada región. El aviso se emitirá conforme se renueve la información meteorológica y oceánica.
La herramienta no sustituirá los comunicados oficiales de Protección Civil ni las instrucciones que emitan las autoridades locales. Su papel será facilitar un primer aviso directo a las personas que se encuentren en zonas expuestas.
Después de recibir una advertencia, las comunidades deberán atender los mensajes y protocolos que definan las autoridades federales, estatales y municipales. Las acciones concretas dependerán de las características y la evolución de cada emergencia.
El sistema busca reforzar la etapa previa a un posible impacto. La información por celular se integrará a los procedimientos de prevención que ya existen para huracanes y otros fenómenos meteorológicos.
Los centros de mando coordinarán la respuesta en los estados del Pacífico
La alerta telefónica forma parte de una estrategia más amplia de preparación ante fenómenos meteorológicos extremos.
El Gobierno federal comenzó a instalar centros de mando en distintas entidades, con atención especial en los estados de la costa del Pacífico.
La medida se puso en marcha después de que las autoridades conocieran la posibilidad de una temporada con huracanes de mayor intensidad. La función de los centros será organizar la respuesta institucional si aumenta el nivel de riesgo.
La coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez, participó en la instalación de algunos de estos espacios y en la revisión de protocolos con autoridades locales. Los trabajos incluyen la definición de medidas que deberán aplicarse ante una emergencia.
La estrategia busca precisar cómo y cuándo se debe informar a la población. También incluye la identificación de refugios y de acciones necesarias para atender a las comunidades afectadas.
México cuenta con mecanismos de respuesta ante desastres, como los planes DN-III-E de la Secretaría de la Defensa Nacional y los protocolos de la Secretaría de Marina. El nuevo sistema pretende complementar esas herramientas con una comunicación más temprana.
La recepción de un mensaje en el celular no implicará por sí misma una orden de evacuación. Las medidas posteriores dependerán de la evaluación que realicen Protección Civil y las autoridades de cada entidad.
Claudia Sheinbaum aclaró que un huracán intenso no siempre tocará tierra
La vigilancia reforzada en el Pacífico responde a condiciones que podrían favorecer ciclones de mayor intensidad. La presidenta aclaró que esa previsión no significa que todos esos fenómenos llegarán a las costas.
Un huracán puede permanecer sobre el océano y aun así provocar lluvias intensas en territorio mexicano. La trayectoria y la cercanía del sistema respecto de tierra serán factores para determinar el riesgo sobre las comunidades.
El monitoreo estará concentrado especialmente en el Pacífico por esa posibilidad. La estrategia pretende mejorar la anticipación ante efectos que pueden incluir lluvias, vientos y otros impactos asociados a un ciclón tropical.
La diferencia entre intensidad e impacto directo será relevante para el funcionamiento de la alerta. Las autoridades deberán valorar no solo la fuerza de un huracán, sino también su desplazamiento y los efectos que pueda generar sobre las zonas habitadas.
El sistema buscará comunicar riesgos localizados. La advertencia se enfocará en las áreas donde exista una probabilidad de afectación, según los datos disponibles en cada momento.
La nueva alerta de huracanes será distinta del sistema de tsunamis
La presidenta precisó que el proyecto está destinado a huracanes y no corresponde a un nuevo mecanismo de alerta por tsunami. La aclaración surgió después de episodios de atención pública por riesgos vinculados con sismos.
México ya cuenta con un sistema especializado para el monitoreo y alertamiento de tsunamis bajo responsabilidad de la Secretaría de Marina.
Ese esquema atiende amenazas diferentes de las que se originan durante la formación y desplazamiento de ciclones tropicales.
La nueva herramienta utilizará el monitoreo del océano y de la atmósfera para advertir sobre una posible aproximación de huracanes.
El mecanismo para tsunamis responde a alteraciones del nivel del mar relacionadas con eventos sísmicos.
El Gobierno federal trabaja, además, en un anteproyecto de Norma Oficial Mexicana sobre tsunamis.
La propuesta busca establecer protocolos de prevención, alertamiento y evacuación para las zonas costeras expuestas a ese riesgo.
La distinción permitirá mantener procedimientos específicos para cada amenaza.
En el caso de los huracanes, la apuesta oficial será reforzar la vigilancia, evaluar la información disponible y enviar avisos directos a los teléfonos de las personas ubicadas en zonas de riesgo.
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