El cáncer de colon afecta al intestino grueso y, con frecuencia, se origina a partir de pólipos: pequeñas formaciones que pueden transformarse en lesiones malignas con el tiempo. En las fases iniciales puede no causar síntomas.
Entre las señales de alerta figuran la presencia de sangre roja brillante u oscura en las deposiciones; episodios de diarrea, estreñimiento o cambios en la forma de las heces; y dolor, distensión, pesadez o inflamación abdominal persistente.
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Aunque estas manifestaciones no siempre responden a un cáncer, si duran más de tres semanas se debe acudir al médico.
Es por esta razón que las heces pueden ser una pieza clave para detectar el cáncer que pocos conocen.
Por qué revisar tus heces podría ayudarte a detectar cáncer de colón y salvar tu vida
Revisar tus heces puede ayudar a identificar señales que ameritan una consulta médica, aunque no permite diagnosticar cáncer de colon por sí solo.
La alerta más conocida es la presencia de sangre la cual puede verse roja, oscura o hacer que las heces luzcan negras. También conviene atender cambios persistentes en el hábito intestinal, como estreñimiento o diarrea sin causa clara, heces más delgadas, dolor abdominal, sensación de evacuación incompleta, pérdida de peso sin explicación o anemia.
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Estos signos también pueden deberse a hemorroides, infecciones u otros padecimientos, por lo que requieren valoración médica.
El cáncer colorrectal y los pólipos pueden sangrar en cantidades mínimas, invisibles a simple vista. Por eso existen pruebas de sangre oculta en heces y pruebas inmunoquímicas fecales, que se realizan con una muestra tomada en casa y analizada en laboratorio.
Un resultado positivo no confirma cáncer: indica que se necesita una colonoscopia para encontrar la causa.
La detección temprana puede salvar vidas porque permite encontrar cáncer antes de que produzca síntomas, cuando el tratamiento suele ser más eficaz. Algunas pruebas detectan pólipos y permiten retirarlos antes de que evolucionen a cáncer.
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Como referencia general, las autoridades sanitarias recomiendan que las personas con riesgo promedio comiencen las pruebas de detección a los 45 años.
Quienes tienen familiares de primer grado con cáncer colorrectal, antecedentes de pólipos, enfermedad inflamatoria intestinal o síndromes hereditarios pueden requerir vigilancia antes y con otro esquema.
Si detectas sangre en las heces, heces negras o un cambio intestinal que persiste, no lo atribuyas de inmediato a hemorroides: solicita una valoración médica.
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Hábitos que ayudan a reducir el riesgo de cáncer de colon
No existe una forma de prevenir todos los casos de cáncer de colon o recto. Hay factores que no se pueden modificar, como la edad, los antecedentes familiares y ciertos síndromes hereditarios. Aun así, estos hábitos ayudan a reducir el riesgo:
- Mantener actividad física regular. El ejercicio se asocia con un menor riesgo de cáncer colorrectal. Caminar, correr, nadar, bailar o practicar algún deporte de forma constante son opciones útiles.
- Cuidar el peso corporal. El sobrepeso y la obesidad se relacionan con mayor riesgo de cáncer colorrectal y de muerte por esta enfermedad.
- Evitar el tabaco. Fumar eleva el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal y también se vincula con mayor mortalidad por este padecimiento. Dejar de fumar aporta beneficios aunque el consumo haya sido prolongado.
- Limitar o evitar el alcohol. El consumo excesivo de bebidas alcohólicas aumenta el riesgo. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que ingerir tres o más bebidas al día se asocia con mayor probabilidad de cáncer colorrectal.
- Seguir una alimentación saludable. El IMSS recomienda priorizar frutas, verduras y alimentos con fibra, además de moderar productos ultraprocesados y carnes procesadas. La evidencia sobre una dieta específica como medida preventiva no es definitiva, pero una alimentación equilibrada apoya el control de peso y la salud general.
- Realizarse pruebas de detección. No es un hábito de estilo de vida, pero sí una medida preventiva central: algunas pruebas permiten detectar y retirar pólipos antes de que se conviertan en cáncer. Las personas con riesgo promedio deben hablar con un profesional de salud sobre iniciar el tamizaje desde los 45 años; quienes tienen antecedentes familiares o enfermedad inflamatoria intestinal podrían necesitarlo antes.
No se recomienda tomar aspirina, suplementos o tratamientos hormonales por cuenta propia para prevenir cáncer de colon. Pueden causar efectos adversos y sólo un médico debe valorar si son adecuados en cada caso.
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